El balance de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 fue negativo para la delegación mexicana: pese a que Cuba no envió una representación tan nutrida y aun cuando algunos de sus atletas desertaron, México sólo obtuvo el segundo lugar del medallero y consiguió 27 metales menos que los pronosticados. El equipo de remo fue uno de los que quedaron a deber: con un instructor que no se molesta en acudir a los entrenamientos, los remeros no triunfaron en ninguna prueba.
El colofón de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC) Veracruz 2014 dejó para México un retroceso en distintas disciplinas, como el remo, en el que no se ganaron las dos medallas de oro que la federación de este deporte prometió y en el que Cuba se llevó las 10 preseas áureas que se disputaron.
La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y el Comité Olímpico Mexicano (COM) se empeñan en repetir que el segundo lugar y las 115 medallas doradas obtenidas representan un resultado exitoso porque implican 23 plazas para los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y se acortó la distancia respecto de los cubanos. La realidad, empero, es menos optimista.
Cuba ganó los JCC con 123 oros, 66 platas y 65 bronces, para un total de 254. La delegación mexicana cosechó 332 medallas, de las cuales 115 son de oro, 106 de plata y 111 de bronce. La primera comparación que desmiente las declaraciones oficiales es que México no ganó 27 medallas prometidas, con lo que no alcanzó las 359 preseas totales (128 oros, 107 platas y 124 bronces) que se proyectaban.
Aunque el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Jesús Mena, intentó resaltar que la diferencia sólo fue de ocho oros entre Cuba y México y eso acortó la distancia con que los isleños han dominado desde Panamá 1970, olvidó aclarar que los caribeños han reducido drásticamente el número de preseas en cada justa regional.
Estas son las cifras: en Ponce 1993, Cuba obtuvo 227 oros por 66 de México (la diferencia es de 161); en Maracaibo 98, los cubanos consiguieron 191 y los mexicanos 60 (131); en Cartagena de Indias 2006, los isleños ganaron 138 y los aztecas 107 (31).
En San Salvador 2002 y Mayagüez 2010, cuando Cuba no participó, México finalizó en la punta del medallero, con 146 y 127 preseas, respectivamente, lo que indica que era irreal pretender derrotar a los cubanos en Veracruz ganando sólo 128 preseas. México pronosticó su éxito basándose en el fracaso de aquel país, ya fuera porque los atletas desertaran antes de competir o porque su rendimiento bajara en virtud de que la falta de recursos económicos no les permite prepararse en condiciones óptimas.
De las 432 finales disputadas en los JCC, 382 corresponden a pruebas olímpicas programadas para Río 2016. De las 123 medallas ganadas por Cuba, 122 son de pruebas olímpicas (el beisbol, por ejemplo, ya no forma parte del programa olímpico), mientras que de las 115 de México, 96 corresponden a este nivel.
“En el medallero general la victoria de Cuba sobre México fue por ocho oros (123-115). Sin embargo, en el apartado de las modalidades olímpicas, la diferencia aumenta a 26 (122-96) y disminuye a 45 el margen en todo tipo de medallas. Resulta evidente que ya no ganamos los juegos con un margen tan amplio como antes. Pero no hay que sorprenderse. Entre otros factores, los gobiernos de muchos países disponen de recursos muy superiores en instalaciones, equipamientos, nivel de fogueo internacional y becas de estimulación.
“Y no se vaya a pensar que nuestra armada compitió en todas las pruebas convocadas. Casi normal es la ausencia en equitación, golf y rugby. En el atletismo y la natación hubo muchas pruebas sin cubanos. También faltaron mujeres en ciertos deportes de combate. Por si no bastara, algunas especialidades quedaron sin rubricar sus objetivos”, publicó el diario Granma el martes 2.
Los deportes en los que Cuba obtuvo más oros fueron atletismo (23), tiro (14), judo (13), lucha y remo (10 cada uno). En esta última disciplina tuvo una actuación perfecta, al igual que en hockey, boxeo (nueve), canotaje (ocho) y ciclismo (ocho).
