Intento fallido

En el camino por la reelección de Luis Carlos Vega Pámanes en el STJ quedaron sembradas las aspiraciones de la magistrada Lucía Padilla Hernández, una alteña con más de 30 años de experiencia profesional en el Poder Judicial, quien durante su campaña propuso cambios radicales “para terminar con el rezago judicial”.

Sin embargo, el día de la reelección Padilla Hernández no pudo presentar su plan de trabajo ante el pleno de los 33 magistrados presentes en la sesión extraordinaria del tribunal. Se quedó con las ganas de hablar sobre su admiración por otras mujeres que presiden tribunales en otras entidades, Nadia Lara Chávez en Morelos. Sólo le quedó el orgullo de ser la primera mujer en buscar la presidencia de la institución en Jalisco.

A juzgar por los resultados, sólo seis magistrados vieron a Padilla Hernández como una opción real para presidir el STJ; la mayoría optó por la continuidad y respeto a la institucionalidad y votaron por la reelección de Vega Pámanes, quien trabaja a la sombra del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y su padre, el magistrado Leonel Sandoval Figueroa.

Pese a ello, la candidatura de Padilla fue vista como un hecho inédito, pues ninguna mujer había competido por el cargo. Para muchos de los empleados del Poder Judicial, eso refleja el inicio de un proyecto encaminado a  consolidar una presidencia técnico-profesional para los próximos años y poner en orden al tribunal y lo lleve a atender los reclamos de la sociedad.

El viernes 12, tres días antes de la elección, cuando Vega Pámanes ya había sumado a su candidatura a su antecesor Celso Humberto Rodríguez, quien duró seis años en el cargo y lo abandonó en medio de críticas por su mala actuación. Proceso Jalisco entrevistó a Padilla en su despacho, en la planta alta del edificio colonial ubicado en el centro tapatío, a un costado del Teatro Degollado.

Dijo que su candidatura era genuina y que no sería comparsa de nadie. Confiaba aun en ganar la presidencia e iniciar una nueva historia en el Poder Judicial, de la necesidad de poner al día al tribunal y dar respuesta a las exigencias de un Estado moderno.

La magistrada habló sobre las reformas penales de 2008 en todo el país y lamentó que en Jalisco hayan entrado en vigencia hace apenas unos meses, lo que ubica al estado en el penúltimo lugar en materia de impartición de justicia; también lo hizo sobre su cercanía con los académicos de la Universidad de Guadalajara, incluido el exrector Raúl Padilla López, aunque se deslindó de la corriente que él dirige.

–¿Lucía Padilla tiene como padrino a Raúl Padilla? –pregunta el reportero.

–No. Él es un buen amigo.

–¿A usted se le ubica cercana a la Universidad de Guadalajara?

–Soy universitaria, El Licenciado (Raúl Padilla) es mi amigo como lo son muchas otras personas. Yo siempre he tenido la fortuna de trabajar cerca de muchas personas, puedo coincidir con mucha gente, pero nunca he sido ni de grupo, ni de partido.

Los cambios por venir

Lucía Padilla sostiene que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, la madrugada del 27 de septiembre, obligan a los impartidores de justicia y a la sociedad a una profunda reflexión sobre los cambios que exige la sociedad.

Originaria de San Juan de los Lagos, municipio enclavado en la zona de Los Altos, caracterizada por su apego al catolicismo, la entrevistada dice estar dispuesta a hablar sobre temas delicados o “pecaminosos”, como la despenalización de las drogas y el aborto.

También destaca la importancia de fortalecer la cultura de respeto a los derechos humanos y a enfrentar el problema de las personas desaparecidas; hay por lo menos 2 mil 300 que son buscadas por sus familiares.

Luego de la reelección de Vega Pámanes, la magistrada agradeció a quienes votaron por ella y los llamó a no tener miedo a los cambios.

Vega Pámanes, a su vez, declaró a los medios que en sus dos años de trabajo se redujo un 10% en el rezago en los expedientes acumulados en los juzgados y aseguró que con el Nuevo Sistema de Justicia Penal, Jalisco pasó del penúltimo lugar en juicios orales, a uno de los cinco más avanzados.

“Los que estamos aquí sabemos dónde está la corrupción, sabemos quién es la corrupción (sic). Y la oportunidad que me han dado, compañeros magistrados, no la vamos a desperdiciar, porque vamos con todo contra la corrupción.”

El magistrado reelecto aseguró que instrumentará acciones contra  los funcionarios a los que se les pueda comprobar una actuación ilícita, sin importar su cargo, sin detenerse para ver si son magistrados, jueces o consejeros de la judicatura.

Vega Pámanes comenta a Proceso Jalisco que el Poder Judicial logró  aumento significativo para su presupuesto de 2015. Parte de esos fondos se utilizarán para comprar más de 650 computadoras y 250 impresoras, así como contratar más personal y abrir más juzgados. Desde hace 18 años, en materia mercantil no se abría ningún juzgado; ahora se abrirá cuatro salas de juicios orales.

–¿Algunos analistas lo ven a usted trabajando a la sombra del gobernador Jorge Aristoteles y de su padre, el magistrado Leonel Sandoval, qué piensa usted de ello?

–Desde hace dos años, cuando me eligieron presidente del Poder Judicial, vienen diciendo eso. Lo único que puedo decirte del compañero magistrado Leonel Sandoval es que, al igual que mis 34 compañeros, lo respeto y lo estimo. En cuanto al señor gobernador, teníamos amistad desde antes. Hoy tenemos una relación institucional.

–¿No les debe el puesto? Ellos se ven muy cerquita de usted…

–No. También (estoy cerca) de los diputados y de los otros magistrados y de los jueces y de la ciudadanía, sólo así hemos podido avanzar.

El lunes 15, durante la entrevista con Proceso Jalisco que duró 27 minutos, como en ocasiones anteriores, el magistrado Sandoval Figueroa estuvo a menos de cinco metros de distancia de Vega Pámanes y permaneció ahí todo el tiempo.

Mientras el presidente del STJ respondía las preguntas de los reporteros, en los portales del interior del Palacio Judicial, la magistrada Padilla se retrataba con decenas de empleados de segundo y tercer nivel que simpatizaron con su candidatura.

E insistió en que cuenta con la fuerza suficiente para influir en los cambios pendientes en el Poder Judicial: “En el momento en que sienta que ya no tengo la energía, ni la fuerza ni el conocimiento, yo misma voy a retirarme, por decencia y por el bien de la institución”.