La ginecóloga María de la Merced Ayala Castellanos lamenta las omisiones de médicos eméritos en el mural elaborado por el pintor Jorge Monroy en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, sobre todo las concernientes a su padre, el doctor Gabriel Ayala, y a su esposo, Jorge Enrique Segura Ortega. Sin embargo, después de varios meses de irritación y cartas a directivos que nunca le respondieron, dice que ya no busca que su padre esté en esa obra, que en la parte inferior sólo tiene rostros que parecen mascaritas.
La doctora María de la Merced Ayala Castellanos está molesta porque en el mural del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, el pintor Jorge Monroy omitió, entre otros, los rostros de médicos eméritos –entre ellos los de su padre, Gabriel Ayala, y su esposo, Jorge Enrique Segura Ortega– y en su lugar plasmó figuras controversiales como la del exrector Raúl Padilla López y otros funcionarios de la Universidad de Guadalajara.
La ginecóloga Ayala Castellanos es bisnieta de Antonio Ayala Ríos, quien introdujo la asepsia y la antisepsia a Guadalajara, pero le duele que aun cuando él sí figure en el mural, su padre esté ausente, aun cuando él trajo las técnicas de revisión de laparoscopia y colposcopia. Además, dice, en su obra Monroy sí incluyó a varios especialistas de la generación de su padre, el doctor Gabriel Ayala y de Landero, así como otros de generaciones más recientes.
Algunos, dice, “son de mi edad, como el director del Organismo Público Descentralizado, Héctor Raúl Pérez Gómez, así como Jaime Andrade, Jaime López Taylor y Ariel Pablos Méndez. Este último fue residente del hospital pero hace mucho tiempo se fue a Estados Unidos y prácticamente no ejerció en él.
“¿De qué se trata el mural? –se pregunta. ¿Bajo qué criterios pusieron a personas que no han cumplido con un ciclo? No está mi papá, que es un pionero en el área de ginecología –rama en la que se especializó–, de la cual se retiró hace tres años. Enseñó a muchos en el Hospital Civil desde 1954.”
La doctora Ayala Castellanos sabía desde hace meses de la exclusión de su padre en el mural de Monroy. El 11 de septiembre pasado incluso entregó una carta al director general de los Hospitales Civiles, Héctor Raúl Pérez Gómez, con copia para el rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, en la cual expuso:
“Estimado señor director: Con la confianza que le tengo, me dirijo a título personal para expresarle mi inconformidad por el hecho de que en el mural que se está pintando en el área nueva de la consulta externa del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde se hayan excluido personajes que fueron parte de la historia de esta noble institución, entre ellos mi padre, el doctor Gabriel Ayala y de Landero, quien trajo al mismo la laparoscopia y la colposcopia en diciembre de 1955, siendo el primero en practicar dichas técnicas en esta ciudad, como lo pueden atestiguar varios de sus contemporáneos que aún siguen con vida. Además creó el área de detección de cáncer cervicouterino en el servicio de oncología, del cual fue jefe, y posteriormente, la unidad de colposcopia en el servicio de ginecología, entre otras muchas cosas que realizó durante su vida laboral y académica.
“Sé que no es posible incluir a todos los médicos ilustres que han pasado por este hospital, pero veo con tristeza que sí lo hicieron con algunos que tuvieron un paso efímero o que aún no concluyen su labor aquí, y que no sabemos si en el resto de su ejercicio profesional sigan manteniendo el legado que el fraile de la calavera (el obispo Antonio Alcalde) nos dejó. Sin otro ánimo que hacerle llegar mi sentir, me despido de usted.”
Como ninguno de los funcionarios le respondió, Ayala Castellanos envió una carta a un periódico tapatío para manifestar su inconformidad. Algunos compañeros del hospital la felicitaron porque, le dijeron, muchos están molestos pero nadie lo expresa de manera abierta; incluso le dijeron que era muy valiente.
“Yo digo: ¿qué tiene de valiente? Lo único que estoy diciendo es que me parece que no está claro cómo se escogieron a las personas que están (en el mural) y por qué se excluyó a otros”, expone la ginecóloga.
Los ausentes
Entre los médicos que faltaron en el mural, de acuerdo con personal de que labora en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde destaca Palemón Rodríguez, quien inició el servicio de cirugía plástica junto con Roberto Andrade Limón.
Les sorprende, dicen a la reportera a condición de que no mencione sus nombres, que se hayan incluido personas externas al nosocomio, como el cirujano plástico José Guerrero Santos y José Barba Rubio. Aunque él fundó el Instituto Dermatológico, sostienen, “no creó escuela en el Hospital Civil”.