México erró en sus pronósticos en 16 disciplinas: basquetbol (cero oros de dos proyectados), beisbol (cero de una), boliche (dos de cinco), boxeo (cero de cuatro), canotaje (tres de cuatro), clavados (siete de nueve), esgrima (tres de seis), gimnasia artística (una de cuatro), golf (una de dos), pesas (una de dos), natación (siete de 10), patinaje sobre ruedas (cero de una), pentatlón moderno (dos de tres), remo (cero de dos), tiro deportivo (seis de ocho) y volibol de playa (cero de una).
La deriva del remo
Aunque México ganó medallas en las 10 pruebas de remo que se disputaron en los JCC, no pudo cumplir el objetivo de obtener dos oros en las modalidades de dos pares de remos cortos peso ligero y dos remos largos sin timonel peso abierto.
En dichas pruebas, en julio pasado, las parejas formadas por Alfonso Ramírez y Jhosymar Valenzuela y Patrick Loliger y Leopoldo Tejada se impusieron a los seleccionados cubanos durante el Festival Deportivo Panamericano en el que, además, los mexicanos obtuvieron cuatro platas, tres bronces y 14 plazas para Toronto 2015.
El mejor remero mexicano, Patrick Loliger, publicó en redes sociales el malestar que le causó haber obtenido dos platas en los JCC. Y destacó que Cuba arrasó con los oros. “Terminó el #Centroamericano y me fui con 2 platas. No era el resultado que esperaba, habrá que replantear muchas cosas”.
Para la selección nacional de remo, 2014 ha sido un año difícil, en el que comenzaron a trabajar con Eros Goretti, un entrenador italiano de 57 años de edad, sin resultados a escala internacional, cuyo máximo logro en este deporte es ser padre de Martino Goretti, un medallista mundial integrante del equipo nacional de Italia.
Goretti padre llegó a México a finales de febrero pasado. El presidente de la Federación Mexicana de Remo (FMR), Pedro Cuervo Aja, determinó que este entrenador era el ideal para México.
Su elección fue avalada por el subdirector de Calidad para el Deporte de la Conade, Othón Díaz, y por el director de Alto Rendimiento, Coriolan Lalu, quienes le fijaron un sueldo de 80 mil pesos mensuales. Según el tabulador de entrenadores, este salario corresponde a aquéllos que, además de contar con estudios profesionales en entrenamiento deportivo, hayan trabajado con un deportista en la obtención de una medalla de plata olímpica. Goretti no cumple con ninguno de estos requisitos.
Según la página de la Federación Italiana de Canotaje, en 2009 Goretti se desempeñó como colaborador de los auxiliares que, a su vez, trabajan con los cinco entrenadores en jefe de la selección nacional que comanda Giuseppe La Mura, el director técnico y máximo responsable del equipo. Ese año fue diagnosticado con cáncer de intestino y ocupó gran parte de su tiempo en el tratamiento médico. Años atrás también trabajó como entrenador en un club privado de remo.
En algunas entrevistas que concedió antes de llegar al país, Goretti reconoció que su hijo se enteró que en México buscaban un entrenador nacional, por lo que el joven mandó el currículo de su papá. Esta información, publicada en www.canottaggio.org, refiere que en aquel momento era desempleado, porque había sido despedido de una empresa donde fungía como gerente de calidad.
En su currículo, proporcionado a la reportera por Pedro Cuervo, no hay información acerca de su formación académica como entrenador. Después de retirarse como remero, Goretti pasó a trabajar en clubes de remo con atletas juveniles. Como entrenador de tercer nivel de la Federación Italiana de Remo trabajó con los equipos Sub 23. Después de ser asistente se convirtió en entrenador del equipo nacional de peso ligero que obtuvo un oro y una plata en el Mundial de Corea 2013 en las pruebas LM8+ (ocho remos largos peso ligero con timonel) y 2-LM (dos remos largos peso ligero sin timonel). Sin embargo, según el portal citado, quien ostentaba el cargo principal era Antonio La Padula.
