Partidos de izquierda, los que más daño han hecho al país: Iglesia

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- En México todos los partidos políticos han fracasado porque no han buscado en el ejercicio de gobierno el bien de la sociedad, sino beneficios personales y de grupo a través de una insultante corrupción, sobre todo los de izquierda que son los que más daño le han hecho al país, según la Arquidiócesis de México.

En el editorial del semanario Desde la fe, que publica la Arquidiócesis, se indica que “han quedado al descubierto los partidos de la falsa izquierda mexicana, que deberían ser los primeros en estar comprometidos con las clases más desfavorecidas y que, sin embargo, son los que más daño le han hecho al país.

“Baste recordar la administración capitalina pasada (encabezada por Marcelo Ebrard), la más corrupta que haya sufrido la capital, y que en lugar de desarrollar políticas públicas para una superación económica y cultural de los más pobres –en coherencia con sus postulados ideológicos–, se dedicó a promover leyes inmorales contra la vida y la familia, presumiendo con ello de ser gobernantes modernos y de vanguardia.

“A estos gobernantes les preocupaba más promover el uso de la bicicleta en una ciudad caótica, que solucionar el problema de seguridad y recuperar la dignidad en cientos de barrios olvidados y deprimidos de nuestra ciudad, que se han convertido en rehenes de una delincuencia que a la actual administración –también de izquierda–, le da miedo llamar por su nombre, cuando se trata de verdadera delincuencia organizada”.

El texto agrega que los gobiernos estatales de la falsa izquierda son los que han entregado los peores resultados, “ahí tenemos sus víctimas: Michoacán, Zacatecas, y ahora Guerrero y Morelos, territorios donde la izquierda corrupta, haciendo a un lado sus compromisos sociales, se ha distinguido por la total ineficiencia y, lo más grave, por sus alianzas con grupos criminales, sea por impotencia o por conveniencia”.

La Arquidiócesis considera que todos los partidos políticos necesitan sacudirse sus ambiciones voraces e inmorales, realizar una revisión a fondo de sus idearios y de sus prácticas de gobierno; todos los partidos necesitan un protocolo de confianza para elegir candidatos honestos y convencidos de su vocación como servidores públicos.

“Hace falta una verdadera campaña al interior de los partidos para recuperar los principios éticos y los compromisos morales. Hace falta dignificar a la política, que hoy por hoy, parece no tener remedio ni redención”.

El editorial concluye que lo sucedido en el estado de Guerrero ha dejado al descubierto a todos y ha puesto a prueba al sistema mismo: la sociedad mexicana, comenzando por los partidos políticos, “está obligada a recorrer el camino de la legalidad y honestidad. Si no lo hacemos pronto será tarde”.