El tapatío Alfonso Petersen Farah es un ciudadano impasible… o desmemoriado. Aun cuando dejó “una herencia casi maldita” en su gestión al frente del ayuntamiento, entre 2007-2009, y despojó al municipio de su reserva de áreas verdes más importante, localizada en el Parque Huentitán, para entregársela a una empresa inmobiliaria española, este 2015 busca de nueva cuenta la alcaldía, arropado por su partido, el PAN. En entrevista con Proceso Jalisco, desdeña las críticas y habla de su planilla, integrada, dice, por familias y personas honestas.
El doctor Alfonso Petersen Farah no dimensiona el tamaño del lastre que heredó a la ciudad cuando estuvo en el ayuntamiento tapatío entre 2007 y 2009: endeudó al municipio con más de 500 millones de pesos; lo despojó de su reserva de áreas verdes más importante, localizada en el Parque Huentitán, para entregársela a inmobiliarios españoles; despilfarró recursos para construir la Villa Panamericana en el Parque Morelos, y defendió desarrollos depredadores que afectaron de manera sustancial la arquitectura de la Colonia Americana.
Hoy, Petersen aspira al mismo cargo, impulsado por su partido, el PAN, y se dice convencido de haber tomado las mejores decisiones para el crecimiento económico de la ciudad durante su pasada gestión.
En el caso del Parque Huentitán, por ejemplo, el también exsecretario estatal de Salud justificó la enajenación de poco más de 13 hectáreas a la empresa española Mecano América porque ese espacio está completamente olvidado. Según él, la constructora ibérica tenía la intención de construir un centro urbano con equipamiento para distintos servicios sociales, pero la crisis española de 2008 llevó a la empresa a la ruina y el proyecto fracasó.
Tan no se equivocó, asegura, que los gobiernos priistas sucesivos en lugar de recuperar los predios, retomaron la idea bajo el nombre Iconia e invitaron a la empresa española Operadora Hotelera Salamanca. La propuesta aún no se concreta.
“Lo que hoy se maneja como Iconia –sostiene– parece un proyecto inmobiliario. Lo que hoy se establece como compromiso es que Puerta Guadalajara estableció una inversión que se está manteniendo (a través de Iconia).
“Hasta donde tengo entendido, se busca invertir en otras zonas de la ciudad. En lo personal, no lo comparto. Lo que nosotros buscamos es un centro urbano, generar condiciones que permitan a los habitantes de la ciudad mayores oportunidades de desarrollo y no dispersar el recurso en toda la ciudad”, dice Petersen.
Tampoco están resueltas las cosas respecto de la enajenación que hizo durante su gestión como alcalde del Parque Mirador Independencia Dr. Atl en favor de la asociación civil Guadalajara Capital Cultural –que encabeza Lorenza Dipp Reyes y en la cual participan empresarios como Aurelio López Rocha, exsecretario de Turismo, y Carlos Álvarez del Castillo, dueño del diario El Informador– para construir el Museo Barranca de Arte Contemporáneo (Mubarac) en sustitución del pretendido Guggenheim, que debió haberse erigido hace 10 años.
El convenio establecía una cláusula que obligaba a los integrantes de esa asociación a regresar el predio de 6.5 hectáreas al ayuntamiento de Guadalajara en un lapso de cuatro años si no iniciaba su construcción. Lo cierto es que la asociación de Dipp Reyes no lo regresó.
El escritor Juan José Doñán, colaborador de Proceso Jalisco, sostiene que Petersen “dejó una herencia un poco maldita”, pues lo que ofreció con sus proyectos “es algo indemostrable, algo tan fantasioso o más aún que la Ciudad Creativa Digital”.
El dilema de 2009
Durante su mandato, Petersen renovó a la Universidad de Guadalajara el comodato del estacionamiento del Estadio Jalisco que tenía por 66 años; la casa de estudios incluso pretendió construir ahí un centro comercial. Quizá Petersen sea el alcalde que más ha desprendido a la ciudad de sus territorios.
Pese a esos antecedentes, el candidato del PAN sólo se arrepiente de haber confiado plenamente en el PRI, que le prometió su apoyo incondicional para la edificación de la Villa Panamericana en Parque Morelos, pero al final sus militantes votaron en contra y subieron el asunto al ring de los comicios de 2009, año en que ese partido recuperó las alcaldías de la zona metropolitana, excepto la de Tlajomulco de Zúñiga, que gobierna el partido Movimiento Ciudadano.
Sin embargo, Petersen omite decir que su correligionario Emilio González Márquez usó la justa deportiva para buscar la candidatura del PAN a la Presidencia de la República. Las cuentas no le salieron bien y Josefina Vázquez Mota lo dejó en el camino.
