Morelos es campeón nacional en cuanto a robos, extorsiones, secuestros y asesinatos. Las carreteras que enlazan la Ciudad de México con Acapulco cruzan esa entidad y ahí son intransitables, lo mismo que la ruta entre Cuernavaca y Cuautla. Son territorio sin ley. Son feudo y cotidiano campo de batalla de Guerreros Unidos y Los Rojos, grupos criminales guerrerenses que trasladaron su guerra al estado vecino al Distrito Federal. Un Atlas realizado por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos así lo afirma, luego de analizar 14 años de actividades criminales al alza en la entidad. El diagnóstico está hecho… falta buscar las soluciones.
CUERNAVACA, MOR.- En números relativos, Morelos es el estado con más secuestros, ejecuciones, extorsiones y robos del país. Los municipios por los cuales pasan las carreteras 95 y 95D México-Acapulco son parte de un “circuito trasnacional de ilegalidad” por donde “transita la violencia criminal”, y lo mismo pasa en el corredor Cuernavaca-Cuautla, señala un análisis de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). En esas rutas la violencia crece año con año debido a la rivalidad entre los grupos delictivos Los Rojos y Guerreros Unidos.
Y a la violencia de los grupos delictivos se suma la ejercida por la Policía de Mando Único contra la ciudadanía en municipios como Cuernavaca, Temixco, Jiutepec, Emiliano Zapata y Cuautla.
A esta conclusión llegó un equipo de investigadores de El Colegio de México –parte del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) presidido por el analista Sergio Aguayo bajo la coordinación de la UAEM– quienes elaboraron el Atlas de la seguridad y violencia en Morelos, dado a conocer el pasado 29 de octubre.
Inseguridad crónica
El 21 de junio de 2013 la prensa local informó que en menos de 24 horas habían sido ejecutadas seis personas en varios municipios morelenses. A más de un año de esos hechos el clima de inseguridad persiste en la entidad: el 14 de septiembre de 2014 se reportaron siete personas asesinadas durante el fin de semana. Cinco de ellas en una sola mañana.
“Hace más de un año nos metimos a mapear la violencia del año 2000 al primer trimestre de 2014. Resultó un atlas que refleja el movimiento de la criminología en el estado”, explica Roberto Ochoa Gavaldón, coordinador del proyecto por parte de la UAEM.
La primera parte del Atlas –“Violencia criminal”– señala que según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) los homicidios dolosos en Morelos fueron 22.11 por cada 100 mil habitantes en el año 2000, cifra superada por los 46.7 casos por cada 100 mil habitantes en 2012 o los 31.85 de 2013.
Datos del SESNSP arrojan que entre Cuernavaca y Cuautla se concentran mil 579 de los homicidios dolosos y culposos ocurridos en Morelos entre 2011 y 2013, 44% del total del estado. Si se contabilizan sólo los casos dolosos, que presuponen un mayor grado de violencia, suman 787 entre esos dos municipios, es decir 40%.
Otro ángulo son los homicidios relacionados con delincuencia organizada: a escala nacional el número aumentó de manera alarmante año tras año, particularmente en Morelos en donde entre 2006 y 2013 alcanzó 3.8% del total en el país.
En materia de secuestros, según el SESNSP, la tendencia entre Morelos y el resto de la República no empataba en 1997, pero sí en los años recientes. En 1997 en el país se denunciaron mil 47 casos, seis de los cuales fueron en esta entidad, es decir 0.57%.
En 2013 el país tocaría un punto máximo de secuestros con mil 698 casos; 150 de ellos en Morelos.
De un escenario en el que menos de 1% de los secuestros ocurrían en Morelos, de 2011 a 2013 se llegó a 8.8%. Sólo en el primer trimestre de 2014, la entidad llegaba a 3.58% de ese ilícito. Más aún, municipios como Amacuzac, Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huitzilac, Jojutla y Xochitepec desde hace tres años han sufrido aumentos hasta del 100%.
