Rodrigo Medina ahoga en deudas a su estado

El grupo parlamentario del PAN en Nuevo León alerta que en medio de una opacidad sin precedentes en el país, el gobernador Rodrigo Medina ya endeudó a la entidad por un monto superior al que Humberto Moreira manejó cuando fue mandatario de Coahuila. Todo, con el aparente fin de sacar adelante obras públicas que benefician principalmente a un grupo económico y político que lo apoya.

MONTERREY, NL.- La deuda que contrajo el gobernador priista  de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, supera el moreirazo, es decir, el pasivo que adquirió Humberto Moreira cuando fue gobernador de Coahuila.

La denuncia la hace el diputado local panista Alfredo Rodríguez Dávila, quien compara: A Moreira se le señaló de haber endeudado a su entidad irregularmente por 32 mil millones de pesos; sin embargo, en cinco años de mandato –cumplidos el pasado 5 de octubre– Medina se ha echado encima pasivos por 42 mil millones de pesos, tan solo en deuda directa, organismos descentralizados, y pagos de intereses por bonos cupón cero.

El legislador calcula que si el medinazo, como lo llama, se añade a otros pasivos que permanecen ocultos en los laberínticos reportes financieros, el adeudo total de Nuevo León hasta ahora suma aproximadamente 85 mil millones de pesos. La cifra no es reconocida por el gobierno estatal, pues alega que únicamente 34 mil millones de pesos se contabilizan como deuda directa.

Rodríguez Dávila enfatiza que por la deuda que contrajo Medina, los próximos gobernadores nuevoleoneses tendrán escasa posibilidad de maniobra. Y como la documentación de las finanzas estatales no ha sido revelada, el Grupo Legislativo del Partido Acción Nacional hizo los siguientes cálculos:

Medina inició su sexenio en 2009 con una deuda directa de 8 mil 820 millones de pesos, y hasta el 30 de junio pasado había ya un pasivo de 34 mil 266 millones. El incremento es de 25 mil 445 millones, un aumento de 288%.

A esta cantidad hay que sumarle la deuda de organismos descentralizados, que al principio de la administración era de 9 mil 107 millones y actualmente es de 18 mil 839 millones, lo que implica un aumento de 107%.

En cuanto a los bonos de cupón cero (pagos de intereses aportados por los estados sobre un capital otorgado por el gobierno federal), hay un pasivo de 7 mil 425 millones.

Si a los 8 mil 820 millones de pesos de la deuda directa se le suman estos dos rubros no reconocidos oficialmente, el mandatario estatal arrancó con una deuda de 17 mil 927 millones de pesos, pero cinco años después el estado está comprometido con 60 mil 531 millones de pesos.

Es decir que en cinco años de su administración, Medina ha contraído deuda por 42 mil 603 millones de pesos, equivalentes a un incremento de 238%.

“El moreirazo se queda como un juego de niños comparado con el medinazo en Nuevo León”, pero la falta de transparencia en los números oficiales impide que la ciudadanía se percate de la gravedad del daño al erario.

Los analistas del grupo parlamentario panista señalan que al segundo trimestre de este año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ubica al Distrito Federal como el de mayor deuda en el país, con 61 mil 402 millones de pesos.

Nuevo León figura en el segundo lugar, con 58 mil 443 millones de pesos. Sin embargo, aclaran que a esta cantidad hay que restarle la deuda de los municipios, estimada en 5 mil 214 millones, con lo que el pasivo ante la federación es de 53 mil 229 por deuda directa y organismos descentralizados.

Sin embargo, si se le anexan los 7 mil 425 millones del bono cupón cero, la deuda de Nuevo León llega a 60 mil 654 millones de pesos, muy cercana a la del Distrito Federal.

Pero aún hay otros pasivos que no son mencionados por el gobierno estatal, explica Rodríguez Dávila. Con base en las cuentas públicas de 2012 y 2013, señala que existen compromisos con proveedores y contratistas por cadenas productivas, anticipos de participaciones, cuentas por pagar,  Anillo Periférico y Torre Administrativa, así como el proyecto Monterrey VI, todos los cuales incrementan el saldo deficitario a 85 mil 323 millones de pesos.

En el ejercicio de 2009 el gobierno de Medina reportó mil 366 millones de pesos como costo total de la deuda. En 2013 ese monto se incrementó a 4 mil 387 millones, 221% más. El costo acumulado en ese lapso es de 12 mil 531 millones, aproximadamente 20% del total a pagar, muestran los analistas del grupo legislativo panista.

Megaobras y opacidad

El descontrol y la opacidad en las finanzas estatales se manifiesta en dos ambiciosos proyectos de Medina de la Cruz: Monterrey VI y la Línea 3 del metro.

