Don Julio Scherer García cruzó el acceso principal del edificio de Proceso, en Fresas número 13. Era la mañana del lunes 28 de enero de 2008. El fundador de este semanario recibió al reportero con su acostumbrado par de manotazos en el estómago, un gesto con el que solía expresarme su aceptación al trabajo publicado.
Sin rodeos, el hombre al que he admirado toda la vida y al que saludé por primera vez en las postrimerías de 2012 abordó inmediatamente el tema que tanto parecía inquietarle. Su gesto estaba endurecido.
Horas antes, don Julio escuchó a detalle, a través de una estación radiofónica, toda la ira descargada por el exfutbolista Carlos Hermosillo contra Proceso. Entre otras cosas, Hermosillo, en su carácter de director general de la Conade, calificó de “muy ruin” una publicación de este semanario, al que calificó como “una revista que se dedica a engañar a la gente”.
En la víspera, en un texto firmado por Jorge Carrasco y este reportero, Proceso (1630) publicó que Hermosillo era investigado por la Secretaría de la Función Pública debido a presuntas irregularidades y daño al erario por 26 millones de pesos durante 2004, en la construcción de un edificio para la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
Dichas irregularidades fueron presuntamente cometidas por Hermosillo cuando se desempeñaba como subdirector general del Deporte de ese organismo, en pleno sexenio de Vicente Fox. Para entonces, el dueño del emporio de las albercas en el país, Nelson Vargas, era el mayor responsable de la Conade
Molesto, Scherer contó al reportero: “Siempre admiré y respeté la trayectoria futbolística de Carlos Hermosillo. Mi admiración por Hermosillo el futbolista continúa intacta. Sin embargo, como funcionario público este señor no es digno de dirigir una institución como la Conade”.
Aquel lunes, don Julio me preguntó insistentemente si aún disponía de material suficiente que ameritara un segundo texto sobre el tema en cuestión. “¡Adelante!”, me ordenó cuando le dije que sí.
Proceso no dejó de publicar las anomalías y corruptelas supuestamente cometidas por Hermosillo y sus más cercanos colaboradores durante su gestión como director general de la Conade. El exfutbolista fue designado en ese cargo el 3 de diciembre de 2006 por el entonces presidente Felipe Calderón, quien también lo apartó de esta responsabilidad el 31 de marzo de 2009.
Carlos Hermosillo es, hasta ahora, el único director general de la Conade que no ha concluido todo su periodo al frente del organismo, ya con 25 años de existencia.
Esa dependencia comenzó a recibir grandes cantidades justamente durante la administración de Hermosillo. Por eso resultaba tan importante documentar cualquier asomo de corrupción.
El periodismo mexicano difícilmente podrá entenderse sin don Julio Scherer. Su leyenda se inició antes de su partida. Hoy nos sumamos a la esperanza que abriga el director de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda: “Si las nuevas generaciones lo toman como ejemplo, su partida no es una pérdida sino un punto de arranque”.








