Así lo denuncian las esposas de Osvaldo Arturo Vázquez Castillo, Jorge García Castillo, Ubaldo Toral Vences y Gerardo Delgado Mota, agentes asignados a la patrulla municipal 017, quienes se desempeñaban como escoltas del exalcalde de Iguala José Luis Abarca y de su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa. También habla el abogado de los policías, quien señala las irregularidades jurídicas que mantienen presos a sus clientes.
El inicio de las dudas
Zaira Lucero Estrada Rodríguez, esposa de Osvaldo Arturo Vázquez Castillo, da su versión: “El viernes 26 él entró a trabajar a las siete de la mañana, se fue junto con su primo Jorge García Castillo” en la vieja camioneta de este último. “Se reportaron a la comandancia a recoger las llaves de la patrulla 017 y sus armas, de allí se fueron a la casa del alcalde, donde esperaron al matrimonio. Al salir, Abarca les indicó que irían a la alcaldía”. A las seis de la tarde de ese día su esposa dio su informe de actividades como presidenta del DIF local en la explanada municipal, a un lado del ayuntamiento.
Los policías escoltaron a la pareja a la alcaldía entre las ocho y nueve de la mañana porque los Abarca querían supervisar personalmente los preparativos. Ya por la noche, al empezar el informe, los escoltas se plantaron a un lado de la tarima en donde la señora hablaba.
“Al terminar, como a las nueve de la noche, el alcalde, su esposa y algunos familiares se vinieron a cenar a los Tacos Lili, a sólo una cuadra de mi casa. La patrulla 017 la estacionaron frente a la taquería y los agentes se bajaron para vigilar. Siempre que el matrimonio cenaba aquí les invitaban alambre a sus escoltas. Mi esposo me habló para que el mayor de mis niños fuera por el alambre y lo cenara con nosotros.
Este es un adelanto del número 1995 de Proceso, ya en circulación.