El estado también destaca por las extorsiones. En lo que va del siglo XXI los casos registrados suelen ser superiores a la media nacional, pero destacan los años 2006, 2009 y 2010, con 25.58, 36.19 y 33.94 casos por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Como en otros delitos, Cuautla y Cuernavaca tienen la mayor concentración de casos: 73% del total estatal.
Entre 2007 y 2012 el gobierno federal desmanteló 23 mil 945 puntos de narcomenudeo en “fincas habitacionales” y 890 en bares y antros. En Morelos se registraron 90 de los primeros.
Responsabilidad gubernamental
La segunda sección del Atlas –“Autoridades y el papel del Estado en Morelos”– establece que el estado participa de la violencia que aqueja a la sociedad a la cual gobierna. Lo hace por acción u omisión.
Particularmente en Morelos, entre 2011 y 2013 el gobierno estatal, los ayuntamientos de Cuernavaca y Jiutepec y la Procuraduría General de Justicia fueron de las instancias con más recomendaciones por parte de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, pero la que rompió el récord fue el Mando Único, con 60 quejas iniciadas en su mayoría por ejercicio indebido de la función pública y detención arbitraria, seguido por lesiones y allanamiento de morada. Es un incremento de 37% entre la puesta en marcha de la corporación, en 2013, y julio de 2014.
Al abordar el tema “Elementos y fuerzas del estado en el combate a la inseguridad”, el Atlas destaca que el 9 de mayo de 2012 se anunció el Operativo Morelos Seguro, con la colaboración de los gobiernos estatal y federal, representado éste por la Secretaría de la Defensa.
El operativo concluyó seis meses después, el 30 de noviembre. En él participaron 3 mil 800 efectivos municipales, estatales y federales y se aplicó en los municipios con mayor número de homicidios y secuestros: Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Jojutla, Puente de Ixtla, Temixco, Tepoztlán, Tlaquiltenango, Xochitepec, Yautepec y Zacatepec.
No hubo éxito.
En un tercer apartado el Atlas presenta los datos de la Primera Encuesta de Capital Social Positivo y Negativo levantada en Latinoamérica por Casede y SIMO Consulting, que recopiló información en varios municipios, entre ellos tres morelenses: Cuernavaca, Cuautla y Jiutepec.
La encuesta revela que Jiutepec es donde se considera más riesgoso denunciar los crímenes de la delincuencia organizada; también señala que en cuanto a la percepción de seguridad en distintos ambientes, hay una alta inclinación a que es “buena” o “muy buena” la “seguridad dentro de su casa”.
Cuando los ambientes son espacios públicos, la percepción cae hacia “regular”, “mala” y “muy mala”. “Salir de noche o muy temprano” es la actividad más inhibida en los tres municipios, por el miedo de la gente a ser asaltada.
“Violencia y crimen organizado en Morelos” es otro de los apartados del A- tlas. Ahí el investigador Armando Rodríguez Luna señala que a partir de 2008, cuando el Cártel de los Beltrán Leyva se estableció en 20 municipios morelenses, subieron los indicadores de violencia y criminalidad con la incorporación de actividades como tráfico de armas, de personas, secuestro y extorsión, además del trasiego de drogas.
La búsqueda del dominio de las actividades criminales en Morelos por parte de los Beltrán Leyva se evidenció con el aumento del número de ejecuciones para eliminar a los grupos rivales. Tras la muerte de su dirigente, Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, la organización se escindió y algunos grupos –como Guerreros Unidos y Los Rojos– intentaron imponerse.
El documento establece que en los años de bonanza de los Beltrán Leyva –durante la administración del panista Marco Adame Castillo– las características del cártel eran la corrupción y la presión violenta sobre las estructuras de gobierno. Prueba de ello fue el asesinato del entonces procurador local, Andrés Dimitriades, el 22 de octubre de 2008.
El Atlas indica que luego se efectuaron algunas capturas que impactaron la estructura criminal, como la de los padres de Alberto Pineda Villa, El Borrado –en mayo de 2009–, principal operador de los Beltrán Leyva y hermano de Luz María Pineda, cabeza de Guerreros Unidos en Iguala y esposa del prófugo exalcalde José Luis Abarca.