Cuando fue presentado como entrenador de la selección mexicana, a los remeros se les ordenó seguir cabalmente el plan de entrenamiento de Goretti. En aquel momento, algunos atletas como Loliger y Analicia Ramírez entrenaban a distancia con el holandés Josy Verdonkschot, y Lila Pérez-Rul, con un entrenador estadunidense. Los atletas fueron advertidos: quien no obedeciera quedaría fuera de la selección.
Los deportistas confiaron en Goretti. El italiano prometió ayudarles a dar el salto para ubicarse en los primeros lugares a escala mundial y olímpica. Los primeros resultados, anticipó, se verían en el Campeonato Mundial de Ámsterdam, en agosto, y en los JCC de noviembre, ambos en 2014.
Con la salud sí se juega
El 27 de marzo, la Conade inauguró el Centro Nacional de Evaluación y Seguimiento de Alto Rendimiento (CNESAR), un laboratorio donde, supuestamente, las ciencias aplicadas al deporte (bioquímica, fisiología y biomecánica, entre otras) estarían por primera vez al servicio de los atletas mexicanos.
Díaz y Lalu anunciaron que ahí se practicarían pruebas a deportistas de 13 disciplinas para ayudarlos a mejorar su desempeño. Serían evaluados para conocer sus capacidades físicas y, con base en los resultados, los entrenadores diseñarían o corregirían sus programas de trabajo.
Algunos de los primeros evaluados fueron los hombres y mujeres del equipo nacional de remo. Los resultados arrojaron que se encontraban en óptimas condiciones.
Con el paso de las semanas, los atletas se fueron deteriorando: se alteró su pulso basal (el que se toma al despertar por la mañana), no podían conciliar el sueño porque su frecuencia cardiaca estaba muy acelerada, presentaban fatiga extrema y con trabajos cumplían con la doble sesión de entrenamientos, cortos pero a máxima intensidad, que realizaban siete días a la semana.
En las subsecuentes evaluaciones, el doctor Julio Pazos, director del Laboratorio de Fisiología del CNESAR, advirtió a los remeros sobre lo mal que habían salido en las evaluaciones. Habían perdido condición física, acusaban lesiones por sobreentrenamiento, algunos bajaron de peso, todos acusaban síntomas de cansancio y otras deportistas tenían altas concentraciones de ácido láctico.
Cuando el médico de la FMR, Alfredo Rosas, vio esos resultados, pidió a Goretti que cambiara el entrenamiento. Se rehusó. “El italiano y Pedro Cuervo les dijeron a los remeros que todo era psicológico, que todo estaba en su mente, que no querían entrenar y que se pusieran a trabajar”, dice Gildardo García Velasco, vicepresidente de la FMR.
Para el Mundial de Ámsterdam, Goretti decidió que los mexicanos participaran en pruebas no olímpicas –en las que se inscriben menos participantes y de menor nivel. Aun así los resultados fueron malos. Loliger, el único que sí participó en una prueba olímpica, finalizó en el lugar 16. La meta era, al menos, estar entre los ocho finalistas.
Los remeros se quejaron con Cuervo y Goretti de que, en lugar de mejorar, empeoraban. Federativo y entrenador arguyeron que estaban “en un proceso” y que con sólo seis meses de trabajo no podría haber mejoría. Goretti anunció que para los JCC ya se verían los cambios, pero se quejó falsamente de que los remeros faltaban a los entrenamientos.
Los deportistas informaron a Cuervo que el italiano llegaba a la pista de remo de Cuemanco casi a las nueve de la mañana, cuando ellos ya estaban terminando de entrenar, que cuando le preguntaban por el entrenamiento del día siguiente la respuesta siempre era “no sé” y que detectaron que el trabajo que les ponía es el mismo que su hijo realiza en Italia y que el muchacho compartía en su página de Facebook.
