La LMB decide quién es o no mexicano

La Constitución dice que quien nació en el territorio patrio es igual de mexicano que quien nació en el extranjero pero tiene al menos un padre de esta nacionalidad. Sin embargo, la Liga Mexicana de Beisbol discrimina a los jugadores que se hallan en este segundo caso: su reglamento les impone modalidades de contratación arbitrarias y les conculca sus derechos. Ante esta situación, dos jugadores presentaron sendas demandas, que entre otras cosas evidencian los artilugios que emplean los equipos grandes para mantener su primacía.

Dos jugadores mexicanos nacidos en el extranjero emprendieron acciones legales contra la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), organismo al que acusan de discriminación y de violar la Constitución por no haberlos registrado, a pesar de que el club Rojos del Águila de Veracruz los contrató para la temporada 2015, que comenzará el 4 de abril.

En septiembre de 2014, Jesús Norberto Estrada Rodríguez, nacido en El Paso, Texas, de madre mexicana, solicitó ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal un amparo contra las “acciones inconstitucionales” de la LMB, que no lo considera suficientemente mexicano.

La semana pasada, por otro lado, Carlos José Teller de León, quien nació en Nicaragua pero también es hijo de madre mexicana, promovió un recurso ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD) por los mismos actos “discriminatorios e inconstitucionales”.

El nuevo conflicto legal de la LMB se originó el 11 de septiembre de 2014, cuando la novena veracruzana, por conducto del gerente deportivo, Grimaldo Martínez, intentó dar de alta a tres peloteros: Estrada, Teller y el cubano naturalizado mexicano Joel Galarraga.

El 17 de septiembre, el director de Operaciones de la LMB, Néstor Alba Brito, envió un documento al equipo en el que le informó que el trámite fue suspendido basándose en el reglamento vigente de la liga. “Le sugerimos esperar la decisión al respecto en la próxima asamblea de la LMB”, se lee.

El artículo 13.1 del Reglamento de la LMB indica: “Para que un jugador sea considerado como mexicano deberá haber nacido en México. Si es nacido en el extranjero, de padre mexicano o bien de madre mexicana, el acta de nacimiento mexicana no deberá tener una extemporaneidad mayor de seis años a la fecha de nacimiento”.

Estrada se inconformó: “La LMB rechazó registrarme y darme de alta como jugador mexicano con base en el artículo 13, según el cual no soy considerado como mexicano, lo cual es contrario a la Constitución Política, motivo por el cual acudo a demandar el amparo y protección de la justicia federal”, asentó en la demanda de juicio de amparo indirecto presentada el 23 de septiembre, registrada con el número 1787/2014.

El apartado II del artículo 30 de la Carta Magna define como mexicano por nacimiento a “los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre o madre mexicano nacido en territorio nacional”.

El 25 de septiembre, dos días después de que se interpusiera la denuncia, en la Ciudad de México tuvo lugar la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de presidentes de los equipos integrados en la Asociación de Equipos Profesionales de Beisbol de la Liga Mexicana A.C., donde se discutió el asunto de la nacionalidad de los jugadores.

En esa sesión se modificó el artículo 13 y se acordó que los equipos enviaran “al presidente de la LMB, antes del 10 de octubre, sus propuestas para reglamentar el proceso de acreditación de nacionalidad de los jugadores, así como su registro y contratación, los cuales serán consensados para ser votados en la asamblea de noviembre en Oaxaca”.

Se añadió: “Gil Velázquez podrá jugar en la LMB como mexicano siempre y cuando compruebe que lo es; mientras Fernando Valenzuela Jr., tendrá que tramitar su nacionalidad mexicana para ser considerado como tal en la LMB con los Leones de Yucatán”.

El parador en corto Gil Velázquez jugó la temporada 2014 con Yucatán en calidad de extranjero, puesto que, aunque es hijo de padres mexicanos, nació en Los Ángeles. En 2013, este pelotero formó parte de la selección mexicana que disputó­ el Clásico Mundial de Beisbol. El 14 de enero pasado, la novena felina anunció que el shortstop no regresará en 2015.

El 8 de noviembre se realizó la mencionada asamblea en Oaxaca, en la que se reglamentó cómo será la contratación de mexicanos nacidos en el extranjero: los peloteros deberán contar con pasaporte y entregarlo a más tardar el 16 de febrero de este año junto con una carta en la que soliciten a la LMB permiso para competir y accedan a participar en un draft.

Los jugadores aceptados entrarán a “una bolsa” y serán elegidos en dicho draft­ por los 16 equipos de la LMB. El orden en el que cada club seleccione a los beisbolistas se determinará mediante sorteo.