“De acuerdo con la averiguación 0241/2008, (Alberto Pineda) enlazaba la red de contactos en el gobierno de Morelos y de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), la Secretaría de Seguridad Pública Federal y de la entonces SIEDO. Ante la detención de sus padres, Alberto Pineda le solicitó apoyo a Arturo Beltrán Leyva para rescatarlos. En respuesta, en septiembre de 2009, El Borrado y su hermano Mario, El MP –ejecutor de los rivales de Los Beltrán–, fueron asesinados por su jefe.”
Corredores de riesgo
La cuarta sección del Atlas –“Del corredor seguro al corredor de la violencia. Análisis de una franja violenta en Morelos”, de Rodrigo Peña González– concluye que los municipios morelenses por los que cruzan las carreteras que enlazan la Ciudad de México con Acapulco son parte de un “circuito trasnacional de ilegalidad”. Es una “franja violenta por la incidencia de delitos de alto impacto en relación al resto del estado y del país”.
La carretera federal 95 recorre de norte a sur Huitzilac, Tepoztlán, Cuernavaca, Temixco, Xochitepec, Puente de Ixtla, Jojutla y Tlaquiltenango. La ruta paralela no lo hace por Tepoztlán, sino por Amacuzac –por lo demás, comparte los mismos municipios–. Colindantes se encuentran Cuautla, Jiutepec, Emiliano Zapata, Yautepec y Zacatepec.
Se trata de 14 de los 33 municipios de Morelos que forman la franja violenta que comparte un común denominador: Un alto índice de violencia derivado de delitos de alto impacto. Concentra 86.1% de los homicidios dolosos, 91.9% de los secuestros, 89% de las extorsiones y 96.3% de los robos con violencia.
A ello se suma lo que se convierte en el corredor horizontal de la violencia entre Cuernavaca y Cuautla. En ambos corredores los delitos están en constante aumento porque Guerreros Unidos y Los Rojos se los disputan para controlar el tráfico de personas, droga y automóviles robados.
El Atlas señala que los gobiernos federal y estatal tenían pleno conocimiento de esta franja de violencia; por ello en mayo de 2012 el entonces secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, dentro del programa Morelos Seguro precisó los puntos rojos: las colindancias con el Distrito Federal y con Guerrero.
El diagnóstico lo compartía el entonces candidato a la gubernatura de Morelos, Graco Ramírez –actual gobernador–, quien durante el debate entre candidatos en mayo de 2012 propuso la creación de un “Corredor Seguro” en esa franja. Incluso invitó a los gobernadores de Guerrero, Puebla y del Estado de México, así como al jefe de Gobierno de la Ciudad de México a ser parte de este corredor.
Todos ellos aceptaron.
Para Peña González, el Corredor Seguro era “sugerente”, reconocía que la violencia de Morelos implicaba la franja que atraviesa el estado. Pero el gobernador mutó la propuesta. En su lugar, a finales de enero de 2013, anunció la creación de siete corredores turísticos seguros. Con ello la franja de la violencia en Morelos quedó intacta. El Corredor Seguro se convirtió en un corredor de la violencia.
Al presentar el Atlas de la seguridad y violencia en Morelos en la UAEM, Sergio Aguayo aseguró que la violencia llegó para quedarse y llevará entre una y dos décadas eliminarla o controlarla. Para el rector Alejandro Vera Jiménez la compilación ofrece datos para generar respuestas a la inseguridad y violencia en la entidad.
Para el poeta Javier Sicilia, secretario de Extensión Universitaria de la UAEM, quien participó en la presentación del documento, el Atlas será estéril si no se acompaña de un compromiso moral de las autoridades para recuperar el sentido humano y el espacio público de convivencia.
El pasado septiembre Proceso solicitó una entrevista con el gobernador Graco Ramírez, pero entre su informe de gobierno –el 1 de octubre– y la final del concurso Nuestra Belleza México –el 25 de octubre–, se negó argumentando una agenda saturada.








