“Soy luchador social; ya no puedo cambiar”

Sólo estuvo dos días en Guadalajara pero José Mujica, el presidente de Uruguay, dejó grata impresión la mañana del domingo 7 cuando fue homenajeado en el salón Juan Rulfo de la Expo Guadalajara en el marco de la 28 edición de la FIL. Ese día, el exguerrillero de 79 años habló de la necesidad de emprender una nueva cruzada por América Latina y abordó tópicos críticos: el narcotráfico, el matrimonio entre homosexuales, el Estado fallido… y se definió como un luchador social que, dijo, ya no puede cambiar de ruta.

El presidente de Uruguay, José Alberto Mujica Cordano, asistió a la 28 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) despreocupado y aprovechó el foro para convocar a una nueva cruzada en América Latina contra el conservadurismo.

El exdirigente de los Tupamaros emitió su mensaje y lo hizo desde los dominios del arzobispo emérito Juan Sandoval Íñiguez. Atrás quedaron sus incendiarias declaraciones del mes pasado a la revista Foreign Affairs Latinoamérica en las cuales calificó a México de Estado fallido.

En esa entrevista Mujica habló de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa: “A uno le da una sensación, visto a la distancia, de que se trata de una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente, están carcomidos”.

Pero en la FIL el mandatario de Uruguay argumentó que en Latinoamérica casi todos los estados han fallado para combatir el flagelo de las drogas, y destacó las acciones llevadas en su país para confrontar ese problema, como promover leyes para legalizar la cadena de producción y uso de mariguana. Dijo que de las 50 ciudades más violentas en el mundo, 41 se ubican en América Latina.

Mujica es un político de ojos redondos que parecen de muñeco. Su anatomía hace pensar en una figura de felpa. La parte inferior de su cara redonda está adornada con un espeso bigote de color cano; su vientre es voluminoso. El presidente uruguayo se convirtió en el personaje más ovacionado durante su intervención en el acto organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Hombre de paso lento y discurso demoledor hace que sus interlocutores caigan seducidos; a varios incluso se les quiebra la voz y se les humedecen los ojos, como le pasó a Ricardo Rocha, cuando le tocó moderar el encuentro del domingo 7 por la mañana en la Expo Guadalajara.

Mujica se negó a ser visto como un líder global de la sociedad civil y rechazó ser reconocido como un rockstar, como sugirió Rocha.

Y se definió: “Soy luchador social desde los 14 años y ya no puedo cambiar. A estas alturas no me voy a reformar, seré militante mientras los huesos me respondan. No sé en qué, pero voy a seguir porque para mí, vivir es militar. Ahora, eso de verme de personaje por el mundo, dando conferencias, posando en los hoteles, no lo veo”.

El exguerrillero admitió ser un viejo revolucionario, lleno de reumatismo, pero indispuesto para dejar su militancia a favor del desarrollo social.

Durante sus años de clandestinaje Mujica fue encarcelado cuatro veces; se escapó en dos ocasiones. Dice que en un encontronazo con cuerpos policiacos de su país recibió seis balazos; aun lleva en su cuerpo dos balas.

El domingo 7, el exguerrillero de 79 años prefirió hablar de la despenalización del aborto, la aceptación del matrimonio entre homosexuales y la legalización en el uso y la producción de la mariguana, que él impulsó en su país desde hace años.

Nuevos temas para el debate

José Mujica, quien dejará el cargo en febrero de 2015, también abordó el tema del narcotráfico en nuestro país –“uno de los graves problemas de México”–, que se encuentra a un lado de Estados Unidos, el más grande consumidor.

No se trata de promover el consumo de la droga, dijo, “sino de romper ese mercado del narcotráfico”, y convocó a los mexicanos a no desgarrarse como sociedad, a mitigar las consecuencias funestas de la expansión del narcotráfico y a rescatar a los jóvenes de ese flagelo.

Invitó a los asistentes a combatir los prejuicios de los gobernantes desde esta entidad gobernada hasta 2012 por el conservador Partido Acción Nacional y en la cual incluso llegaron a impartirse clases de Biblia en la residencia oficial durante la administración de Emilio González Márquez, ligado al grupo ultraderechista El Yunque (Proceso Jalisco 140).

En dos días Mujica se convirtió en la figura central de la FIL, que en ocho días convocó a cerca de 800 mil personas, según los datos de los organizadores del evento, que en esta ocasión tuvo como invitado de honor a Argentina.

Admitió que le duelen las cosas cotidianas: “Estoy extrañando a mi perrita (Manuela). Soy como cualquier hijo de vecino. Quiero volver a mi rancho por mi vieja y por la perrita, porque son cosas chicas para el mundo, pero grandes para uno”.

