Apartir de la tragedia de El Rey Lear de Shakespeare, Jaime Chabaud reconstruye en el presente mexicano la historia de un rey del siglo XVII convertido en empresario.
La historia se repite y las relaciones humanas se mantienen a lo largo de los siglos en las que la pérdida de poder pone a prueba los sentimientos familiares. Shakespeare, a su vez, se inspira en una leyenda celta del siglo XII titulada Historia Regum Britanniae.
Los temas de la ingratitud filial, la vejez y la locura, son los ejes en los que se basa esta tragedia que Chabaud, que de la mano del director escénico Richard Viqueira hacen vigente.
Ahora de trata de un magnate poderoso, que ha perdido su lugar en la junta de administración de su emporio y que se ve disminuido en sus capacidades físicas y mentales. Si bien en El Rey Lear la locura es la consecuencia drástica de sus males físicos, en Anamnesis el centro del problema es la pérdida de la memoria, carencia básica de la vejez. Cercana a la compleja propuesta de La noche de Hernán Cortés de Vicente Leñero donde el protagonista se debate en su intento de recordar y regresar al lugar de los hechos para poder volverlos vivir, Chabaud elige la palabra anamnesis para contar la historia. Su significado refiere al intento de traer al presente los recuerdos del pasado, como en el teatro donde todo el tiempo es presente. Para Platón, más aún, anamnesis significa la capacidad del alma para recordar lo que ésta olvida al entrar a un nuevo cuerpo.
En Anamnesis el padre, tendido en una cama de hospital y cuidado por un enfermero/bufón, trae a la memoria/su presente –aunque al final gire el enfoque–, a sus tres hijas, o a una sola triplicada o dividida por aspectos de carácter. Buscan la clave de la caja fuerte, pues aquí la herencia no ha sido repartida y quieren poseerla. Se enfrentan con un padre, poco padre en su infancia, reviviendo rencores, malos sentimientos y destellos de amor. La ambigüedad de si son hijas o hija, es marcada por el autor tanto en el lenguaje como en la propuesta de que los tres personajes sean realizados por una sola actriz. La versatilidad de Paula Comaduran y su fuerza en la proyección de las mujeres que interpreta, hacen crecer la obra. La acompaña también la buena interpretación de Carlos Ortega como el padre, y un enfermero que mezcla el portugués con el español y realiza múltiples acciones, interpretado por Gutemberg Brito.
Richard Viqueira consigue en esta puesta en escena imágenes provocadoras, utilizando elementos sui géneris para la situación que se desarrolla: un megáfono, una máscara de esgrima, sobrillas de colores, por ejemplo. Las sábanas se convierten en mortaja, vela y tormenta, entre otros usos imaginativos. Arriesga a los actores en movimientos acrobáticos y en los diferentes juegos que se dan en la cama donde sucede principalmente la obra.
En su dramaturgia, Jaime Chabaud incorpora elementos poéticos y diálogos rápidos, acompañados de la descripción de la acción por parte del bufón, que en la puesta en escena no significan una reiteración de acción sino que se desfasa, juega y enriquece la sugerencia.
Anamnesis es una propuesta visual y de contenido atractiva, que se estrenó en el Cervantino y que ahora se presenta martes y miércoles en el Teatro Sergio Magaña.








