La nueva institución encargada de fomentar la industria cinematográfica en el estado se basa en un punto de vista muy original: lo primero es identificar los proyectos con mayores probabilidades de éxito comercial; y si además tienen garantizada la distribución, ya está: se les brinda el apoyo. Es decir, el requisito para obtener el respaldo del fideicomiso cinematográfico es no necesitarlo.
La Comisión de Filmaciones del Estado de Jalisco (CFEJ) no se enredó mucho para declarar ganadores de su primera convocatoria a los cineastas Diego Luna y Fernando Lebrija. Les otorgará 13 y 4 millones de pesos, respectivamente, para apoyar la realización de sus películas en tierras tapatías.
En entrevista con Proceso Jalisco, el director de la institución, Rodolfo Guzmán, justifica el triunfo de los realizadores porque presentaron un contrato que garantiza la distribución de sus filmes una vez que éstos terminen de rodarse. Videocine lo hará con la de Diego Luna, que lleva por nombre Mr. Pig y será protagonizada por el actor estadunidense Danny Glover, y Televisa hará lo mismo con el filme de Lebrija.
Este último rodaje concluyó desde 2013 y sólo está en etapa de posproducción. Originalmente se llamaba I brake for gringos, pero cambió a Sundown.
El titular de la CFEJ refiere que en la convocatoria participaron 42 propuestas, pero sólo tres tenían ya un contrato de distribución y exhibición, lo que aumentó su posibilidad de llevarse el monto disponible en el fideicomiso.
Guzmán dice que además tenían que asegurarse de que el fondo otorgado va a recuperarse en el mediano plazo con la proyección de ambas películas, porque la industria del cine es arriesgada y no en todos los casos se recupera la inversión.
“¿De qué sirve hacer una película si queda enlatada, si no se ve? Tú, si haces una pintura como artista plástico, ¿qué tienes que hacer? No es nada más: te doy el recurso para que hagas una pintura. Si yo soy el mecenas, la quiero para mi casa y ahí está, pero pocas veces tú vas a guardar una pintura, y una pintura puede tener un costo, pero una película, la cantidad de gente que trabaja, lo que se invierte, no tiene que quedar enlatada, es el único fin del cine. Entonces no puedo hacer una película, gastar recursos para que la vean nada más mis cuates, mis amigos en mi casa, o irme a dos o tres festivales y tantán”, señala.
El funcionario admite que buscan acercarse a producciones que puedan resultar rentables, como las comedias que han roto marcas en taquilla:
“Se quejan por No se aceptan devoluciones de Derbez e incluso por Gary Alazraki, de Nosotros los nobles. ‘¡Ah, películas comerciales! Qué chafas, son de Televisa’. A ver, hace 10 años se hizo El crimen del padre Amaro y estaba como la película más taquillera de la historia del cine nacional; llega Gary Alazraki y lo duplica. Tengo la fortuna de hablar con Gary Alazraki y le digo: ¿Cuánto tiempo va a pasar para que alguien te rebase a ti? Pasaron menos de seis meses y llegó Eugenio Derbez, pese a quien le pese es la película más exitosa.”
Y agrega: “Una buena industria tiene que ser equilibrada. El común denominador va a ver cine de Hollywood, no solamente en México, aquí y en el mundo. La industria de Hollywood es la que deja más derrama económica; México es el quinto país que más consume cine. ¿Cuál es su consumo?: el cine de Hollywood y, en un porcentaje menor, el cine nacional. El 2013 hubo un fenómeno interesante con la película más taquillera, que fue la de Eugenio Derbez, y este 2014 hubo buenos ingresos en taquilla. Se está superando el 10%, el 20% de consumo de cine nacional”.
División
La asignación de recursos a Luna y Lebrija caló hondo en la comunidad cinematográfica local, pues un mes antes de darse a conocer oficialmente su triunfo se daba por hecho que la convocatoria estaba planchada para él.
Unos 300 cineastas locales y del resto del país publicaron un desplegado, que apareció el pasado 8 de octubre, para exponer la desigualdad de la competencia ante el gobernador Aristóteles Sandoval.
Entre los firmantes se encuentran los realizadores Kenya Márquez, Frank Rodríguez, Samuel Kishi Leopo, Héctor Rodríguez, Blanca Álvarez, Carolina Platt, Cecilia Márquez, Pancho Rodríguez, Isabel Fregoso, Jorge Araujo y Leopoldo Aguilar, así como Lucía Carreras, Roberto Bolado, Roberto Fiesco, Sebastián del Amo y Marina Stavenhagen, esta última directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) en el anterior sexenio.
