Partidero

Al tapatío Vicente Leñero, en tributo.

Como a nadie más, en esta revista impactó el fallecimiento, la mañana del miércoles 3, de su cofundador Vicente Leñero, quien, solidario todo el tiempo desde el antiguo Excélsior con don Julio Scherer García fue, en la Subdirección de Proceso, apoyo indiscutible en las buenas y en las malas por largos años y, hasta ese día, vicepresidente de Comunicación e Información, S.A. de C.V. Poseedor de muchas cualidades, sobre todo la pulcritud y precisión en la escritura, el novelista, dramaturgo y periodista por excelencia, de trato afable y conciliador, alentaba siempre a los reporteros. Mi trato con él fue esporádico y sobrio pero fructuoso siempre. Cuando necesitaba alguna nota cultural, adelantaba algunos pormenores, como cuando en noviembre de 1991 me pidió que estuviera al pendiente del regreso de la escritora Elena Garro y su hija Elenita Paz, vía Guadalajara, luego de 20 años de autoexilio en París. Y le agradó la entrevista (Proceso 784). En otro orden, Leñero reprochaba, por igualado, el tuteo tan generalizado entre las personas, pero particularmente el de los periodistas y sus entrevistados, ahora tan remarcado entre los conductores de radio y televisión. Después de los homenajes de que ha sido objeto post mortem, especialmente en el Palacio de Bellas Artes, se espera que en Jalisco, y particularmente en Guadalajara, su tierra natal, se le rindan los respectivos honores, aunque él los rechazaba pretextando cualquier cosa. En paz descanse Vicente Leñero.

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Más les valió a varios exdiputados locales –de todos los partidos políticos– integrantes de la LVIII y LIX Legislatura, que el fantasmal despacho Consultores López Castro se desistiera de cobrar los más de 500 millones de pesos que supuestamente le debía el Congreso de Jalisco –incluidos intereses, según el juicio mercantil promovido por el despacho–, por la también supuesta devolución de impuestos de los años 2006-2009. Más temprano que tarde las cosas se iban a aclarar y más de alguno iría a parar a la cárcel por fraude o, al menos, sufrir inhabilitación política. Los firmantes del contrato fueron, en una primera instancia, la LVIII Legislatura: Jorge Arana, Norma Angélica Aguirre, Samuel Romero Valle, Luis Manuel Vélez, Alfredo Zárate y Lorenzo M. Sandoval, como integrantes de la Comisión de Administración, y también el secretario general, Alfredo Argüelles, presunto instrumentador de todo eso. Además se involucraron en el caso sus sucesores en la misma comisión (LIX Legislatura) por firmar un convenio para pagar los originalmente 42.4 millones de pesos del trabajo, más los intereses devengados: Enrique Aubry de Castro Palomino, presidente del Congreso; Patricia Retamoza, Gustavo Macías Zambrano, Omar Hernández, Isaías Cortés y Raúl Vargas López.

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Arquitecto y constructor como es, el alcalde de Tuxpan, Felipe de Jesús Rúa Vázquez, puso manos a la obra y, sin el consenso de la población, la semana pasada envió maquinaria a la comunidad de San Juan Espanatica, a 15 minutos de la cabecera municipal, para construir una cancha de futbol rápido y graderías a los lados, en el lugar que ocupaban el jardín y el kiosco, exactamente frente al templo. La gente protestó al ver las máquinas que empezaban a levantar el piso y el presidente municipal respondió con la policía, que golpeó a una persona y detuvo a cuatro más. Le gritaron que si no quería otro Ayotzinapa que dejara las cosas como están, y dejó en libertad a los detenidos. Pero Rúa quiere, a como dé lugar, gastarse ahí 20 millones de pesos, se quejan los pobladores.

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La justicia sigue en entredicho. Hace mes y medio fue aprehendido el presidente de la tequilera Casa González, expresidente de la cámara del ramo, exdiputado federal y exdelegado del Seguro Social en el estado, Francisco González García, por un supuesto fraude cometido en contra de la señora María de la Luz Plascencia Mayoral. A petición de aquél y de Eduardo, hermano de éste, la mujer se asoció con los González en 2007 para comprar 44 hectáreas en Bahía de Banderas, Nayarit. Ella aportó 29.3 millones de pesos. No se compró el terreno ni volvió a saberse de su dinero, aunque los creadores de tequila Don Julio reconocieron el adeudo. En cinco días hábiles, el juez Cuarto de lo Penal, Francisco Castellanos, resolvió que no había desfalco y dejó en libertad al tocayo. Aquí es donde entran las dudas sobre la aplicación dispareja de las leyes… y de la justicia. 

fcobian@proceso.com.mx