Por una reforma cultural

La FIL Guadalajara.
Foto: Xinhua / Alejandro Ayala

MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- No se las pongo difícil: en el sector cultural vamos hacia el modelo estadunidense. No es un despropósito, tampoco una novedad. Es una necesaria reafirmación para tomar decisiones de cara al corto plazo. Pese al escaso crecimiento económico se expanden notablemente los intereses empresariales en el campo. De los micro a los grandes. Del empleo bien pagado, al informal; del negocio subsidiado vía fiscal, al asocio público-privado para levantar infraestructura monumental.

Cierto que la tendencia, por lo demás irreversible, es la recta final de la ruptura con el nacionalismo mexicano del siglo XX. Quizá por eso un certamen nacional de ensayo sobre políticas culturales, organizado en Colima en honor del expresidente Miguel de la Madrid, fracase. Al declararlo desierto y sin ganador, el jurado propone gastar los 200 mil pesos del premio en un seminario ya que, consideran, hay ausencia de espacios académicos para reflexionar sobre el tema. Vaya señal.

El modelo sectorial tiende a la americanización porque lo cultural se estandariza con el esparcimiento, la recreación y el entretenimiento. Se emparentan por la diversidad de nichos y de figuras legales para hacer mercado, pese a la abismal diferencia con el marco fiscal de los vecinos. Corroboremos con casos: el Auditorio Nacional, un fideicomiso público que es como paraestatal, basa su éxito en los grandes operadores del espectáculo en vivo; es líder mundial en recintos de su tipo con un millón 359 mil boletos vendidos en 2013. Observemos dos actividades internacionales que movilizan numerosas cadenas de valor: el Festival Internacional Cervantino dejó este año una derrama económica estimada en 450 millones de pesos, monto que supera con creces la FIL de Guadalajara, la meca del marketing cultural, tan sólo en venta de derechos entre casas editoras, con alrededor de 500 millones de pesos el año pasado.

El muestrario puede ser tan amplio como queramos. Los mexicanos gastan al mes 2 mil 400 millones de pesos entre antros, bares y centros de espectáculos, y al año más de 15 mil millones de pesos en videojuegos: el INAH y el INBA palidecen, pues sus presupuestos anuales pegan los 6 mil millones de pesos. Por otro lado, poco menos de 100 empresas hacen uso del incentivo fiscal para producir cine, la modesta suma de 650 millones de pesos, pero el negocio de la exhibición, tan sólo por asistentes, se irá arriba de 11 mil millones de pesos en ingresos este 2014.

Según el INEGI, el PIB que genera la cultura alcanza el 2.7% y el 2.0% corresponde al mercado, en tanto el 0.6% a una extraña combinación de trabajo voluntario con compras en vía pública. Dudo del resto: que el 0.1% lo aporta el gobierno. Todo esto suma 379 mil millones de pesos en 2011. Para mayor solvencia de este alegato, las instituciones sin fines de lucro aportan también un 2.7% al PIB, más de 400 mil millones de pesos (a 2012), mientras que el turismo pone el 8.6%, varias veces más que el presupuesto de la SEP.

El sector cultural se parece cada día más al del vecino del norte porque su diversificación hace ver la aportación del Estado (en los tres niveles de gobierno) en una grave tendencia a la baja; una intervención insustituible pero precaria.

Ante la discusión y aprobación en estos días del presupuesto de egresos, vean ustedes lo que encontramos. En la solicitud de acceso a la información pública con folio 1114100046514, del 15 de septiembre de 2014, el Conaculta, según oficio del 14 de octubre de 2014, con número UE/0799/2014, expedido por la Dirección General de Asuntos Jurídicos, a través del Titular de la Unidad de Enlace, C. Lic. Luis N. Cacho Pérez, reveló parte de un enorme problema de liquidez, de aplicación de los recursos públicos y de rendición de cuentas (ver artículos 27 y 42 de la Ley de Planeación).

En el año 2013, el presupuesto original, el finalmente autorizado al Consejo y sus dependencias (queremos suponer que en dicha cifra van parte de los “etiquetados”, y por supuesto que no incluye los órganos desconcentrados, descentralizados y las paraestatales), fue de 9 mil 127 millones 023 mil 338 pesos, pero el ejercido fue de 7 mil 762 millones 987 mil 764 pesos. ¿Qué ocasionó dejar de aplicar mil 365 millones 035 mil 574 pesos? ¿Qué fue de ese dinero?

En el documento se informa que el presupuesto original para 2014 es de 7 mil 128 millones 178 mil 544 pesos, es decir, una quita de más de 600 millones con respecto al año anterior. Viene lo peor: al 30 de junio del año fiscal que corre, el Conaculta había ejercido la suma de mil 250 millones 990 mil 188 pesos. Ante la descomunal diferencia de 5 mil 877 millones 188 mil 356 pesos ¿quiénes son los responsables de tal desbarajuste? ¿Serán los austeritarios, al decir de Paul Krugman? ¿Cuántos daños ha ocasionado tal rezago, subejercicio o recorte? ¿Financiera y programáticamente viable cómo se aplican casi mil millones al mes, de junio a diciembre? ¿Por qué no se informa de ello y se desagrega por dependencia y programa cada peso del presupuesto?

Tal vez un día, si el IFAI lo determina, lleguen las respuestas, pues sabemos que ni el Conaculta, ni la SHCP, lo harán; ni las comisiones de cultura en las cámaras, moverán un dedo para pedir claridad.

Así, en estas horas, se aprueba el presupuesto para el 2015. La cifra y su desagregación a detalle es lo que importa y normalmente, esto tampoco se informa. A esos montos, habrá que descontar los costos reales del dinero. Creo que hay poco que festejar.

Mientras vemos como languidece la política cultural, o si se quiere, desmerece la gobernanza cultural en lo que hemos definido como la gestión de la Restauración, revisamos nombres y empresas con intereses en el sector cultural. La lista es larga, reveladora y hace evidente la creciente fortaleza del mercado interno.

Que las economías culturales de México y Estados Unidos tengan cada vez más semejanzas no debe ser visto como una rendición. El mercado cultural estadunidense está lleno de oportunidades para los mexicanos. Pero sólo una reforma cultural puede empujar la armonización de los roles que cada actor del sector debe jugar en la refriega del mercado interno, de las importaciones y exportaciones. La reforma cultural debe restablecer la fortaleza perdida en el papel del Estado. https://www.citizengo.org/es/13185-si-reforma-cultural Únete a la reforma cultural: https://economiacultural.xoc.uam.mx