El 10 de septiembre, durante la consulta pública que llevó a cabo el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) en el Museo Regional de Jalisco, con la participación de un centenar de profesionales de la producción de cine, video y documental, Kenya Márquez y Samuel Kishi advirtieron que la convocatoria deja a Jalisco como un estado maquilador de películas, mientras realizadores foráneos se llevan los pocos recursos para fomentar la industria.
En el caso de Diego Luna, personal que trabaja en la producción de su película confirmó a este reportero que sólo contrató a tres tapatíos: una mujer que se encargará de hacer el casting de extras y dos hombres para la gestión de locaciones y trabajo de producción. No reveló el salario, pero dijo que es muy bajo en comparación con lo que se paga en la Ciudad de México. Refiere que el cineasta incluso pretendió incorporarlos como voluntarios.
La prontitud con que se expidió la convocatoria dejó sólo tres semanas a los realizadores para entregar sus carpetas de producción, lo que provocó reclamos de la comunidad cinematográfica a las autoridades.
Pero también dividió al gremio. En la asamblea extraordinaria convocada por la Academia Jalisciense de Cinematografía el 30 de septiembre en el Instituto Jalisciense de Tecnologías de la Información, un sector trató de destituir por medio de una votación al presidente de la academia, Carlos Gutiérrez, porque a su juicio no representa a la comunidad.
Kishi señala que la convocatoria a esa asamblea se notificó de manera informal por la página de la academia en Facebook, pero los interesados tenían que enviar su currículum y registrarse en línea. En la fecha señalada muchos no pudieron entrar y le reprocharon a Gutiérrez que escogiera las instalaciones de una dependencia gubernamental en lugar de un foro más amplio, neutral y abierto a los medios de comunicación.
En opinión de Kishi, en dicha asamblea quedó claro que la academia está cooptada por el gobierno estatal, ya que dos de sus expresidentes cobran en la nómina oficial: Rodolfo Guzmán, titular de la CEFJ, y Raúl Ramón Ramírez, asesor de Aristóteles Sandoval. A su vez, Carlos Gutiérrez forma parte del comité técnico del fideicomiso de la CFEJ que votó a favor de los proyectos de Luna y Lebrija.
Kishi señala que Gutiérrez minimizó las críticas a la convocatoria presuntamente arreglada para el triunfo de Luna, pero que se delató al revelar que el gobierno estatal etiquetó desde febrero pasado un fondo de 100 millones de pesos para producciones de animación digital en el Chapala Media Park.
Indica que Gutiérrez tenía esa información antes de llegar a la presidencia de la academia en abril, pero no la compartió con sus agremiados. Precisa que por este motivo varios cineastas están considerando constituir una nueva academia que deje atrás los vicios de la actual.
Al respecto, Guzmán dice que el proyecto de la CFEJ apenas comienza. Anuncia que para 2015 pretende lanzar dos convocatorias y aumentar la bolsa del fideicomiso probablemente a 50 millones de pesos. En la segunda convocatoria se dejarán recursos etiquetado para cineastas locales y un monto más para la Academia Jalisciense de Cinematografía con el fin de que ofrezca programas de capacitación para realizadores tapatíos.
“He estado en la Academia Jalisciense de Cinematografía buscando por el bien de la comunidad –comenta–. Siempre que nace un proyecto, a mí lo que me molesta es (que al parecer piensen): ‘Si el recurso no es para mí, que todos se vayan muy lejos’. Tenemos que ser lo más incluyentes posible y eso es lo que estamos intentando. Le he dicho a la comunidad que le den tiempo, denle tiempo a que crezca, que vaya evolucionando este tipo de proyectos porque vamos a tener diferentes beneficios, no nada más la cuestión del recurso.”
Guzmán señala que ni Kenya Márquez ni Kishi tienen que reprocharle nada porque los apoyó cuando presidió la Academia Jalisciense de Cinematografía: a Márquez con una dotación de 100 mil pesos que entregó el jurado por su ópera prima Fecha de caducidad, y al segundo, cuando aún no lo conocía, para que el jurado del CECA le entregara una beca por su cortometraje Somos Mari Pepa.
“Kenya Márquez ha estado atacando todo esto, y yo le pregunto cuándo ha pagado. Tú sabes que para ser miembro de la academia hay que pagar 500 pesos”, reclama Guzmán.
El escándalo que provocó la convocatoria atrajo incluso la atención del coordinador de los regidores del Movimiento Ciudadano en Guadalajara, Salvador Caro Cabrera, quien exhortó a Diego Luna a devolver los recursos. Sin embargo, al corte de esta edición, el rodaje de Mr. Pig sigue en pie y Luna no ha hecho más declaraciones que la concedida al Grupo Reforma el pasado 6 de octubre: que no le preocupan las críticas.
