Señor director:
Hace 14 años, Sergio Delgado, oriundo de la ciudad de Durango, tuvo la feliz ocurrencia de iniciar un programa de rescate y promoción del bolero al estilo de los tríos y cuartetos de la época de oro de ese género, al cual denominó Los Reyes de la Serenata en Durango.
El programa no sólo reconoció la labor de quienes han mantenido viva la tradición de la serenata: les abrió las puertas de los grandes teatros de la ciudad, el Victoria y el Ricardo Castro. Como era de esperarse, y por el impresionante magnetismo social del bolero, Los Reyes de la Serenata muy pronto concitaron la asistencia en masa del público a sus presentaciones.
Actualmente, Los Reyes de la Serenata ya no son, como en sus primeros dos años, responsabilidad del gobierno estatal, sino de una asociación civil, el Movimiento Cultural Independiente de Durango, A.C. (Mocid), la cual, desde que tomó en sus manos el programa, ha pasado “las de Caín” –válgase la expresión– para mantenerlo en cartelera, tanto por lo magro de los subsidios gubernamentales como por lo inseguros que dichos apoyos se vuelven cuando la receptora es una agrupación cultural políticamente independiente.
Con la llegada a la Presidencia Municipal de Esteban Villegas Villarreal, la dirección general del Instituto Municipal del Arte y la Cultura (IMAC) la asumió José Lauro Arce Gallegos, de oficio cantante, y no precisamente malo. De dicho instituto Los Reyes de la Serenata venían recibiendo, desde abril de 2003, un modesto apoyo a sus conciertos mensuales que ha servido para pagar las actuaciones de dos grupos de voces y cuerdas.
El señor Arce, desde su primer encuentro con el Mocid, exigió a éste llevar el programa a las colonias de la periferia, cosa que la agrupación no aceptó por poderosas razones.
Como ninguna de esas razones las consideró válidas el señor Arce, sobrevino un conflicto inédito con el IMAC que desembocó en la bárbara y unilateral determinación de suspender a Los Reyes de la Serenata, desde enero del presente año, el modesto subsidio (2 mil 500 pesos) a sus conciertos mensuales. El otro también modesto subsidio lo provee el Instituto de Cultura del Estado (ICED) y se aplica a lo mismo que el del IMAC.
En el marco de este conflicto que armó, no el Mocid, sino el señor Arce Gallegos, salieron a la luz dos verdades sobre este improvisado y prepotente funcionario: 1) que es primo del presidente municipal, con el que hace pareja en un dueto intérprete de música vernácula; y 2) que no es profesor, como se decía y como firmaba la documentación del Instituto.
Vale decir que ni la directiva ni el público del programa han sido recibidos en audiencia por el alcalde, no obstante habérsela solicitado en enero, señal de que, en el afán de acabar con Los Reyes de la Serenata, los primos están en perfecta comunión. ¿No que venía lo mejor, doctor Villegas? Antes que su enfermiza obsesión por la foto, está el respeto y la atención a los que somos sus patrones: los ciudadanos.
Agradezco esta publicación en Proceso, misma que aprovecho para enviar, en nombre de Los Reyes de la Serenata, nuestras sinceras condolencias a los familiares de ese gran promotor del bolero en México, don Jorge Saldaña, quien supo de nuestro programa y nos hizo llegar sus parabienes. (Carta resumida.)
Atentamente
Profesor Pedro García Rojas
Durango, Dgo.