El exalcalde tapatío admite que durante su mandato trató de empatar el proyecto de la Villa Panamericana con el de la Ciudad Digital, porque le parecía que iban de la mano. Lo que se hiciera en el entorno del Parque Morelos, dice, impactaría el desarrollo de Guadalajara en forma positiva, pero los priistas echaron por la borda esa oportunidad.
El arquitecto Jesús García Rojas asegura que, en su empeño por llevar la Villa Panamericana al Parque Morelos, Petersen pagó a sobreprecio la adquisición de numerosas casas y edificios colindantes con el sitio que ahora son baldíos. Sin embargo, el exalcalde insiste en que su decisión fue acertada, incluso alude a la recomendación del Massachusetts Institute of Technology hecha al gobierno del estado para que en esos lotes se edifique la Ciudad Creativa Digital, que alojará a creadores de software.
Y ese es precisamente el único proyecto de las administraciones panistas que acogió el gobierno del Jorge Aristóteles Sandoval, aunque con pésimos resultados.
Petersen insiste: “En la propuesta de llevar la Villa Panamericana al centro histórico y los diferentes mecanismos, así como en la creación del fideicomiso, en la compra de los predios y en la adquisición de la deuda necesaria para comprar los terrenos siempre contamos con el voto del PRI.
“El único voto que nos negó fue precisamente cuando ya estábamos en época electoral; cuando estaba por definirse el cambio de gobierno. Y el único voto que nos niegan es el voto para llevar a cabo una estructura financiera que nos permitiera darle la solvencia económica necesaria al proyecto ante la crisis de vivienda a nivel internacional.”
En los comicios de 2006, Petersen derrotó al también médico priista Leobardo Alcalá Padilla. Sin embargo, tres meses antes de que concluyera su gobierno, el panista renunció para ocupar la Secretaría de Salud en la administración de González Márquez.
Según el exalcalde, había una crisis sanitaria que tenía en jaque a todo el estado, y el gobernador lo llamó para enfrentarla: “Al momento que me pidió pasarme a Salud, le dije que entonces dejaba la presidencia de los Juegos Panamericanos, porque ya no eran proyectos paralelos.
“Decidí renunciar a la presidencia de los juegos para dedicarme por completo a la salud. Nadie, nunca en nuestro gobierno pensó que los Panamericanos no fueran la gran estrategia para generar condiciones satisfactorias para Guadalajara; nunca.”
El equipo
Alfonso Petersen ha cambiado poco físicamente. Sus líneas de expresión son las mismas, sólo su cabello es un poco más blanco, según observa el reportero durante la entrevista realizada en un restaurante cercano a Plaza del Sol, muy frecuentado por políticos y comunicadores.
En una mesa cercana, por ejemplo, está el conductor de TV Azteca Pablo Latapí, quien saluda efusivamente a Petersen con la mano izquierda desde su lugar.
En el PAN, además de Petersen, aspiran a la alcaldía de Guadalajara el exdiputado local César Madrigal Díaz y el exprocurador Tomás Coronado Olmos. El exalcalde tapatío Fernando Garza Martínez desistió finalmente y optó por registrarse para una diputación federal del distrito 10 con cabecera en Zapopan.
En su planilla de regidores aparecen caras conocidas de parientes, esposas o novias de líderes del panismo tapatío. Una de ellas, Fabiola Martínez, es hermana del senador José María Martínez, así como Lizbeth Adriana Rojas Rosales, secretaria general del comité estatal del PAN y amiga de la esposa de Miguel Ángel Monraz Ibarra, exdirigente del partido. También están María Guadalupe Sánchez Antillón, hermana del exdiputado Juan José Sánchez, y Karina Anaya, hermana de Óscar y Mario Anaya Pérez, dirigentes del partido en el distrito 11.
Días después de la entrevista, la planilla del candidato sufrió un reacomodo. Margarita Moreno, quien ya estaba en la lista, cedió el lugar a su novio, el exregidor tapatío Sergio Sánchez Villarruel. Al que de plano eliminaron fue a Gilberto Francisco Sánchez Saavedra, quien presuntamente vendió espacios en mercados rodantes durante el trienio que gobernó Petersen.
Petersen propuso a su exsecretario particular Juan Carlos Ulloa como su suplente en la presidencia, aun cuando ha estado inmerso en escándalos por firmar documentos en representación del primer edil, particularmente para el otorgamiento del permiso de edificación de un motel en la colonia San Miguel de Mezquitán.
Como síndico, el exalcalde propuso a Juan Pablo de la Torre Salcedo, hijo del expresidente de la Federación Mexicana de Futbol Alberto de la Torre y yerno de la actual secretaria de Cultura, Myriam Vachez. Juan Pablo ocupó de manera interina la presidencia municipal cuando Petersen renunció para irse a la Secretaría de Salud.
