El éxito de la película Relatos salvajes, que ha sido invitada a un sinnúmero de festivales internacionales y adquirida por todos los territorios del mundo, además de que representará a Argentina en el Oscar de 2015, ha sorprendido a su propio director, Damián Szifrón:
“No esperaba una repercusión tan grande.”
Pero confiesa saber que las temáticas de las seis historias de la cinta, la violencia y la injusticia, conectaría con los espectadores.
En breve visita a México, Szifrón (Buenos Aires, 1975) comenta a Proceso que durante mucho tiempo intentó escribir una ambiciosa trilogía de ciencia ficción, El extranjero, que aún no filma, por lo cual “me pasé una buena cantidad de años estudiando el capitalismo en occidente, en todas sus formas, y me surgió una sensación de inconformidad por la forma en que funcionan las cosas; sentí mucha indignación en relación a cómo están diseñados ciertos mecanismos y cuestiones sociales que a mi criterio distorsionan el comportamiento humano, distorsionan nuestra naturaleza y nos hacen sentir extremadamente exigidos y utilizados”.
Explica que El extranjero “se concentra en esta jaula (el capitalismo en occidente) que nos tiene a todos de alguna forma dominados, gobernados”, y se pregunta sobre cuáles son sus beneficiarios. Además, interroga cómo funciona el sistema. Mientras que Relatos salvajes, compara, es un proyecto que apareció de una forma “medio satelital”:
“Se centra en personajes que viven dentro de esta jaula, pero no son conscientes de su existencia, simplemente la habitan y no se dedican a pensarla, entenderla, comprenderla ni cambiarla, pero sí están muy agredidos y reaccionan violentamente.”
Relatos salvajes (que se proyecta en la Cineteca Nacional y algunos cines comerciales de toda la República Mexicana) es el tercer largometraje del cineasta, donde mezcla la comedia, el drama y el suspenso para retratar la absurda y desmedida violencia que genera el entorno y la vida diaria. Las seis historias están conectadas por el común denominador de la ira y la venganza, “y muestra el resquebrajamiento de los seres humanos ante determinadas situaciones”, relata.
Los actores que intervienen son Rita Cortese (Viudas), Ricardo Darín (Tesis sobre un homicidio), Darío Grandinetti (Hable con ella), Óscar Martínez (El nido vacío), Érica Rivas (Tetro), Leonardo Sbaraglia (Intacto) y Julieta Zylberberg (Un novio para mi mujer). El célebre argentino Gustavo Santaolalla (Amores Perros, Diarios de motocicleta y Babel) compuso la banda sonora.
La participación como productores de los hermanos Almodóvar, Pedro y Agustín, generó también gran expectativa en España y se convirtió en uno de los filmes más esperados del año en varios países de Europa.
Las otras dos películas del cineasta argentino son El fondo del mar (2003) y Tiempo de valientes (2005).
Un retrato de hoy
–Esa violencia en la gente se aprecia ya en toda la Tierra, ¿cree que la ha causado la desigualdad, la injusticia y la exigencia en el mundo que vivimos?
–Lo que perseguimos todos son deseos impuestos, deseos inventados, no responden a una búsqueda natural; por ejemplo, el contacto con la naturaleza es cada vez más difícil, ahora un hotel ecológico de los más caros está en medio de la nada y vale mucho dinero porque no hay invasión publicitaria, no hay cemento, no hay productos, porque no existen todas esas cosas que invaden de una forma muy agresiva a las ciudades. Entonces, eso que tanto queremos cada vez nos es más lejano e imposible de obtener, como el tiempo libre, el placer del pasto o el mar o las estrellas, o el placer del silencio. Estamos llenos de ruidos, sonidos que nos distraen y nos tienen estupidizados.
–¿Cree que eso ha hecho que sea más violenta la gente?
–Cuando uno habla de esta situación, el interlocutor que no está de acuerdo esgrime que en otras civilizaciones anteriores no capitalistas también había mucha violencia, mucha agresión, y tienen razón en muchos casos, pero uno cuando crítica a la actualidad no la compara con otras del pasado, sino con las que podrían venir en el futuro. Lo que pasa es que son problemas que a los que beneficia no les importan, no les duele, no los sufren.
En la 36 edición del Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, Cuba, organizado del 4 al 14 de este mes, Relatos salvajes obtuvo el Premio Coral de Dirección, el galardón del Público y el Glauder Rocha de la Agencia de Noticias Prensa Latina. Cabe destacar que en este ciclo cinematográfico ganó el Coral de Ópera Prima la también multipremiada película mexicana Güeros.
–¿Cómo ha sido el público de todos los festivales a los que ha asistido Relatos salvajes? –se le pregunta a Szifrón.
–La película ha sido bien recibida por su humor, su bestialidad y la forma desaforada de trabajar estos temas, porque creo que la cinta también se mete con conflictos más bien ancestrales, primitivos: la lucha entre dos hombres, el hombre contra el sistema o el engaño amoroso, la novia engañada durante la noche de su propia boda, en fin. El largometraje se está abriendo camino, viaja por todos lados, se estrena en distintos países, y despierta discusiones muy inteligentes.
–En Argentina fue un éxito comercial, ¿qué puede decir al respecto?
–Argentina está plagada de artículos de periodistas que no son de espectáculos. Siento mucha emoción y mucha gratitud por eso. Te llena de entusiasmo, porque en definitiva se quiere uno comunicar y uno está esperando esa devolución. Si creas una película esperas que la gente vaya a verla, porque la forma física del cine es una pantalla y un montón de butacas, entonces uno desea ese acto de entendimiento, comprensión e intercambio.
–¿Se imaginó que su tercera producción iba a ser un reflejo social? Porque hay historias como la de una mujer en mala situación económica que quiere estar en la cárcel porque allí la pasa mejor…
–No. En mi país hizo un récord histórico, con espectadores de distintas edades, orígenes y situación económica. Eso me encantó porque siento que todas las fragmentaciones que nos dividen son en algún punto ridículas. En general le sirven a un tercero que se beneficia: el que divide para reinar o por preservar el poder. Estamos divididos los ricos de los pobres, los varones de las mujeres, los judíos de los árabes, en fin. Todas esas divisiones y las guerras que se producen tienen, digamos, beneficiarios, y toda nuestra angustia va a parar a algún lugar, en general al consumo.
Szifrón estudió periodismo en la escuela técnica ORT y luego en la Universidad del Cine de Buenos Aires. De 2002 a 2003 produjo, escribió y dirigió dos temporadas de la galardonada serie Los simuladores, con récord de audiencia en la categoría de series de ficción. A través de la compañía productora Big Bang, que creó en 2008, desarrolla ideas, formatos, guiones y proyectos de televisión.








