“Cuatro lunas”, retratos de la homosexualidad en México

Sergio Tovar Velarde dirige Cuatro lunas, donde aborda el tópico de la homosexualidad “pero sobre todo de cómo se acepta uno mismo como una persona de diferente preferencia sexual”, afirma.

Se trata de cuatro historias ficticias:

La de un chico de 11 años que lucha por mantener en secreto la atracción que siente por su primo. La de un par de  amigos de la infancia quienes se reencuentran y comienzan una relación que se complica, por el miedo de uno de ellos a ser descubierto. La de una relación de años de una pareja gay amenazada por la llegada de un tercero, y finalmente, la cuarta en torno a un anciano, casado, con hijas y nietos, obsesionado con un joven que se prostituye e intenta reunir el dinero para costear la experiencia.

Hay una numerosa participación de actores, entre ellos: Marta Aura, Alejandro Belmonte, Juan Manuel Bernal, Hugo Catalán, Alejandro de la Madrid, Mónica Dionne, Alonso Echánove, Gustavo
Egelhaaf,  Karina Gidi, Jorge Luis Moreno, César Ramos, Sebastián Rivera, Gabriel Santoyo y Antonio Velázquez.

Largometraje a cuatro voces

Tovar Velarde, quien también escribió el guión, relata a Proceso cómo germinó el largometraje:

“Ya tenía la historia de los niños que era parte de otra película que no filmé, ese relato siempre me gustó. Después en un festival de cine gay en la UNAM, al ver unos cortometrajes se me ocurrió otra idea que deseaba rodar, y me puse a analizar que sería interesante explorar el tema de la homosexualidad.  Luego, pensé que tal vez valdría la pena completar el ejercicio con otras dos historias y crear un largometraje contado a cuatro voces que tratarían el mismo tópico: la aceptación de uno mismo en un mundo que nos margina en este caso por la homosexualidad.

“Entonces se me ocurrió usar las cuatro fases de la luna como para hacer una especie de metáfora de cuatro momentos específicos del proceso de autoaceptación de varones homosexuales, un niño, unos estudiantes universitarios, otros de cuarenta años y un anciano que nunca lo va aceptar; primero se muere. Me entusiasmó abordar ángulos y puntos de vista relacionados a un mismo tema.”

A decir suyo, en términos generales el cine no debería ser educativo, ni didáctico, “ni un ejemplo de nada, pero sí creo que como cualquier arte debe tocar el corazón, provocar emociones y sensibilizar, en el mejor de los casos”.

No pretende que Cuatro lunas “ocasione una revolución”, si bien la cinta se realizó “con mucha honestidad” y habla de casos tan íntimos en primera persona.

“Después de la película, México no se volverá el país de la tolerancia, ¡por supuesto que no!, pero espero que sí puede encontrar un eco en la gente en términos de empatía. Que después de verla, alguien sienta una capacidad mayor de entender al diferente, que tenga una intención menos juiciosa.”

Dilucida con agrado:

“No es una película sólo para los gays, es para todo el público. Deseo que a quien lo están atacando o está sufriendo, lo ayude a saber que todo va a mejorar. El largometraje es clasificación C y me hubiera encantando que fuera clasificación A. De niño me hubiera gustado ver un filme como éste… Ni siquiera es un discurso pro gay, sino un discurso muy concreto de que el amor es el amor y no hay manera de escapar de eso.”

El peso de la religión

–Llama la atención que las cuatro historias sean muy distintas con un mismo tema.

–Creo mucho en la fortaleza y en lo que significa la comunidad del LGBT (las siglas que designan colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) como un movimiento social que ha ganado espacios, respeto e incluso ha hecho presión para tener mejores condiciones y derechos civiles, muchas libertades que no teníamos.

“Agradezco todas esas conquistas; sin embargo, también es cierto que un movimiento de esa envergadura termina por eclipsar un poco la individualidad de cada una de las historias que son las que en realidad conforman el colectivo.

“Es decir, ese colectivo no es sino la suma de cientos de miles de historias personales, cada una distinta de la otra. Me interesa mucho dejar de lado lo grande y lo vistoso del movimiento de la comunidad  LGBT para concentrarme en cuatro pequeños relatos  de cientos de miles que conforman el resto. Me encanta irme a lo más individual y a lo más básico.”

–La historia del niño es muy fuerte porque su inocencia hace que sufra, ¿qué dice al respecto?

–Yo viví muchas de las cosas que hay en la película. El pequeño se desarrolla en un contexto conservador, su familia es muy religiosa, todo esto pesa muchísimo.

“La religión se quiera o no, por lo menos en México, sigue teniendo un peso tremendo y sigue siendo la herramienta principal que utilizan contra los derechos homosexuales, argumentando que lo dice la Biblia y que va contra Dios. Si se le dice esto a un niño que está tan vulnerable y en la incapacidad de defenderse intelectualmente, se le hace daño, es un ataque a su alma.

“Le cuentas a un chavito que Dios aborrece  a los homosexuales y este niño piensa: ‘yo soy gay, por lo tanto soy una aberración, soy un pecador’. Lo único que hace la Iglesia en este tipo de casos es crear personas que se odien así mismas, en lugar de ser un apoyo espiritual. Es un poco lo que me pasó.   

“Hubo un momento en el que quería suicidarme, de hecho eso dio pie a mi primera película, porque tenía toda la intención de ya no existir, porque pensaba que estaba en un mundo donde yo era muy malo, pensé: ‘Si hago tanto daño a Dios y daño a mí mismo siendo quien soy, ¿por qué no mejor me mato y ya?’ Es un problema complicado, muchos niños se suicidan porque no aguantan la presión o son muy acosados.”

Finaliza, preocupado:

“En México siguen matando a gays y corren a hijos gays, en fin. Aún hay un largo camino por andar.”

El director nació el 31 de diciembre de 1982. Filmó la película Mi último día (aka Aurora Boreal), la cual fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, País Vasco, y lanzó comercialmente en el verano de 2009. Es uno de los realizadores de The Misfits (Los inadaptados), junto con Javier Colinas, Marco Polo Constandse y Jorge Ramírez Suárez.

Cuatro lunas estrena en cines el jueves 12 de febrero.