“Este procedimiento sigue siendo discriminatorio e inconstitucional porque no hay ninguna razón válida para darle un trato diferenciado a los nacidos en territorio nacional de los nacidos en el extranjero. Vamos a presentar nuevos amparos y nuevos recursos en contra de este draft. Si los nacidos y los no nacidos en territorio nacional son igual de mexicanos, cualquier procedimiento diferente a la contratación normal de jugadores es inconstitucional”, explica el abogado Jesús Moreno.

En tanto, en el recurso presentado ante la CAAD la semana pasada, se solicita una suspensión para que Carlos Teller no sea incluido en el draft del 16 de febrero y que la LMB lo registre.

“Los actos recurridos, tanto la reglamentación acordada en la asamblea de la LMB del 8 de noviembre de 2014, como el acto concreto de aplicación de dicha reglamentación por virtud de la cual la LMB se negó a registrarme de forma directa como jugador del equipo Rojos del Águila de Veracruz, causan agravio por la violación de las garantías, derechos y principios. (…) Esto es, mientras que un mexicano que nació en territorio nacional puede elegir y ser contratado libremente por un equipo de la LMB para jugar donde él haya decidido, un mexicano que nació fuera de territorio nacional está en cambio sujeto a un procedimiento especial de contratación y registro, que limita sus derechos y restringe su libertad de decidir dónde y para quién jugar”, se consigna en el recurso de apelación.

La pugna de los grandes

El dueño y presidente del Consejo de Administración de los Rojos del Águila, José Antonio Mansur Galán, cuenta que en la asamblea de Oaxaca se cambió lo que se había acordado en la del 25 de septiembre porque “alguien” propuso realizar el draft.

“¿Para qué modificamos el (artícu­lo) 13 si para la siguiente asamblea inventaron el draft, que también viola la ley?”, cuestiona. “Si todos son igual de mexicanos, deben ser contratados y registrados en la LMB de la misma forma. La liga no tiene derecho a violar las leyes ni a discriminar a los peloteros, menos al mexicano que se fue a trabajar porque no tuvo oportunidades en México. ¿Por qué lo vamos a boicotear? Si un pelotero quiere jugar en Tijuana porque vive en San Diego, o en Reynosa porque vive en McAllen, y en el draft le toca jugar en Campeche o Veracruz, ¿cómo le vamos a decir: ‘Te rifamos y te tocó ir a jugar a Tabasco’? ¿Por qué la liga les pone esas trabas?”.

Mansur es uno de los directivos con más años en el beisbol mexicano, desde que su padre, Chara Mansur, un hijo de libaneses, compró los Diablos Rojos del México y los extintos Cafeteros de Córdoba en la década de los setenta.

Durante varios años José Antonio Mansur estuvo alejado de la LMB, que este año cumplirá 90 años de existencia. Recuerda que cuando en 1998 regresó al beisbol, se encontró con el artículo 13, que busca desaparecer.

Dice que en esta propuesta es respaldado por el nuevo dueño de los Pericos de Puebla, Gerardo Benavides; Alberto Uribe, de los Toros de Tijuana, y el mazatleco Juan José Arellano, de los Leones de Yucatán, aunque las franquicias de Piratas de Campeche, Broncos de Reynosa y Olmecas de Tabasco también le manifiestan su apoyo.

Lo malo, agrega, es que a la hora de las votaciones terminan poniéndose del lado de los cuatro equipos poderosos de la LMB: Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca, de Alfredo Harp Helú y Roberto Mansur Galán (hermano de José Antonio); Sultanes de Monterrey, de José Maíz, y Tigres de Quintana Roo, de Carlos Peralta Quintero.

–Al realizar el draft, los equipos que detectaron a los jugadores fuera de México podrían terminar perdiéndolos, ¿también de ahí nace la molestia? –se le pregunta.

–Lo más importante son las violaciones a la Constitución, pero sí, hemos trabajado para encontrar a estos peloteros y no para dárselos a otros equipos. Así la LMB puede crecer en igualdad de oportunidades.

“Yo veo que esos cuatro equipos hacen todo por que no se crezca. Ellos piensan que con una liga débil tienen más oportunidades de ganar. Con la llegada de nuevos directivos, sobre todo empresarios, estamos peleando para que cambien estas reglas y respetemos las leyes mexicanas. Uno de los objetivos de la LMB es que todos tengamos las mismas posibilidades de triunfar. Mientras haya equipos que no puedan ser competitivos, el espectáculo no es parejo y el aficionado se retirará de los estadios.”