Durante su presentación en el salón Juan Rulfo de la Expo Guadalajara, una mujer le comentó a Mujica que si a él si le faltaban su mujer y su perrita de tres patas, a los mexicanos le faltan 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre: “Aquí extrañamos a los 43”, le gritaron al visitante.

Mujica respondió: “Llévenlos en su corazón. Y el día que los encuentren tendrán muchos otros, que están olvidados.”

También habló de la identidad de la lengua: “Soy de los que defienden que pertenecemos a una patria grande, una patria común, con un castellano nos entendemos toda esta América, porque el portugués –dijo– es un castellano dulce si te lo hablan despacio; y si tiene la dulzura femenina, más”. Hizo referencia al aporte del catolicismo en el desarrollo de los pueblos de la región, pero sin dejar de lado su aspecto negativo:

“Es un patrimonio común que tenemos (el cristianismo católico), un algo de nosotros. Si bien hay una Iglesia abominable, hay también otra de corazón del pueblo, dolida, centro de refugio que fue parte de las luchas de independencia y de ideas revolucionarias (en América Latina)”.

También matizó: “Ser ateo no me justifica para ser blasfemo”…

Sobre el aborto, afirmó que no se puede tapar el cielo con un paraguas; “hay que combatir el mundo del prejuicio conservador que quiere esconder las culpas poniéndolas bajo la alfombra, peor que las drogas y el narcotráfico. Eso nos envenena al Estado y a la sociedad. En esa soledad de su angustia, en la negación en el sentido conservador, muchas veces nuestras mujeres tienen que tomar esa decisión y cuando la escondemos y lo hacen en la clandestinidad quedan laceradas y pierden la vida”.

Mujica pidió que no lo sigan, pero que sí reflexionen sobre lo que pasa en otras latitudes en torno al tema de la legalización de las drogas.

La visita

El exdirigente tupamaro escogió Jalisco, entidad donde Juan Sandoval Íñiguez, cardenal emérito, se ha mostrado renuente a la legalización de la mariguana y su consumo, así como a la despenalización del aborto y a los matrimonios entre homosexuales. Apenas el 16 de octubre último, Sandoval Íñiguez advirtió sobre el matrimonio gay:

“Si no hay fe en un Dios creador no hay remedio, porque si no hay un Dios creador todo resulta por casualidad; entra de lleno la teoría de la evolución y en la evolución si hasta ahora fue hombre y mujer después será hombre con hombre, mujer con mujer, hombre con gato, gato con perro, perro con mujer, porque es evolución, ¿verdad?”

A su arribo a Guadalajara, Mujica fue recibido por el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval y por el rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla. Los anfitriones iban trajeados, lo que contrastaba con la vestimenta sencilla e informal del mandatario uruguayo, “el presidente más pobre del mundo”.

Es famoso su antiguo Volkswagen azul claro por el que un jeque árabe ofreció 1 millón de dólares. Ricardo Rocha intentó armar una coperacha entre los mexicanos para adquirir ese auto. Mujica –quien habilitó una casa particular como sede de su gobierno y dona 90% de su salario para programas sociales para la población marginada de su país– se mantuvo en silencio.

El domingo 7, en el clímax de la FIL 2014, Padilla López dijo que Mujica era el político latinoamericano con mayor reconocimiento mundial por su calidad humana y la sencillez con que ejerce la presidencia en su país.

Un día antes, en el núcleo de Ciencias Sociales y Humanidades, el rector Tonatiuh Bravo recordó la histórica visita del presidente chileno Salvador Allende a la Universidad de Guadalajara en diciembre de 1972, meses antes del golpe de Estado que lo derrocó, liderado por el general Augusto Pinochet.

Mujica se dirigió a los jóvenes para darles un mensaje de esperanza, igual que Allende en 1972: “Recuerden que los únicos derrotados son los que dejan de luchar”, les dijo en la ceremonia en la que recibió el reconocimiento “Corazón de León” de manos de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).

Es posible que el galardonado no se haya percatado que muchos de esos adolescentes, la mayoría disidentes de la FEU, no pudieron ingresar al recinto para escuchar su mensaje. Mientras él era homenajeado, en las instalaciones de la Expo Guadalajara, la quinceañera llamada Yuya, quien tiene miles de seguidoras en internet por sus consejos sobre cómo maquillarse y qué vestuario usar, también causó revuelo.

Mujica fue custodiado por una caravana de motocicletas tripuladas por agentes estatales y el vehículo que lo trasladó era una camioneta blindada, lo que contrasta con la manera austera con la que se mueve en su país.

Después de su visita a la capital tapatía, el mandatario de Uruguay viajó a Veracruz, donde participó en la 24 Cumbre Iberoamericana.