El actor Daniel Giménez Cacho adaptó la novela La piedra de la paciencia, del afgano-francés Atiq Rahimi, para teatro. Además la produjo y la dirigió. Su estreno fue en El Milagro, en el marco del Festival de la Ciudad de México de 2011.
Rememora en entrevista que conoció el libro por su amiga Fabbiene Bradu:
“Me encantó. Lo hicimos como monólogo. Afganistán ha tenido historias así, en una situación de vulnerabilidad total. Una chica le revela secretos impensables, en un país como ese, a su marido en coma, sin saber si la escucha y entiende. Su vida diaria, sexual y al final se dirige a Dios, pero le cuenta sus cosas de una manera muy hermosa, como moderándose mucho.
“Me recuerda más a este pensamiento budista, en donde se considera que Dios está atento de nosotros. Ella llega a tener una iluminación cuando empieza a hablarle a Dios. Para la actriz Daniela Schmidt eso era tremendo.”
Giménez Cacho ensayó mucho la pieza. Un mes. Y cuando se estrenó seguía depurándola:
“El marido interpretado por Adonay Guadarrama se robó la escena. La producción quedó espectacular.”
–¿Cómo logró adaptarla?
–Respetamos todo, tal cual, situada en Afganistán, sólo que hablada en español. Me gusta experimentar y sabía que iba a aprender mucho y el reto era mayúsculo. Un monólogo de dos horas. Era muy interesante. Algo muy vital. El autor es un gran escritor. Aquí la palabra tiene una importancia tremenda.”
Sólo hubo dinero para 50 funciones, agrega, porque la ambientación fue cara. Gabriel Pascal hizo un trabajo increíble, finaliza (CVF).








