Acaba de salir a la luz el primer disco del proyecto El Códice Laúd, una especie de colectivo musical liderado por el guitarrista y compositor Jorge Retana, que en 12 cortes del rock progresivo a la música tradicional mexicana, pasando por el rock pop y el free jazz, ofrecen un gran viaje de texturas sonoras.
Este es un proyecto que nació hace algunos años y que dada su naturaleza colaborativa tomó mucho tiempo de preparación y grabación.
Titulado Hambre, en el disco participan cerca de veinte músicos de diferentes nacionalidades y géneros musicales y esa es una de las fuertes virtudes de El Códice Laúd: la conjunción de músicos de muy alto nivel que de otra manera no podríamos escuchar juntos en un disco.
Así, podemos escuchar el saxofón y el clarinete del gran Steven Brown (Tuxedo Moon, Nine Rain), los alientos electrónicos de Ramsés Luna (Luz de Riada y ex Cabezas de Cera), y los violines de Alexander Bruck (La Orquesta Silenciosa, Peter Gabriel) y de Jorge Cox Gaytán (La Barranca, Real de Catorce).
Basado en las composiciones de Retana, la inclusión de tanto talento dio lugar a que cada músico aportara su sello distintivo en la interpretación, por lo que musicalmente Hambre resulta un disco único. Destacan las piezas que dan nombre al disco, en las cuales el norteamericano Steven Brown además de ofrecer una interpretación excepcional en su instrumento declama un texto tomado de la novela Hunger (Hambre), escrita en 1890 por el noruego Knut Hamsun.
Merecen mención los cortes “Un minuto” e “Isla” en las que sobresalen los solos de Ramsés Luna y de Kiyoshi Osawa en el pedal steel, y que por sus influencias tan diferentes refrescan el oído tras la densura de las piezas anteriores.
No tan afortunada es “Hilo negro”, cuyo sonido no es tan propositivo como el resto del álbum; un arreglo interesante ni un solo de violín virtuoso logran salvarla, pues desde su base rítmica la pieza carece de emoción alguna. La producción trata de llegar a una grandilocuencia que resulta banal, por no tratarse de una creación bien lograda.
El resto del disco es de gran nivel técnico y de composición: “Visiones serpentinas” incluye una parte vocal a cargo de Poncho Figueroa (Los Jaigüey) muy diferente a lo que solía hacer en Santa Sabina o en su proyecto actual.
El disco seguramente dará la vuelta al mundo, gracias a los nombres tan importantes de sus colaboradores y el material está a la altura de cualquier producción discográfica internacional, lo que le augura a El Códice Laúd un futuro promisorio.








