Estrenada en agosto pasado en cines de arte de Estados Unidos, la película Yo soy la felicidad de este mundo, de Julián Hernández, luego de concurrir en el FICM estrenará en Alemania y ya está vendida a Inglaterra, Austria, Bélgica y Francia, pero en México aún no tiene fecha para su exhibición en salas.
Desde que Hernández regresó del Festival Internacional de Cine de Berlín del 2009, donde proyectó Rabioso sol, rabioso cielo, y en el que había estado años antes con Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, en 2003, y El cielo dividido, en 2006, él estaba decidido a que el guión Rencor tatuado fuera su cuarto filme; pero no conseguía los recursos y apenas lo va a rodar en noviembre próximo.
En ese intermedio realizó un corto con el título Alarido, cuando el productor de sus cintas, Roberto Fiesco, le recomendó que pensara convertirlo en un largometraje, y así nació Yo soy la felicidad de este mundo.
La película se refiere a Emiliano, quien desde su universo de director de cine explora sus procesos y trata de conectar con la realidad inmediata; su mundo verdadero parece estar visto siempre por la lente de una cámara. Confundido y solitario, anda en busca del amor ideal. Frente a la pantalla (que es su realidad transfigurada, su realidad mesurable, controlable, manejable, escucha solitario esa canción que se repite como una oración que te obliga a seguir el intento de amar) actúan Iván Álvarez, Emmanuel Ávalos, Hugo Catalán, Gerardo del Razo, Javier Oliván, Andrea Portal, Alan Ramírez, Rocío Reyes, Gabino Rodríguez, Emilio von Sternenfels y Giovanna Zacarías.
Participa asimismo la coreógrafa y bailarina Gloria Contreras.
El 23 se estrena en Alemania. Y seguirá recorriendo festivales internacionales.
Tres en uno
Son tres partes las que complementan al filme, rodadas en distintos momentos, y cada una llevaba su propio título. Primero filmó Alarido y un año después el resto, Esplendor y Dos entre muchos.
–La aparición de un joven bailarín ficticio y de la coreógrafa Gloria Contreras, ¿obedece a un homenaje a la danza?
–Sí. Antes de realizar la película había trabajado con Arturo Ripstein en unos documentales para el Canal 22 sobre ganadores del Premio Nacional de Ciencias y Artes, entre ellos estaba Gloria Contreras a quien había visto hace muchos años, cuando estudiaba en el Colegio de Ciencias y Humanidades, y desde entonces me pareció una mujer extraordinaria.
“El que ella fundara el Taller Coreográfico de la UNAM, y su relación con Eduardo Mata, el gran director de orquesta y compositor oaxaqueño, me pareció formidable.
“Cuando hice el documental con Arturo, la impresión que me causó Gloria fue fuerte. Y pensé que a eso debía darle un espacio en Yo soy la felicidad de este mundo que tenía que ver con bailarines y cine, creo que fue por ella que decidí que el director ficticio, en la trama, en lugar de estar filmando una ficción fuera un documental. Además, yo siempre he tenido como una afición particular por la danza, siempre he trabajado con bailarines en todas mis películas.”
–Como en sus otras cintas, está el tema del amor, ¿por qué?
–Las películas me cuestan un poco de trabajo entenderlas. Las voy descubriendo con el paso del tiempo, pese a que la anécdota y el guión son claros en algún nivel. Yo pensaba que esta película era parecida a las demás porque el personaje vive permanentemente en la búsqueda del amor, como un amor ideal.
“La película tiene ya nueve meses recorriendo festivales internacionales de cine; luego de esos meses he entendido que el personaje es un varón que cree que busca el amor, pero lo que hay allí es una profunda incapacidad de comprometerse con otros, la cual está cubierta debajo de esta idea mucho más romántica, como sublime, de creer que busca permanentemente el amor, pero no lo encuentra.
–¿Cómo es que integra en este proyecto al actor Gabino Rodríguez?
–Siempre había querido trabajar con él y me parecía uno de esos casos que ocurren con mucha frecuencia, y lamentablemente son muy comunes en el cine, de que ya estaba estereotipado. Nunca se le veía en otro papel. Me pareció que este era un espacio para que realizara algo distinto. Es el actor con más experiencia profesional, después de Giovanna Zacarías, con quien he trabajado.
“Laborar con él fue aleccionador. Lo más satisfactorio de ser director, es encontrarte con gente que te enseñan cosas”, remata el cineasta.








