MÉXICO, D.F. (apro).- Rafael Cárdenas Vela, Junior, sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, exjefe de Cártel del Golfo y extraditado a Estados Unidos, fue sentenciado a 20 años de prisión tras declararse culpable de conspiración para introducir drogas a territorio estadunidense.
Un juez federal en la Corte de Distrito Sur en Brownsville dictó dicha sentencia al capo de 41 años tras aceptar los cargos de conspiración para introducir cinco kilogramos de cocaína y mil de mariguana a Estados Unidos con la intención de distribuirlos y comercializarlos.
Cárdenas Vela, quien fue arrestado en octubre de 2011, operaba como jefe de plaza en Matamoros para el Cártel del Golfo. Un año después, colaboró como testigo en el juicio que se le seguía en Texas a Juan Rincón Rincón, otro líder de la organización criminal a quien también de le sentenció a 20 años de prisión por narcotráfico.
El Junior dio detalles a la Corte de cómo operaba el cártel al que pertenece, qué autoridades lo apoyaban y cómo habían penetrado en algunas dependencias municipales para hacerse de recursos.
Su colaboración no sirvió para disminuir su condena y el juez le fijó una multa de 100 mil dólares. Sin embargo los fiscales piden que se le aplique una multa de cinco millones de dólares y que se le confisque una residencia de su propiedad en Brownsville.
Tras el abatimiento de su tío Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias Tony Tormenta, el 5 de noviembre de 2010, El Junior ocupó la plaza de Matamoros y él cayó casi un año después en Puerto Isabel, cuando policías locales lo arrestaron por una infracción de tránsito.
El Junior se había declarado culpable desde marzo de 2012 y se había fijado el 18 de junio de ese año como fecha para dictarse sentencia.
Desde aquella fecha Cárdenas Vela había aceptado entregar al gobierno norteamericano la cantidad de cinco millones de dólares producto de la venta ilícita de drogas y la casa de Brownsville que adquirió con dinero del narcotráfico.
En marzo de 2012 se informó que el capo podría alcanzar una pena desde 10 años de prisión hasta cadena perpetua y una multa de hasta 10 millones de dólares pero el juez fijó la pena en 20 años de prisión y una multa de 100 mil dólares.











