Señor director:
Permítame dirigir el siguiente mensaje a los senadores de la República.
Ciudadanos senadores: El mayor problema del país es la corrupción, y el mejor antídoto es la transparencia. Lamentablemente, la institución encargada de velar por ella, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), ha dado testimonio de no estar a la altura de tan alta encomienda. Los comisionados han despedido –y así lo reconocieron– a 145 funcionarios, repartiéndose la nómina, dilapidando los recursos de la institución y transgrediendo el marco constitucional, laboral y de derechos humanos, además de confundir autonomía con extraterritorialidad.
Los comisionados inclusive han tenido el descaro de demandar a los senadores –en un comunicado que difundieron ampliamente– que las nuevas leyes secundarias “fortalezcan el principio de máxima publicidad”. Se necesita una buena dosis de frescura cuando ni interna ni externamente han difundido los métodos para obtener la renuncia masiva de funcionarios, los acuerdos para distribuirse las plazas, ni el acuerdo en el que, erigidos como poder constituyente, fijan arbitrariamente las liquidaciones de los cesados. La autonomía entendida como una variante de “aquí sólo nuestros chicharrones truenan”.
Ante la inminente aprobación de la ley general y federal en materia de transparencia, respetuosamente propongo al Senado de la República que designe al titular del Órgano Interno de Control del Instituto. No es posible repetir el esquema de que el vigilado nombra al vigilante, el controlado al controlador. Se requiere garantizar el análisis imparcial, entre otras cuestiones, de la operación del Estatuto del Servicio Profesional. Y evitar lo que hasta ahora ha sucedido en el IFAI: la nómina al servicio de los amigos.
Atentamente
Edmundo González Llaca








