“600 millas”, de Gabriel Ripstein

Panorama, la segunda sección en importancia de la 65 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, iniciará con 600 millas, la opera prima del mexicano Gabriel Ripstein, quien enfatiza que “es un logro que celebro con todo mi equipo”.

Resalta a Proceso que tuvo la fortuna de estar rodeado de personas que creyeron en el proyecto. Expone que el filme, estelarizado por el mexicano Kristyan Ferrer y el británico Tim Roth, aborda el tráfico de armas de Estados Unidos a México:

“La idea de esta cinta surge de mi interés por contar una historia sobre dos personajes, muy diferentes el uno del otro, que se ven obligados a interactuar a lo largo de una situación extrema. A un nivel secundario deseaba hablar también de la muy compleja relación que existe entre los dos países, pero sin una politización, simplificación o búsqueda panfletaria.”

Hijo de Arturo Ripstein, uno de los más emblemáticos realizadores nacionales, aclara que no efectúa una denuncia del fallido operativo Rápido y Furioso:

“Se usa como contexto dentro del cual sucede la historia. Un personaje es un jovencito de Culiacán que está traficando armas hacia México, y el otro es un veterano agente de la ATF que sigue las órdenes que su agencia dictamina durante ese operativo, es decir: registrar números de serie para permitir que las armas fluyan a México.”

A decir suyo, 600 millas, que escribió junto con Issa López, sucede en un entorno peligroso, “pero en ningún momento busca presentar la violencia como algo glamuroso o estilizado”.

El filme, asegura, no toma postura a favor o en contra de Estados Unidos o México.

El título surge porque, a lo largo de la trama, los personajes hacen un recorrido desde la frontera Arizona-Sonora hacia Culiacán, que les toma 600 millas.

El proyecto es producido por Michel Franco y Moisés Zonana. Su proyección en la Berlinale será el 6 de febrero.

Ripstein fue vicepresidente de producción de Sony Pictures. Es socio de MarcaDiablo Films, una compañía de desarrollo y producción de cine con sede en Los Angeles, California. Ha escrito siete largometrajes y ha producido otros más para el mercado de Estados Unidos y México.

Las otras secciones

El programa Nativo, este año dedicado al cine indígena de América Latina, abrirá con Eco de la montaña, de Nicolás Echevarría, también el martes 6. El documental, sobre el artista huichol Santos de la Torre, surgió para denunciar que este personaje no recibió el pago completo de su mural titulado Pensamiento y alma huichol, donado a Francia por el Metro de la Cuidad de México en 1997, y porque tampoco el artista fue invitado por el gobierno del entonces Ernesto Zedillo a la inauguración parisina.

“El filme resultó en un tributo al creador indígena o ‘wixárika’, voz que en su idioma designa al huichol”, asegura Echeverría, quien informa a este semanario que el festival le pagó su boleto a De la Torre para que asista a las proyecciones y lo llevará al Museo Etnográfico de Berlín, donde se exhiben objetos huicholes donados por un arqueólogo en el siglo XIX.

“Eso es una gran emoción”, resalta.

Es la segunda participación de Echevarría en la Berlinale. Hace 24 años estrenó en ese espacio internacional Cabeza de Vaca. Explica que Eco de la montaña ha tenido una larga vida en festivales (más de 20), en los cuales ha recibido varios premios, como el Hugo de Oro a Mejor Documental en el Festival de Cine de Chicago y el del jurado a Mejor Documental en el Festival de Lima.

En Nativo también estarán otras cintas mexicanas como Silvestre Pantaleón, de Roberto Olivares Ruiz y Jonathan D. Amith; Bankilal (el hermano mayor), de María Dolores Arias Martínez; Koltavanej, de Concepción Suárez Águilar, e Yvy Maraey (Bolivia, México y Noruega), de Juan Carlos Valdivia. El productor de este último filme, Matthias Ehrenberg, señala que “costó mucho trabajo levantar el proyecto financieramente y fue  filmado en Bolivia casi en la frontera con Paraguay, y estamos contentos, finalmente cayó en casa, siempre apostamos que estuviera en Berlín”.

En cuanto a Koltavanej, la titular de Ambulante Más Allá, Carolina Coppel, explica que es un corto de 20 minutos de sus alumnos de la primera generación; ya trabaja con la tercera, que denuncia la vida de Rosa López Díaz, una mujer tzotzil torturada durante su embarazo para autoculparse por un crimen que no cometió.

“Ella estuvo seis años detenida en el Centro de Rehabilitación Social número 5, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde se filmó, con una serie de violaciones en sus derechos, y finalmente en 2013 fue liberada. Estamos muy emocionados de que esta película siga creando conciencia sobre esta problemática en México”, apunta.

En la sección de Foro también aparece México con La maldad, de Joshua Gil, y Violencia, de Jorge Forero, ésta en coproducción con Colombia. Gil expresa que tardó cuatro años en hacer la película por su temática política y porque es un tanto poética.

“Nos gusta mucho la sección en la que participamos, muy libre, muy de autor. Y se proyectará en FICUNAM. Es una cinta políticamente correcta sobre todo con los tiempos que se viven en México”, añade.

En tanto,  La casa más grande del mundo (Guatemala y México), de Ana Virginia Bojórquez y Lucía Carreras, en torno a la vida de una niña, se proyectará en la parte de Generación el jueves 8.

Y un largometraje que rodó Alejandro Galindo en 1950, Cuatro contra el mundo, considerada una película del cine negro nacional, se exhibirá en Foro ampliado el lunes 12 y martes 13.