“Está bien claro que (el mural) tiene un sesgo político, pues no está apegado a la historia”. Y si de pintar a políticos se trata, comenta, no olviden a los hermanos Álvaro y Carlos Ramírez Ladewig, quienes sentaron el precedente de que el Hospital Civil le pertenecía a la Universidad de Guadalajara.
Cuando se le menciona a Ayala Castellanos si ya preguntó sobre los criterios para la elaboración del mural a su impulsor, el jefe del Servicio de Pediatría del Antiguo Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, Horacio Padilla Muñoz, ella contesta:
“No sé si es una cosa personal de Horacio Padilla con mi papá; es una posibilidad. O quizás él dijo: ya le puse a su abuelo, ¿para qué lo pongo a él (al doctor Gabriel Ayala)?
“Mi papá es una gente queridísima en el hospital. Todos los días, tres o cuatro personas me preguntan por él. Él vio por las empleadas, por todo mundo. Él atendió a pacientes, no se la pasó en un escritorio, atrás de una computadora o tomando café; se la pasó enseñando a sus alumnos. ¿Acaso les perjudica que sea suegro de Jorge Segura? Mi papá no tiene ningún problema con la administración.”
La doctora Ayala Castellanos está casada con Jorge Enrique Segura Ortega, profesor e investigador del departamento de ciencias clínicas y exrector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud.
Cuando él estuvo al frente de la Clínica del Hígado del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde denunció que las altas autoridades de ese nosocomio estaban al tanto de que el entonces jefe de la Unidad de Transplantes, Luis Carlos Rodríguez Sancho, cobraba de manera indebida hasta 1 millón de pesos para agilizar el trámite de sustitución de órganos (Proceso Jalisco 193).
Por hacer el señalamiento, Segura Ortega fue vetado.
La doctora Ayala también se cuestiona: ¿por qué a Segura Ortega no se le incluyó en el mural? Si el criterio era incluir a directores del Hospital Fray Antonio Alcalde como Leobardo Alcalá Padilla, quien hoy es diputado por el PRI; Jaime Agustín González, actual secretario de Salud; Raúl Vargas, presidente del PRD estatal, y a Héctor Raúl Pérez Gómez, entonces faltaría su esposo.
“Si están poniendo a gente joven relativamente, a gente que tuvo un papel importante en el hospital, ¿por qué no lo pusieron a él. Si pusieron a los otros directivos, por qué no está Jorge Segura”, cuestiona Ayala Castellanos.
Relata que su esposo “abrió la Torre de Especialidades, implementó los programas de éxito que ahora están presumiendo en el hospital, como el servicio de geriatría, la unidad de Vih; abrió la unidad y el programa de transplantes, el servicio de biología molecular, la estancia infantil; hizo muchas cosas. Ahí están también otros directores, incluido el actual”.
Explicación dudosa
El mural de Jorge Monroy ocupa 155 metros cuadrados. En entrevista con Proceso Jalisco, el artista con 40 años de trayectoria explicó que fue contratado para realizar 35 retratos durante un año, pero Horacio Padilla agregó otros 15 nombres.
El costo de la obra se calculó en mil 200 millones de pesos, incluida la mano de obra, ayudantes, andamios y material, pero ante la falta de recursos del nosocomio, Monroy gestionó que la Secretaría de Cultura de Jalisco aportara la mitad del monto, mientras que el empresario René Rivial, dueño de pinturas Prisa, donó más de 400 mil pesos en materiales.
La doctora Ayala Castellanos admite que ya no quiere que pongan a su papá en el mural. “No quiero que lo pongan de parche, no tiene mucho sentido”, dice.
Asegura que la mitad superior de la obra de Monroy está muy padre; pero de la mitad para abajo “parecen mascaritas, con los nombres grandes para que a nadie se le olviden quiénes son”.
Se queja, sin embargo, porque en el patio de los exdirectores –en la entrada principal, por la calle de Hospital hacia la izquierda– quitaron los nombres de los hombres ilustres del Fray Antonio Alcalde y una placa de inauguración de las instalaciones.
“Yo le pregunté al entonces director, Rigoberto Navarro, por qué los quitaron. Me respondió que los iban a arreglar todos. Ahí estaba el nombre de mi bisabuelo Antonio Ayala, entre otros. Nunca volvieron a ponerlos”, dice Ayala Castellanos. l








