Escritores de Colombia y México, además de Bolivia, Brasil, España, Estados Unidos, Perú, Uruguay y Venezuela, participan en el libro Gaviero. Ensayos sobre Álvaro Mutis, editado por el filólogo peruano Diego Valverde Villena, que rinde homenaje al creador de Maqroll el Gaviero, a más de un año de su fallecimiento.
Con alusiones a una travesía por el mar, Valverde, autor de varios libros sobre Mutis (Bogotá, 1923-Ciudad de México, 2013) y quien además imparte cursos y seminarios en torno al autor colombiano, explica en el muy breve prólogo:
“Este libro recoge algunas de nuestras travesías con Álvaro Mutis.
Es una bitácora de lecturas y vivencias por el mar mutisiano. Nuestro propósito es compartir con los lectores intrépidos estas cartas marinas para que otros se animen a enrolarse en nuestra tripulación.
“Y llevar al niño Álvaro de Amberes a Cartagena en un verano sin término.”
Como en uno de los puertos, en su ensayo, titulado “Don Álvaro ante el rey, tantos años después”, el editor alude a la obra que Mutis hizo sobre Felipe II, de quien se confesó admirador. Es un relato en torno a El Escorial, el monasterio construido en 1561 por ese monarca, dedicado a san Lorenzo, donde reposan los restos de varios príncipes y reyes de la nobleza española.
Valverde lo “recorre” con el libro de Mutis, lo mismo en el tiempo de Felipe II que en el actual, porque –subraya– “gracias a Álvaro Mutis, nada nos está vedado”.
Se lee en uno de sus párrafos:
“Mutis, como todos los grandes amadores de la conjunción de arte y vida, propone y señala una comprensión, un abarcamiento de los tiempos y los espacios para sembrarlos y hacerlos florecer en cada instante de nuestra vida. La literatura (el cine, el arte en general) nos permite poder vivir en otro lugar, en otro tiempo, no ‘en vez de’ sino a la vez de nuestra vida ‘real’. Nuestro viaje no sólo es lineal, a través del espacio y el tiempo, sino también transversal, simultáneo, por las diversas moradas contiguas de los momentos coincidentes.”
Publicado por Editorial Verbum, el libro de 230 páginas fue una de las novedades editoriales presentadas en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Reúne veinte ensayos:
“Álvaro Mutis, la fe en la poesía”, de João Almino; “90 años de Álvaro Mutis”, Adolfo Castañón; “Bitácora de lectura”, Benjamín Chávez; “El café y la cultura”, Juan Gustavo Cobo Borda; “Álvaro Mutis y el Gaviero: Una poética de la desesperanza”, Eduardo García Aguilar; “Adiós al Gaviero: un encomio de Álvaro Mutis”, Barry Gifford; “Elogio del poeta y amigo Álvaro Mutis”, Geraldo Holanda Cavalcanti; “Álvaro Mutis y el grupo de la revista Mito: Tradición e innovación en la poesía colombiana”, Fabio Jurado Valencia.
“Mutis: Leer el ángel, las vidas del ángel”, Juan Carlos Méndez Guedez; “Dos visiones sobre Álvaro Mutis”, Santiago Mutis Durán; “El reino de Mutis”, José Ramón Ripoll; “Maqroll el Gaviero o de fabular el mundo en una palabra llamada poesía”, Fabio Rodríguez Amaya; «Escribir con Álvaro Mutis”, Jorge Rodríguez Padrón; Los sueños intactos”, Jorge Ruiz Dueñas; “Mutis mexicanus (‘No sou Prous, malparits!’)”, Pedro Serrano.
“Mutis, un esbozo”, Pedro Sorela; “Álvaro Mutis: Entre el mar y la tierra caliente”, Consuelo Triviño Anzola; “Don Álvaro ante el rey, tantos años después”, Diego Valverde Villena; “Las navegaciones poéticas de Álvaro Mutis”, Rubén Vargas; y “Carta a Álvaro Mutis”, Ida Vitale.
En un texto breve, el escritor João Almino recuerda su amistad con Mutis, una “de las primeras personas que conocí al llegar a México, en abril de 1982”; su sentido del humor y hasta su irreverencia, y su desinterés por la política:
“La primera vez que me dijo que el último hecho político que le había interesado había sido la caída de Constantinopla, pensé que se trataba de otra de sus bromas. Pero en este caso era en serio. Como era en serio también su devoción por la monarquía.”
