MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La producción teatral de la obra Manzanas –a cargo de Ana Graham y las actrices Sofía Espinosa y Belén Aguilar– presenta un panorama sintomático de los adolescentes. Y lo deja tan abierto que se extiende hasta la riesgosa universalización del comportamiento de chavos de entre 12 y 19 años.
De acuerdo con información sobre el texto base, ésta es la ópera prima de un joven novelista, Richard Milward (1984), quien en Manzanas –la novela– contextualiza los relatos en la periferia urbana del Reino Unido.
Middlesbrough es el nombre del suburbio donde se localizan las situaciones de los personajes principales: Eva, una adolescente que se evade del cáncer de su madre usando las drogas y el sexo como opciones a la mano. Y Adam, un chico con trastorno obsesivo-compulsivo que hace frente a la figura violenta de su padre.
La novela se publicó en 2007, cuando Milward tenía sólo 19 años, recibiendo elogiosas críticas por la ácida poesía con la que narra la vida de esos jóvenes británicos, y por su corta edad.
En México, la puesta en escena funciona como un único diagnóstico sobre lo adolescente –consumo excesivo de drogas, violencia sexual y patologías– que raya en el reduccionismo.
Y lo confirma el diseño de escenografía, a cargo de Auda Caraza y Atenea Chávez, que a partir de un conjunto numeroso de bocinas construyen una urbe que puede ser cualquiera.
Aunque plásticamente, la escenografía es atractiva por la escala que reproduce sobre el escenario y por el diseño de iluminación de Sebastián Solórzano que la acompaña. Es como una gran maqueta de ciudad hecha a base de bocinas de distintos tamaños y diseños.
Ana Graham es productora de Por Piedad Teatro, y Sofía Espinosa junto a Belén Aguilar dirigen la compañía El Conejo con Prisa. Esas mujeres están emergiendo en la producción de obras de teatro en la Ciudad de México.
Para esta ocasión, la temporada de Manzanas en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque –muy próxima a terminar el próximo 9 de noviembre–, fue invitado Alberto Lomnitz como director escénico. Éste, quien ha recibido numerosas distinciones por su trabajo en Seña y verbo: teatro para sordos, apunta:
“La adolescencia es la etapa de las más intensas emociones y del aburrimiento más insoportable; de la libertad irrestricta y la constricción total… de creatividad brillante y destrucción despiadada.”
El elenco interpretativo descansa en Fernanda Echevarría, Sofía Espinosa, Armando Espitia, Sergio Ruel, Eduardo Tanús, Belén Aguilar, y Hugo Rocha. Último fin de semana: Jueves y viernes, 20 horas; sábado 19 horas, y domingo a las 18.