El titular de la CFEJ mencionó a este reportero que programaría una rueda de prensa con Luna –quien llegó a la ciudad la última semana de septiembre– para dar a conocer los detalles de su obra, pero a la fecha eso no ha ocurrido.
Decisiones politizadas
La evaluación de las propuestas fílmicas corrió por cuenta de un jurado inexperto en la producción de cine, salvo por Guzmán e Iván Trujillo Bolio, presidente del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).
El resto de los “jueces” son funcionarios públicos cuya principal actividad es la política: Alberto Lamas Flores, jefe del gabinete del gobernador Sandoval Díaz y presidente suplente del Comité Técnico del fideicomiso; Myriam Vachez, secretaria de Cultura; Gabriel Torres Espinoza, director del Sistema Universitario de Radio y Televisión (SURT) de la Universidad de Guadalajara; y Sergio Ramírez Robles, director del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, conocido como “el soldado” del gobernador y quien carga con el peso de haber demandado por la vía civil a por lo menos 19 periodistas cuando fue vocero del gobierno de Puebla, porque incurrieron en “exceso de libertad de expresión”.
No obstante, Guzmán argumenta que la industria del cine requiere de un equipo multidisciplinario que pueda garantizar el éxito de un filme:
“El cine es cultura, es negocio, es turismo, es todo; no toda la gente que trabaja en una película sabe de cine. Insisto, un pintor es un pintor y es su arte y punto, pero aquí es algo colectivo. Los contadores que trabajan en una película son contadores, están sacando bien las cuentas y a lo mejor ni van a ver la película.”
Precisa que Torres Espinoza está ahí porque, además de ser el titular del Sistema Universitario de Radio y Televisión, es director de Latinofusión, la empresa parauniversitaria de distribución de películas que fundó el jefe político de la UdeG, Raúl Padilla López.
Lo que no dijo Guzmán es que él mismo, además de ser director de la CFEJ, es jefe de la Unidad de Cine en el SURT y su jefe inmediato es Torres Espinoza.
Los cineastas locales dudan que Diego Luna devuelva el dinero que le entregó la CFEJ, pues tiene una deuda pendiente con el gobierno de Aguascalientes por 7 millones de pesos, que le prestó para realizar su película Abel. El pasado 26 de mayo, el diario La Jornada publicó que Luna fue requerido legalmente para que pagara.
Irónicamente, Danny Glover, protagonista de Mr. Pig, enfrentó reclamos parecidos. El 28 de mayo de 2007, cineastas venezolanos le exigieron la devolución de 18 millones de dólares que le entregó el gobierno de su país para el rodaje de una película que él dirigió. La misiva se encuentra en el blog www.lacinefilianoespatriota.blogspot.mx.
En cuanto a Lebrija, se dio a conocer con su ópera prima Amar a morir, que estrenó en el Festival Internacional de Cine de Santa Bárbara en 2009. Ganó el premio Nueva Vision Award a la mejor película de “latin cinema”, pero no ganó mucho dinero porque en aquel tiempo se cerraron masivamente las salas cinematográficas para prevenir el contagio de la influenza AH1N1.
Kishi menciona que Lebrija pidió apoyo económico al titular de la Secretaría de Cultura del sexenio anterior, Alejandro Cravioto, para rodar su película, pero al agotarse el dinero del fideicomiso no hubo apoyo para nadie. Después la CFEJ retomó el proyecto y creó el nuevo fideicomiso.
En medio de la división del gremio por el manejo de los recursos gubernamentales, algunos realizadores señalan que Lebrija tiene una amistad muy estrecha con la secretaria de Cultura, Miriam Vachez, lo cual determinó, según ellos, que se le otorgaran 4 millones del fideicomiso.
Por si fuera poco, el diario Reporte Índigo señaló en marzo pasado que el Consejo Coordinador de la Industria Cinematográfica y Audiovisual de Jalisco (CCICA), cuyo presidente es Ricardo Gómez Quiñones y el vicepresidente es Lebrija, amarró recursos del fondo de inversión que anunció el gobernador en diciembre de 2013 para impulsar el proyecto Ciudad Creativa Digital (CCD), cuando todavía no se generan las reglas de operación para acceder a esos recursos.
Al preguntarle a Rodolfo Guzmán sobre este entramado de relaciones, contesta: “Estamos en Guadalajara y de una u otra forma es imposible decir ‘no conozco a nadie’. Entonces es buscarle a toda la deliberación, o a cualquier selección, un pretexto”.








