En julio de 1983 el compositor de origen judío Györgi Ligeti (1923-2006) contó a Istvan Szigeti de Radio Budapest la historia que le cambió radicalmente la vida, ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial, y que marca el verdadero inicio de su carrera luego de interrumpir sus estudios con el compositor Ferenc Farkas.
Han transcurrido 70 años, y en seguida se presenta el extracto de aquella entrevista (traducida al inglés por Juliette Redl y Josh Rosen):
“En enero de 1944 fui reclutado por el Servicio de Trabajos Forzados pero deserté el 10 de octubre. Los rusos habían llegado ya a las planicies húngaras, así que me fui a pie hasta Kolozvar donde pasé el invierno de ese año.
“Mis padres fueron deportados y mi padre murió. Mi madre fue enviada a Auschwitz pero sobrevivió y regresó a casa. Vivió hasta 1982, murió en Viena a los 89 años.
“Vivíamos en el terror, los pocos que pudieron salir de eso con vida saben que fue por mera casualidad. Vino la liberación y pensamos que todo estaba maravilloso, y de verdad fue maravilloso por dos años. En ese entonces yo estudiaba con Sandor Veress, en 1945, en la Academia de la Música. Después nos dimos cuenta de que habíamos salido del sartén para caer en la lumbre, nos vimos bajo la dictadura de Stalin. Las dictaduras dejan un sabor muy amargo.
“En 1948 o 49 Ferenc Farkas se convirtió en el sucesor de Veress y estudié con él otra vez, a él le debo la mayoría de mi habilidad como compositor, armonía, contrapunto y lo que es más importante: un pensamiento verdaderamente profesional.
“En diciembre de 1956 salí de Hungría. Fui a Viena en primer término y se puede decir que me moría de hambre. Obtuve una beca para ir a Colonia, la beca era por cuatro meses, yo quería ir al estudio de electrónica, cosa que hice, y me quedé en Colonia por dos años más. De nuevo me moría de hambre.
“Para ese entonces yo ya era muy viejo para ser estudiante y era muy difícil conseguir una beca a los treinta y tres años. Todavía era un desconocido como compositor, así que tuve que trabajar de la nada. Conseguí una beca por cuatro meses y después viví de una pequeña donación en Viena.
“Tenía que encontrar una forma para componer, y pude conseguir unos miserables alojamientos con el cuarto de baño en el patio trasero y sin agua potable. Así era como vivía. No quiero hacer una historia romántica de esto pero eso pasó. Viví de esa manera por unos 10 años, de 1957 hasta mediados de los sesenta. No sé de dónde me llegaba el dinero.
“Después de que Apparitions y Atmospheres se estrenaron en 1961, me volví famoso, pero no podía vivir de eso. Me invitaron a ser maestro en Estocolmo pero nunca viví ahí, sólo iba muy seguido. En ese entonces la paridad entre la corona sueca y el schilling austriaco era muy grande, así que pude vivir seis meses con lo que me pagaron por dar clases dos semanas en Suecia.
“Mi esposa estudiaba en la universidad y tenía un pequeño puesto como psicóloga. Nos las arreglábamos para salir de todo de alguna manera. No nos importaba mucho la pobreza. Caminábamos en lugar de tomar el camión. Sólo nos alcanzaba para pagar la renta de nuestro cuarto cada mes, y así nos las arreglábamos.”








