Teatro en 2014

El panorama teatral en cuanto a creatividad y propuestas escénicas fue múltiple y enriquecedor. Los grupos teatrales, dramaturgos, directores y actores no dejaron de producir propuestas de calidad sin que eso signifique la irregularidad en los trabajos. La amplitud de propuestas implica también trabajos fallidos o inacabados; con problemas en la dramaturgia o en la puesta en escena, pero lo que sí es cierto es que pudimos ser espectadores de obras poderosas.

Imposible mencionarlas todas, aunque sí recordar propuestas como Una luna para los mal nacidos dirigida por Mario Espinosa, que sorprendió por su profundidad. O Érase una vez de Jaime Chabaud, dirigida con creatividad por Marco Vieyra,­ o la simpática y crítica obra La amenaza roja de Alejandro Licona, presentadas en los teatros de la UNAM. También en el INBA encontramos llamativas adaptaciones contemporáneas de clásicos, como La vengadora de las mujeres, adaptada por Claudia Soto, y Finea en el Papaloapan, por Camila Villegas. También vimos propuestas atroces en el INBA como Próspero sueña a Julieta, o La cosa del mar en el Helénico.

La Compañía Nacional de Teatro hizo un espléndido homenaje a Luisa Josefina Hernández, llevando a escena seis de sus obras bajo el título de Los grandes muertos, y continuó con temporadas de obras como Carnada de Bárbara Colio y Conferencia sobre la lluvia de Juan Villoro.

La búsqueda de obras que enriquecieran nuestro pensamiento y sentimiento estuvo llena de tropezones, tal vez más esto que lo otro. Aun así, prefiero recordar los acertados monólogos de 2 de octubre mi amor de Eduardo Castañeda y La radio de Marie Curie, interpretada por Claudia Lobo. Del Teatro la Capilla rescataría la espléndida propuesta Romeos de David Gaytán y La soledad en los campos de algodón dirigida por Nora Manek.

En el año de 2014 surgió de la comunidad teatral un fuerte cuestionamiento hacia los criterios de selección de las obras que apoyan estas instituciones. Las comisiones mostraron falta de claridad, poca rotación de creadores, favoritismo, mínima pluralidad en las propuestas y muchos otros aspectos que se expresaron a través de las redes sociales. Respaldar selecciones con un comité ahora, está visto, no garantiza transparencia ni criterios claros y correctos. También es cierto que la concurrencia a las convocatorias es masiva y los recursos precarios, seleccionando así pocos proyectos, en su mayoría ya producidos. En este punto hay que agregar la incapacidad del Conaculta y del INBA para responder a los compromisos económicos de pagos a creativos de puestas en escena o festivales ya realizados, situación escandalosamente injusta.

Lo que más llamó la atención en 2014 es la efervescencia de espacios independientes. Teatros en forma, pequeños foros, casas acondicionadas, habitaciones o teatro a domicilio que dieron lugar a la vitalidad del teatro que se hace en México y que poco es apoyado. El Círculo Teatral, El foro Shakespeare, Teatro El Milagro, El Foco, Foro el Bicho, Lab 13, Un teatro, Carretera 45 Teatro, Centro Cultural Off Spring, por mencionar unos cuantos. Entre las obras se podrían mencionar El último preso, con los hermanos Bichir; Mendoza, de Antonio Zúñiga; Bestiario Humano, de Diego Álvarez Robledo; Perdida en los Apalaches, Tiburón o Nuevas directrices en tiempo de paz, por mencionar unas cuantas.

El punto en cuestión es, entonces, la incapacidad del estado de dirigir nuestros impuestos en beneficio de la comunidad teatral y el bienestar cultural de nuestra sociedad. Los proyectos necesitan recursos para producirse, ya que las circunstancias actuales no han posibilitado un teatro alternativo autosustentable y los espacios están listos para recibir propuestas listas a estrenar.