En el Teatro Helénico se estrenó la obra Baños Roma llevada a cabo por la compañía Teatro Línea de Sombra en donde el video, el concepto performático y la narración se mezclan, para dar como resultado un híbrido cuyo objetivo inicial era mostrarnos creativamente al personaje del exboxeador José Mantequilla Nápoles.
El espectáculo no tiene la intención de contarnos su vida, pero la fuerza del personaje se diluye a lo largo de la obra quedando apenas una consecución de ideas vagas sobre diversos temas alrededor del boxeo y Ciudad Juárez, donde actualmente radica.
Para enterarnos de quién es el púgil de origen cubano, los actores, al inicio, dicen al público sus datos generales, dónde habita, qué hizo y algunos otros que obtuvieron en el trabajo de campo que realizaron en aquella ciudad, haciéndonos sentir como si estuviéramos en una clase informativa. Lo asocian después con las características del cerebro y las consecuencias de los golpes que los boxeadores sufren y la disminución de sus capacidades. Hacen un juego con básculas para informarnos las categorías que existen en el boxeo… y así se van sucediendo textos y pobres imágenes, que al final desvanecen el espacio escénico en el que lo presentan y, sobre todo, los Baños Roma, lugar emblemático creado por Mantequilla y que el grupo de teatro quiere significar y convertir en un espacio que restaure, un poco, el tejido social.
Si bien es fundamental el trabajo de campo mencionado, las anécdotas personales resultan de poco interés; algunas divagaciones aportan apenas un guiño de humor, pero no afianzan la propuesta.
Teatro Línea de Sombra trabaja con la fragmentación, la mezcla de elementos diversos y la multidisciplina. En esta ocasión pareciera faltar el ingrediente que unifica la propuesta, ya que el personaje boxístico, sabiendo la riqueza que contiene, no es utilizado para amasar todos los rudimentos.
Al igual que en su espectáculo anterior, Pequeños territorios, las mesas de trabajo donde se desarrolla el video y la música están a la vista. El video en su mayoría es in situ, creando un interesante diálogo entre lo que se ve en pantalla y lo que sucede en el escenario. La imagen reproduce lo que se hace y resignifica, amplía y juguetea con los significados, dando muy buenos resultados. Si bien las imágenes creadas en Pequeños territorios y sobre todo en Amarillo eran de una gran belleza estética, fundamentados también en el performance, en Baños Roma no tienen ese atractivo y los punching bags, por ejemplo, sirven simplemente como decoración.
El teatro testimonial se ha convertido para Teatro Línea de Sombra en una significativa veta a investigar, y dado lo que implica la experimentación, muchas veces los resultados son irregulares; en unos espectáculos/instalaciones, como Artículo 13, adquieren una fuerza impresionante, y en otros se quedan en un acercamiento periodístico a un fenómeno social sin poderes escénicos.
Baños Roma, concebida por Eduardo Bernal y Jorge Vargas y dirigida por este último, tiene la atracción de la presencia de Los Centauros del Olimpo, que vitalizan con su música y su presencia algunos momentos, al igual que sucede con las intervenciones del sax y el baile-lucha entre dos actores. La obra se presentó el año pasado en el Teatro el Milagro. Ahora su temporada en el Helénico es martes y miércoles.