Durante su campaña presidencial, Enrique Peña Nieto se comprometió a respaldar las dos obras, y en su primera gira como mandatario electo, el 6 de diciembre de 2012, reiteró su compromiso de financiar los proyectos. Pero en las siguientes giras en la entidad, el presidente se ha referido a estos últimos sin mencionar el prometido financiamiento.

El 8 de octubre último Pela Nieto acudió a la inauguración del Macrocentro de San Bernabé, un espacio deportivo, cultural y recreativo en el norte de Monterrey. Dijo:

“Junto con el gobierno del estado estamos trabajando en varios proyectos de infraestructura para el estado de Nuevo León. Dos me parece muy importante destacar: la construcción de la Línea 3 del metro, que sin duda dará mayor movilidad a los habitantes de la zona metropolitana de Monterrey, y el proyecto Monterrey VI, que garantizará abasto de agua potable para la zona metropolitana de Monterrey en los próximos 50 años”.

Pero del financiamiento, nada.

Peña Nieto no dio información sobre los proyectos, como tampoco lo hace el gobierno del estado. Según el diputado Rodríguez Dávila, es el único del país que mantiene en reserva los acuerdos de las juntas de los consejos que hay en todas las dependencias descentralizadas.

El caso más evidente es el de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (SADM), organismo estatal que administra el suministro del líquido potable y el procesamiento del desechado.

La fracción panista del Congreso local ha solicitado información a SADM sobre el proyecto hidráulico Monterrey VI con base en la Ley de Transparencia, pero no se la ha entregado.

Antes de ocupar la tesorería estatal, Rodolfo Acosta era director de Finanzas de SADM. No obstante, el órgano legislativo desconoce cuánto dinero se invertirá para construir la obra hidráulica que, se estima, será la más grande de América Latina.

Cuando se lanzó el megaproyecto, en el sexenio de Felipe Calderón, se estimó en 14 mil millones de pesos la inversión para construir el acueducto de 380 kilómetros que traería agua desde el río Pánuco hasta la presa Cerro Prieto, en Linares, Nuevo León.

El 1 de septiembre Medina informó que tender los tubos desde el Pánuco hasta el estado costaría aproximadamente 15 mil millones. Pero además será preciso solventar costos operativos por otros 25 mil millones, de modo que un proyecto anunciado en 14 mil millones costará aproximadamente 40 mil millones.

Después del anuncio del megaducto, el director de SADM, Emilio Rangel, aseguró que no habría un aumento en los recibos del servicio de agua para apuntalar el financiamiento. Pero el diputado Rodríguez Dávila afirma que se contempla un incremento de hasta 50% en las cuotas, pues serán los usuarios quienes carguen el costo de Monterrey VI.

El panista cuestiona por qué Peña Nieto sólo parece dispuesto a invertir 3 mil millones de pesos en el plan hidráulico de Monterrey si en campaña prometió financiarlo totalmente, y en cambio anunció que el gobierno federal aportará el 60% para la construcción del acueducto El Zapotillo-Los Altos-León, entre Jalisco y Guanajuato.

Y especula: “A lo mejor están evaluando al señor gobernador, porque aquí perdió la elección presidencial Peña Nieto. Le está pidiendo que le dé resultados (en el 2015) para que le den el dinero. Van a poner el dinero donde mejor les reditúe electoralmente”.

Con el apoyo de Peña Nieto

Peña Nieto anunció también la Línea 3 del metro en su gira por Nuevo León en la primera semana de mandato. Pareció recordar su promesa de campaña: “El estado y una zona metropolitana como la de Monterrey sin duda empiezan a tener complicaciones en el transporte y las comunicaciones; por eso tiene que modernizar su infraestructura en materia de transporte masivo y por eso hice el compromiso de llevar a cabo el proyecto”.

La obra inició con un costo anunciado de 5 mil millones de pesos. El 21 de febrero, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), vino al estado para firmar el convenio de construcción, que establece una aportación federal de 4 mil 500 millones; el gobierno de Nuevo León pondría 500 millones e inversionistas privados 700 millones.

Sin embargo el 21 de mayo, mediante un boletín, la SCT cambió las cifras sin explicación. Anunció que la federación sólo aportaría 28.3% de la inversión, equivalente a mil 612 millones de pesos, del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin). Nuevo León tendrá que pagar 2 mil 128 millones (37.4%) y la iniciativa privada los restantes mil 952 millones (34.3%).

Los trabajos del metro han sido accidentados. Desde el 8 de mayo de 2013, cuando iniciaron las excavaciones, se han caído o han sido demolidas siete columnas.

