El teatro de Bertolt Brecht es eminentemente político. Sus propuestas iban dirigidas a hacer reflexionar al público del acontecer de su momento; a evidenciar las injusticias, la guerra y el abuso de poder. Se valió de diversas formas para lograrlo; desde el efecto de distanciamiento a través de la música, las máscaras y las pancartas, hasta la referencia a otros momentos históricos para hablar del actual.
Madre coraje y sus hijos se ubica en La guerra de los Treinta Años de 1618 a 1648 entre católicos y protestantes, y Bretcht la lleva a escena en 1937 como una referencia directa a la guerra que se acercaba con el nazismo. Así como Brecht cuenta una historia del siglo XVII para hacer una crítica a la Segunda Guerra Mundial que se estaba viviendo en Europa, la puesta en escena de Madre coraje y sus hijos –que se presenta en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón de la UNAM bajo la dirección de Iona Weissberg y Aline de la Cruz– ubica acertadamente la historia en diversos momentos de la Revolución Mexicana. Utiliza el teatro de revista, la música y el baile para hablar de nuestro presente, cuando vivimos una guerra soterrada y atroz llena de muertos e impunidad.
La protagonista de Madre coraje y sus hijos es un personaje que Bertolt Brecht retoma de la novela picaresca de H. J. Ch. von Grimmelshausen, del siglo XVII. Ella es una astuta vendedora ambulante que con su carromato aprovecha la guerra para sacar ganancias sin importarle las consecuencias de la misma guerra. Con esta actitud, el costo que debe pagar es muy alto, pues pierde a sus dos hijos. Brecht señalaba que para él “Madre coraje” es una alegoría de la alianza entre la guerra y el comercio con consecuencias fatales. El espectador, entonces, no debe compadecerla, sino reaccionar en contra de su actitud indiferente ante el dolor humano.
La adaptación a la mexicana de Madre y coraje y sus hijos que realiza Juan Alberto Alejos salta de épocas históricas sorpresivamente, y la puesta en escena, con música en vivo, la escenografía de Sergio Villegas e iluminación de Xóchil González, es espectacular. Un gran reto coordinar y llevar a buen fin la gran cantidad de elementos utilizados en la propuesta donde Madre coraje sigue a su conveniencia a diferentes caudillos de la Revolución y se enreda, se escabulle y negocia para salir bien librada de los enfrentamientos entre revolucionarios y soldados.
En esta puesta en escena, Madre coraje con dos hijos en su haber es interpretada por la joven actriz Alejandra Ley, que aunque fuma pipa y tiene una actitud retadora y cínica, difícilmente logra la verosimilitud de este personaje maduro con una larga y atrabancada vida. La acompañan Rodrigo Murray, Artús Chávez y Eugenio Bartilotti interpretando varios personajes significativos en la historia, junto con un grupo entusiasta de recién egresados del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM. El equipo actoral y de creativos de esta puesta en escena consigue un espectáculo vistoso que recupera nuestra idiosincrasia, nuestra cultura y nuestras formas de hablar. La estética es llamativa, y el movimiento escénico, dinámico, para llevarnos a los diferentes rincones donde sucede la historia.
Madre coraje y sus hijos revive el teatro de revista y un México convulsionado donde no queda más que reflexionar –entre festividad, canto y baile– acerca de lo que acontece actualmente en nuestro país. El acierto de la adaptación a nuestras circunstancias hace de esta arriesgada propuesta, producida por la UNAM y el programa de Efiteatro, un espectáculo que conjuga presente y pasado, historia y teatro