García Velasco fustiga: “El señor Goretti llega tarde y no quiere ni ver a los muchachos, sólo les pregunta: ‘¿Cómo estuvo el entrenamiento?’. Además de su sueldote, vive y come en la Conade, y como el transporte sale tarde rumbo a Cuemanco, pues no llega a las siete de la mañana, cuando los remeros están entrenando. No quiere gastar ni en un taxi. Siempre se está quejando de que 80 mil pesos no le alcanzan para nada, pero solicité su plan de trabajo y no me lo entregaron.
“Cuervo no nos informa a los miembros del Consejo Directivo de las decisiones que toma, de cómo se gasta el dinero, de por qué Patrick, que es el mejor de México, no tiene un bote a su medida; tiene años prometiéndoselo y, ahora, Lalu le dijo que dependiendo del resultado de los Centroamericanos van a ver si se lo compran o no, porque como ya tiene 29 años lo ven viejo y ya lo quieren retirar. El bote tarda nueve meses en llegar, lo necesita para los Panamericanos. Compran y compran botes de la marca Hudson sólo porque el director técnico de la federación, Eduardo Arrillaga, es el que los vende, y ahí están, ni se usan; los que sirven son los alemanes y los italianos, pero en esos no quieren gastar.”
El presidente de la FMR reconoce que los resultados en los JCC no fueron los esperados, pero matiza: “¿Cuántos deportes hubieran querido ganar las medallas que el remo ganó?”. Explica que ocho meses no es suficiente para que un proceso madure y que en el año ha habido altas y bajas. Desde su punto de vista, aunque hay que hacer un análisis frío y preciso de los resultados, no es conveniente remover a Eros Goretti.
“Vamos a hablar con Eros porque él prometió unos resultados y no cumplió con las expectativas de los atletas y dirigentes. Las declaraciones que hizo cuando llegó fueron por desconocimiento, más por ganas de hacer las cosas y por demostrar a lo que venía, pero se ha dado cuenta de que no es tan fácil, que hay que trabajar. Tiene que decirnos qué vamos a hacer para mejorar. En estos días se va a hablar con Eros y si él no está de acuerdo en continuar contrataremos a otro. La lógica dicta que tenemos que seguir con este proceso, no truncarlo a seis meses de los Juegos Panamericanos.
–Goretti prometió resultados en el Mundial y en Veracruz. No cumplió. ¿Qué garantía hay de que, ahora sí, los va a dar en Toronto 2015? –se le pregunta.
–El Festival Deportivo Panamericano es un parámetro de sus resultados, pero caímos todos en exceso de confianza, de que sí íbamos a mejorar para los JCC. Y sí se mejoró, haciendo un análisis frío de cada tripulación, porque los botes de Eros fueron los de mejor rendimiento y, los peores, los de atletas que entrenaron por su lado y que han cuestionado el proceso (se refiere a Lila Pérez-Rul, que fue bronce en su prueba). Estoy de acuerdo en que no hay garantías si vamos a enfrentar a Estados Unidos, Canadá, Cuba y Argentina, pero tampoco nos da garantías cambiar en el camino.
“Que se vaya y venga otro es lo más fácil. Pero, bueno, ¿a quién traes con tan poco tiempo? Contratar a alguien comprometido sería muy difícil. Quisiéramos tener un entrenador mucho mejor, pero los resultados no nos avalan. No hay entrenadores de buen nivel que se maten por venir a México para ayudarnos a mejorar. Trajimos a Eros porque los atletas no quieren a los entrenadores que hay, querían un cambio y lo hicimos.”
–Es muy grave el deterioro físico de los remeros, se supone que con las ciencias aplicadas al deporte iban a mejorar…
–Obviamente los atletas no han asimilado el cambio de programa de entrenamiento, ni los entrenadores nacionales ni los de clubes han acabado de adaptarse. Consultamos en la Conade y nos dijeron que es obvio que se cansen porque entrenan, pero si estuvieran mal la recuperación sería más larga. Después ya no nos informaron si seguían cansados, entonces creo que ese punto quedó resuelto.