Rodríguez Dávila considera que el gobierno del estado tenía prisa por concesionar las obras antes de que concluyera el actual sexenio, el 3 de octubre de 2015, y que eso ocasionó los costosos errores técnicos en la obra asignada al consorcio Garza Ponce-Moyeda-Alstom.

“Golden Daddy”

Cuando estaba en campaña electoral, a Rodrigo Medina le decían el Golden Boy (niño de oro) porque su copete imitaba al de Peña Nieto, quien a su vez fue uno de los Golden Boys mexiquenses, el círculo de jóvenes funcionarios que rodeaba al gobernador Arturo Montiel.

A su padre, Humberto Medina Ainslie, se le conoce como Golden Daddy (papi dorado). Formalmente permanece en las sombras, aunque constantemente se le menciona como enlace del gobierno del estado con los constructores favoritos del sexenio.

Los Medina tienen una estrecha relación con el anterior mandatario nuevoleonés, el priista José Natividad González Parás. Humberto Medina fue su consejero jurídico y en los últimos días de su mandato Nati le regaló una notaría, mientras que su Golden Boy obtuvo la candidatura a gobernador.

En los círculos políticos de Nuevo León se afirma que el mandatario  es respaldado por el Grupo Allende, un coto político de los municipios del sur, integrado, entre otros, por el exaclade de Montemorelos Juan Pablo Elizondo, actual delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, y Juana Aurora Cavazos, secretaria de Educación de la entidad.

También forman parte del grupo Sergio Alanís, director de Fomerrey; y Luis Marroquín, secretario de Obras Públicas del estado, es el representante del grupo en la administración estatal.

A todos ellos se les liga con el empresario constructor Gustavo Cavazos, dueño de la empresa Pyecsa (Productos y Estructura de Concreto), a quien le asignaron parte de la obra de Monterrey VI. A su vez, Cavazos es cercano al diputado federal priista Jorge Mendoza, ligado a TV Azteca, del grupo Salinas.

A Medina Ainslie se le considera el nexo entre el Grupo Allende y el gobierno de su hijo.

En su edición del 14 de marzo de 2013, la revista Contralínea llama a Medina Ainslie El Señor 15% y considera que toma las decisiones sobre la obra pública en la entidad, para lo cual hace equipo con Gustavo Cavazos.

Asimismo, el diario coahuilense Vanguardia publicó en su página de internet una nota fechada el 10 de septiembre de 2011, donde señala que Cavazos es el operador de obra pública de Medina Ainslie y que juntos operan 15 empresas en las que recae el 60% de las construcciones en la entidad.

“Son esas constructoras cercanas al área de influencia de Papá Medina y del Grupo Allende las que se beneficiaron con las asignaciones del Fonden y el Fonadim para la reconstrucción tras los estragos que causó el huracán Alex” (el 1 de julio de 2010), dice la nota periodística.

“El papá de Medina no sé yo hasta dónde, pero todos vemos quiénes están ganando las obras en Nuevo León –dice al respecto el diputado panista Rodríguez Dávila–. Conozco constructores que tienen 30 años en el negocio y consideran increíble que estos muchachos sean los que ganen toda la obra pública en el estado y con súper precios”.

Rodrigo Medina rindió su Quinto Informe de Gobierno el pasado 15 de octubre. Antes y después emprendió una campaña para posicionarse como el salvador del estado. En televisión salió diciendo que es el gobernador que más obra ha hecho, que ha proporcionado más servicios de salud e incluso el que ha reducido el delito en 75%.

Aunque los diputados locales le reprocharon el dispendio y la opacidad con que ha manejado los dineros públicos, Medina de la Cruz celebró por la noche en el Teatro de la Ciudad. Ahí justificó el gasto programado para Monterrey VI y otros proyectos polémicos: “Son obras no opcionales. Sería más fácil dejar de hacer esto, excusarme en que no hay dinero suficiente, pero así no concibo el servicio público, hay que encontrar el cómo sí”.

Luego, ante el asombro de la concurrencia, afirmó que ya no había secuestros en Nuevo León: “En nuestros peores meses llegamos a tener un secuestro cada dos días, entre denunciados y no denunciados. Ahora, al día de hoy, les puedo decir con orgullo que tenemos cero secuestros en Nuevo León”.

El 21 de octubre tuvo que hacer una precisión: “Lo que yo comenté en mi Informe no es que no existan; es que al día de hoy, hoy martes, tenemos cero secuestros activos en Nuevo León”.

Sin embargo, fue en esta entidad donde el 27 de octubre hombres armados dispararon desde un coche contra la camioneta del dirigente de la CNOP en Monterrey, Humberto Reyes Martínez, quien quedó herido de gravedad, mientras que sus tres acompañantes murieron acribillados.