Señor director:
Permítanos iniciar la siguiente carta con esta dedicatoria: A Julio Scherer García, quien desde Proceso, su trinchera, sigue encabezando batallas con los pobres y sus sueños de emancipación.
El 25 de enero de 2015, en la heroica Juchitán, a cuatro meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, grupos del Istmo, la Cuenca, Valles Centrales y la Mixteca que integran la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI) anunciamos nuestra decisión de renunciar al Partido de la Revolución Democrática (PRD).
En el país vivimos una descomposición política que no es exclusiva del PRI, del PAN y sus aliados estratégicos: Partido Verde y Panal, sino que también alcanza al PRD, el cual hace un año acordó con esos partidos y el gobierno federal de Enrique Peña Nieto el Pacto por México, acto de traición que avaló las reformas laboral, educativa y energética en perjuicio de la nación y del pueblo mexicano, pero en beneficio de capitalistas de México y de países ricos y poderosos, encabezados por el imperio estadunidense y sus trasnacionales.
A lo anterior se suma la reproducción en el PRD de las prácticas antidemocráticas de la cultura política priista y panista que en otros tiempos criticaba y combatía. Todo ello por un solo interés: hambre de poder y dinero. Por eso, la dirigencia que tiene secuestrado al PRD es corresponsable con el PRI y el PAN del crimen de Estado cometido contra los normalistas de Ayotzinapa. El PRD, pese al esfuerzo de algunos dirigentes honestos y dignos, perdió su identidad como partido de izquierda y ha pisoteado sus principios.
También forma parte de esa crisis el agotamiento del concepto de democracia que impera. La democracia representativa es ya una farsa, pues se halla secuestrada por la alta burguesía ligada a las trasnacionales para mantener en sus manos el poder político. Por otra parte, cada vez es más evidente que el pueblo no tolera al actual régimen. Un cambio de régimen y del modelo de desarrollo en favor de las clases explotadas es idea que crece y voluntad que no se detiene pese a la criminalización y represión del movimiento social que se extiende en el país. Si estas vías se agotan mediante la persistencia y el endurecimiento de las diversas formas de represión al movimiento social, el régimen será responsable de abrir cauces a soluciones violentas.
Nuestra renuncia es en solidaridad con los familiares de los 43 jóvenes normalistas, y con la Octava Jornada de Acción Global por Ayotzinapa del 26 de enero. Exigimos el castigo a los responsables, y además, no aceptamos como verdad la versión de la PGR de que hayan sido asesinados. Su búsqueda debe continuar hasta conocer la verdad de los hechos. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Por último, ratificamos nuestro rechazo al proyecto eólico en el Istmo, así como a Eólica del Sur, que pretende instalar 132 aerogeneradores en 5 mil hectáreas de tierras comunales de Juchitán, y exigimos a la Procuraduría Agraria respetar y dar trámite a la solicitud presentada el 7 de noviembre pasado con el fin de que se emita la convocatoria a asamblea comunal para la elección de Comisariado y Consejo de Vigilancia, ya que desde hace 36 años un amparo interpuesto por terratenientes impidió su nombramiento, dejando en estado de indefensión a los campesinos indígenas zapotecos Ca Binni zaa de Juchitán.
Esta COCEI va a seguir enarbolando la bandera de la resistencia del pueblo; continuaremos buscando ser parte de la lucha de quienes se organizan para lograr la emancipación. No hay tarea más importante que ésta.
Un mundo más justo es posible, con la fuerza de ideas transformadoras y la unidad de los pobres de la tierra.
Luchando unidos, venceremos. (Carta resumida.)
Atentamente
Leopoldo de Gyves de la Cruz
Juchitán de Ché Gorio Melendre
cocei81@hotmail.com








