Reconocimientos para Julio Scherer y Proceso

De Roberto Ramos Trujillo

Señor director:

Basta asomarse al elocuente caleidoscopio de percepciones e interpretaciones que sobre su persona externaron reporteros, analistas, políticos, artistas, amigos, familiares, prelados, legisladores, filósofos, académicos, dramaturgos, procuradores, colegas, científicos, admiradores, sacerdotes, atletas, novelistas, poetas, e inclusive sus más acérrimos adversarios, para confirmar con absoluta certeza que Julio Scherer García representó la opulenta incandescencia de un genio, en el más estricto sentido áureo de lo que significa esta palabra.

Encontramos que la semántica correspondiente al concepto de genialidad se ciñe en exclusiva a un albedrío capaz de apercibirse de la mayor cantidad de información, y entonces la fragua tempestuosa de su cerebro destila síntesis que al expresarse suministran diafanidades a nuestra realidad.

Claro, los vástagos de las tinieblas lo abominaban; su claridad siempre los afrentó. La profusión de su obra periodística dilaceró a los hematófagos atrincherados en la opacidad. Julio Scherer García fue el relámpago que alumbró la ciénaga. Desde su origen la revista Proceso refleja con regular reciedumbre la heráldica de su fundador: cáustico, ineluctable y clarividente.

Atentamente

Roberto Ramos Trujillo