De la Torre Saucedo también ha protagonizado escándalos, en específico cuando encabezó un proyecto inmobiliario en el bosque de Los Colomos II, por la calle de Paseo del Torreón a través de Tomás Colsa Chalita y Álvaro Corvera Nepote, presuntos “prestanombres” del exregidor panista.
Petersen defiende su planilla e insiste en que el PAN es un partido de familias y personas honestas.
–Vemos caras de novias y esposas de líderes panistas –se le inquiere.
–Ese es un rumor que ha salido en los medios de comunicación. La verdad, son temas en los que no me fijo. Lo importante es encontrar eso que yo llamo la unidad en el partido; ese es un aspecto fundamental. En este aspecto quiero ser muy enfático: en el PAN estamos acostumbrados a trabajar muchas personas de una familia en torno a una propuesta política.
Y si quedara alguna duda de la honestidad de sus colaboradores, dice, los someterá a exámenes de confianza, los mismos que se aplican a los policías de la Fuerza Única de Jalisco, para asegurarse de que no son corruptos ni han hecho su fortuna con el erario ni tienen nexos con el narcotráfico.
Asevera que los Petersen son rectos, pero se irrita un poco cuando se le menciona que su hija Érika obtuvo una beca de hasta 30 mil pesos del Instituto Jalisciense de la Juventud a pesar de que las bases de la convocatoria establecían restricciones a estudiantes cuyas familias tuvieron ingresos superiores a los 85 mil pesos mensuales.
“Ella –dice Petersen– es una mujer independiente que tiene 25 años; quiere ser independiente y ha trabajado en ese sentido. Así fue como logró esa beca. En ningún momento violó ninguno de los preceptos que tiene claramente establecida la convocatoria.”
El promotor urbano
En materia de obra pública, el exalcalde tapatío tampoco tiene de que presumir. Durante su administración se hizo la remodelación de calles y banquetas más ambiciosa: 36 manzanas del centro histórico, con una inversión superior a los 200 millones de pesos.
El titular de la Dirección de Obras Públicas durante su gestión en el ayuntamiento tapatío, Ricardo Oliveras, afirmó que el material duraría al menos 20 años, pero un mes después de su colocación, el mosaico comenzó a fracturarse. Hoy, las banquetas se usan como estacionamiento.
Petersen es promotor de la vivienda vertical en Guadalajara. Durante su gobierno se edificaron inmuebles de varios niveles, entre ellos el controvertido Horizontes Chapultepec, de la constructora española Grupo Lar. La Secretaría de Cultura se opuso a esa obra porque, arguyó, le restaba visibilidad al monumento a los Niños Héroes e implicaba derribar la Casa Maisterra, una finca con valor patrimonial ubicada en el cruce de Chapultepec y Mexicaltzingo.
“Es un proyecto que no autorizamos, pero sí defendimos, el proyecto ya estaba autorizado cuando llegué a la presidencia municipal. Ya tenía licencias. Sí lo defendimos, por ejemplo, de los ataques que recibimos de parte de la Secretaría de Cultura al argumentar que la altura de los edificios no era compatible con la del monumento a los Niños Héroes, sí recibimos ataques de algunas instancias que buscaban la defensa a ultranza de algunas viviendas que había ahí”, comenta Petersen.
–Se sacrificó la Casa Maisterra.
–No se sacrificó… prueba de ello es que está ahí.
–La destruyeron. Volvieron a hacer la fachada.
–Son estrategias urbanísticas… fue el proveedor, el constructor, quien derribó la casa. Nosotros le exigimos que volviera a hacerla. La casa está ahí.
–Según los expertos, no es la misma casa.
–La casa, desde el punto de vista arquitectónico, cumple con las características que se promovían en ese sentido. No avalamos la acción del proveedor que llevó a cabo la destrucción de la casa, cuando el acuerdo era que se mantendría en lo que se conoce como una primera crujía.
“Creo que Horizontes Chapultepec es, sin duda, un ejemplo de las acciones que debemos de tomar como experiencia para implementarlas en el resto de la ciudad; Guadalajara no puede seguir siendo la ciudad que hoy es desde el punto de vista urbanístico. No va a crecer nunca en condiciones de equidad y de equilibrio mientras no generemos espacios de vivienda vertical que permitan un repoblamiento mayor.”
En febrero de 2010, Juan José Doñán publicó en estas páginas que Petersen tiene la costumbre de minimizar sus acciones, como cuando a mediados de 2004 declaró a medios de comunicación que el Lago de Chapala y el río Santiago tienen niveles parecidos de contaminación.
“Aun sin ser clorada es similar a la que la zona metropolitana de Guadalajara bebe de Chapala”, dijo el entonces secretario de Salud.
La declaración de Petersen la consignó el diario Público el 14 de junio de 2014, cuando su hermano Diego Petersen Farah dirigía el impreso, por lo que “se descarta cualquier intención aviesa de torcer y deformar sus palabras”.