–¿Pueden los otros 12 equipos de la liga impedir que se realice el draft?

–En este momento debemos ser ocho o más los que queremos que esto cambie, pero en la LMB manda la asamblea. Para modificar un acuerdo se necesita el voto de 80% de los miembros. Si cuatro de 16 equipos están de acuerdo es imposible modificar algo.

–Por lo visto, los equipos grandes avasallan a los chicos…

–Es correcto. Hay equipos que influyen mucho en otros. No sé si son presionados, amenazados o si deben favores. A veces los grandes les prestan jugadores o a lo mejor violaron algún reglamento y están amenazados. Eso es parte de la incongruencia: cuando llegamos a una asamblea los equipos votan en contra de los cambios. Es ilógico y hasta estúpido. No sé si no tienen cómo reforzarse o no tienen a quién contratar y los equipos grandes les dan la oportunidad.

“Debe haber unos 100 peloteros mexicanos en Estados Unidos en las distintas categorías, y 90% le pertenecen a los cuatro equipos grandes. Así, los otros equipos no tienen oportunidad de reforzarse con jugadores de allá. ¿Cómo consigue uno peloteros si ya todos están firmados?”

–¿El asunto de los peloteros no nacidos en México ha generado división?

–Sí, pero no es un conflicto fuerte. La razón debe prevalecer. Una persona como Alfredo Harp, que se dedica a la filantropía, a lo mejor no sabe lo que está pasando. Él no va a las asambleas, manda a su gente (a Roberto Mansur). Él es hijo de migrantes, igual que yo (en ambos casos, de libaneses). Este país recibió a nuestros antepasados, que se naturalizaron y tuvieron todos los derechos como mexicanos. Los descendientes debemos respetar este país.

–¿Existe un conflicto personal con su hermano Roberto?

–No. A veces Roberto trata de hacer las cosas como si se tratara de un pleito de hermanos. Él defiende las ideas que cree correctas Yo tengo mi equipo con mis hijos y defiendo aquello que, pienso, es mejor para el beisbol mexicano. Ahí está la diferencia, Roberto piensa más en los Diablos y en entregar cuentas a su jefe. Harp es una persona de primera. Cuando se entere que debe dar marcha atrás en este planteamiento… Le doy el beneficio de la duda.

La reportera solicitó una entrevista con Alfredo Harp Helú. A través de su asistente Leticia Fernández, el dueño de los Diablos Rojos informó que él sólo se dedica a la filantropía y que nunca asiste a las asambleas de la LMB. Por lo tanto, sólo Roberto Mansur tiene conocimiento de lo que ahí ocurre. Harp no aceptó una entrevista.

La otra traba

Actualmente, los equipos de la LMB que venden jugadores a los clubes estadunidenses pueden recuperar directamente al pelotero en caso de que deje de jugar en aquel país.

–¿Le parece que hay justicia en los derechos de retorno? Si una novena vendió un jugador ya no le pertenece y, al volver a México, el pelotero debería tener derecho a contratarse con quien quisiera, pero no es así… –se le inquiere a José Antonio Mansur.

–Así debería ser. Lo que se vende ya no es tuyo, es obvio. Si yo vendo un coche, deja de ser mío y ni modo que cuando el comprador ya no lo quiera me lo regrese. Pero tiene su porqué. Eso da la oportunidad de que a un pelotero joven, de 16 o 17 años, lo negociemos a precio muy bajo con tal de que se vaya y se desarrolle. Lo damos a menor precio sabiendo que sigue siendo de uno.

“No está mal por ese lado, lo que es incorrecto es que hay equipos que, como tienen academias y scouts en toda la República, a veces poseen más peloteros de los que deberían. Los tendrán escondidos en algún lugar aunque, por reglamento, cada club de la LMB no puede tener más de 38 peloteros en la lista de reserva y 35 en la academia rookie.

–¿Pero sí ocurre que los tienen firmados y escondidos?

–Bueno, es una suposición. El desarrollo del pelotero mexicano cuesta mucho dinero. Hacemos un gran esfuerzo para desarrollarlos, gastamos mucho dinero y a veces no sacamos uno sólo que pueda llegar a la Liga Mexicana. Hay equipos que se dan el lujo de exportar cuatro o cinco al año. Cuesta lo mismo desarrollar al pelotero que tiene calidad que al que no. Se le da beca, alimentación, uniformes, servicio médico, clases de inglés. Al año, la LMB gasta unos 70 u 80 millones de pesos en desarrollar peloteros.