Narrador poeta
El poeta, ensayista y editor mexicano Adolfo Castañón inicia así su ensayo:
“La primera vez que vi la silueta de Álvaro Mutis fue en la contratapa de la primera edición (Barcelona, 1973) de Summa de Maqroll el Gaviero. Poesía 1948-1970, precedida por ‘La poesía de Álvaro Mutis’ de Juan Gustavo Cobo Borda. En esa fotografía en blanco y negro se alcanza a ver a Mutis con unos binoculares colgando sobre el pecho y a lo lejos los minaretes de una de las construcciones que se elevan en Istambul que él prefiere llamar Constantinopla, y que es uno de los ejes imaginarios de su mundo, aunque él escriba premonitoriamente en el poema ‘Cita’: ‘Y ahora que sé que nunca visitaré Estambul,/ me entero que me esperan en la calle de Shidah Kardessi’.”
En cambio el poeta y periodista colombiano Juan Gustavo Cobo Borda no inicia su texto con una alusión directa a Mutis o su obra. Habla primero del café, lugar “íntimamente ligado a la literatura, al ocio, a la conspiración y a esa mezcla sutil entre bohemia y laboriosidad que caracteriza a los habituales del café”.
De los cafés parisinos y su peso en la obra de intelectuales como Sartre, Voltaire, Rousseau, pasa a los madrileños para llegar al Windsor, de la ciudad de Bogotá, Colombia, aunque menciona muchos otros cafés bogotanos donde se reunían los intelectuales de distintas épocas como Germán Arciniegas, José Carlos Mariátegui o Gabriel García Márquez, a quien cita:
“Para nosotros, los aborígenes de todas las provincias, Bogotá no era la capital del país ni la sede de gobierno sino la ciudad de lloviznas donde vivían los poetas.”
En esos cafés, y también billares pues el propio Mutis los reivindica, “haría sus primeras velas de armas, para ingresar en la vida literaria”, narra Cobo Borda para dar paso a una semblanza del narrador y poeta colombiano que llegó a México en octubre de 1956.
El poeta mexicano Jorge Ruiz Dueñas, quien participó en la presentación del libro en la FIL, aborda la obra y afirma:
“Mutis, creador literario de gran calado, está vigente de manera paradójica frente a los signos de nuestro tiempo a pesar de su atracción por la Historia. Esto, porque los temas implícitos en su poesía y narrativa se enfrentan a esos elementos en nuestro mundo efímero y disolvente: la modernidad y su racionalidad instrumental, los efectos de la técnica sobre la vida cotidiana, la fugacidad de las relaciones y los valores, el sentido mismo de la existencia ante percepciones y creencias sobre el origen o el tránsito por el mundo.”
Y le da peso a su prosa poética pues recuerda que el propio Mutis señaló: “Cuando soy narrador sigo siendo poeta”:
“Si, como escribió Octavio Paz, ‘puede haber poema integral sin rima siempre y cuando tenga ritmo y contenga poesía’, hemos de pensar en una cadencia semántica que le permitió a Mutis ir del verso libre al poema narrativo, y de ahí al relato poético y al desdoblamiento del poema como novela. Esta se antoja una narrativa ajustada a la metáfora persa de engarzar perlas, gaufar sufta, pues propende al estilo literario oriental por el cual de una historia central derivan otras engarzadas a la manera de un collar.”
Cada uno de los autores aborda a Mutis desde diferentes enfoques. Cierra el volumen la poeta y crítica literaria uruguaya Ida Vitale, con una breve carta escrita en octubre de 1996 que comienza de la siguiente manera:
“Álvaro queridísimo: Ya uno, maleado por la modernidad no suele escribir cartas. Qué bueno, entonces, que esté a mano el teléfono cuando la nostalgia arrecia. Pero qué bueno, también, que alguien que lleva registro de las fechas sagradas, nos dé voz, que es voto, en la conmemoración de tu advenimiento –no planetario, como llamó un poeta de mi tierra a un simple nacimiento– sino mexicano y que así nos unamos muchos para celebrarlo. Claro que la distancia nos ha jugado una mala pasada comiéndose el tiempo requerido para emular al Ariosto: damas, amores, caballeros, gatos, porque las armas fueran un exceso. Y si el tiempo de que disponemos es un problema, no lo es menos el lugar en que nos disponemos, porque uno querría la carnalidad del afecto que se acerca y abraza, necesidad que entenderás que nos surja y urja desde estas tierras reformadas y con estrellas contadas y sonantes, donde la espontaneidad, la exclamación, el gesto, el mero acercamiento bastan para descalificar.”
El volumen publicado en la colección Ensayo, dirigida por José Manuel López de Abiada, está también disponible en E-book.








