MÉXICO, D.F. (apro).- Ponte al 100, el programa estrella de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) no tendrá recursos económicos para operar en el 2015, por lo que, por segundo año consecutivo, no podrá echarse a andar.
Hasta ahora, a 14 meses de que el director de la Conade, Jesús Mena, anunció el Ponte al 100, lo único que ha podido realizarse, y a medias, es el programa piloto que tenía como meta atender a tres millones de mexicanos, sin embargo, apenas se alcanzó un universo de alrededor de 800 mil personas.
Este programa tiene como finalidad combatir los alarmantes índices de sobrepeso y obesidad de la población mexicana. La metodología consiste en mediar la capacidad funcional de las personas, con base en la que se hacen sugerencias de alimentación y ejercicios para ayudarlas a perder grasa y ponerse en forma.
Esta fase piloto operó gracias a que en 2013 la Conade otorgó 96 millones de pesos al Consejo Nacional para el Desarrollo de la Educación Física y el Deporte (Condeba), sin embargo, este organismo deportivo que encabeza Jaime Figueroa, no ha comprobado conforme a los lineamientos el dinero que recibió. Hasta ahora, sólo ha acreditado correctamente el gasto de 20 millones de pesos.
Las reglas de operación de la Conade marcan que ningún organismo deudor podrá recibir más recursos públicos en tanto no compruebe a cabalidad el dinero que se le otorgó.
A pesar de que Mena prometió realizar el programa piloto entre octubre y diciembre de 2013 –así se anunció en el Primer Informe de Enrique Peña Nieto– la realidad es que fue ejecutado durante el primer semestre de 2014.
Para el presente año, el director de la Conade tenía programado, por fin, arrancar el programa Ponte al 100 que ha ofrecido como la panacea a los problemas de sobrepeso y obesidad en niños y adultos.
Para ello, contempló gastar 197 millones de pesos de los mexicanos, de los cuales 105 millones de pesos se utilizarían para comprar los equipos de medición con los que los institutos del deporte de los estados llevarían a cabo el programa a través de la Fundación Movimiento es Salud, A.C. que preside su amigo Juan José Palacios.
Para poder obtener los recursos económicos, Mena diseñó las bases de una licitación que fueron tan burdas que el subdirector de Cultura Física, Alberto Chávez, así como el director de Servicios, Pablo Ríos, y el director de Finanzas, Eduardo Villanueva, se rehusaron a firmarla. De haberlo hecho, habrían recibido observaciones –y hasta arriesgarse a ser sancionados– por parte de la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública.
Por tal motivo, Mena despidió a Ríos y a Villanueva. De Chávez no pudo deshacerse, en virtud de que ocupa el cargo mencionado en la Conade por ser amigo, y recomendado, del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
A menos de dos meses de que se cierre el ejercicio fiscal, ya no alcanza el tiempo para llevar a cabo una nueva licitación, razón por la cual no hay recursos para operar en el 2015 el programa Ponte al 100.
Como Condeba no ha comprobado, Jesús Mena está impedido a “bajar” a través de este organismo el dinero del Ponte al 100 que hasta ahora es un programa rechazado por los institutos del deporte de los estados porque lo consideran inútil y que no cumplirá con los objetivos para los cuales fue creado.
Hasta ahora, los únicos que se han beneficiado de su aplicación son los amigos de Jesús Mena: Juan José Palacios, Jaime Figueroa y Mario Ramírez Barajas, quienes manejan el dinero público del programa.
La única forma por la que Mena podría obtener el dinero que necesita para el Ponte al 100, es a través de la Subdirección General de Deporte, que encabeza Juan Manuel Garduño, un área que no depende del nuevo subdirector general de la Conade, Carlos Acra, a quien el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, nombró para poner orden en la dependencia.
En virtud de la pésima forma como Jesús Mena ha administrado la Conade, para 2015 sufrirá un recorte de casi 700 millones de pesos, dinero que el presidente de la Comisión del Deporte de la Cámara de Diputados, Felipe El Tibio Muñoz, no tiene cómo defender.








