MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigido por José Cohen y Lorenzo Hagerman, el documental H2OMX, resulta terrorífico, y es que su planteamiento resulta alarmante: en 10 años, el D.F. sufrirá una crisis de escasez de agua si las cosas siguen así.
Todo comenzó con la idea de los colonizadores de crear una ciudad que no fuera lacustre, contrario a las condiciones de la cuenca de México. Grave error. Y así, 500 años han pasado.
Durante los primeros minutos de la película, vemos a gente de diversas comunidades de la Ciudad de México que batallan para abastecerse de este líquido vital, lo cual merma su calidad de vida.
Poco a poco nos damos cuenta de que todo el sistema está podrido: No sólo la cantidad de gente sobrepasa las capacidades del manto acuífero de la ciudad, lo que provoca su sobre explotación –y provoca el hundimiento del centro de la ciudad–, sino que también existe una falta de soluciones alternas para abastecer el D.F. sin mencionar que un programa para la recuperación de dicho manto.
A lo anterior habrá que sumarle la falta de un programa sólido de tratamiento de aguas negras, ya sea para su purificación y reinserción al manto, o bien para su uso adecuado en el riego de cosechas: los ríos de aguas negras de la Ciudad de México, cargadas de contaminantes (principalmente metales pesados), llegan a los cultivos de verduras en Hidalgo, que nos regresan “el favor” con dichas verduras.
¿A dónde vamos a parar? Al desastre, a menos que se busquen soluciones de abastecimiento alternas al sistema Cutzamala (principal abastecedor de agua) –no sólo otros sistemas, sino también algo alternativo como la captación de lluvia–, una estrategia para reabastecer el manto, y programas efectivos para el tratamiento de aguas negras.
El documental H2OMX funciona como una alerta para los ciudadanos, no sólo para valorar este recurso natural, sino para exigir a los gobernantes que se pongan a hacer su trabajo, y le pongan atención a este grave problema. Y es que, como se dice en el documental, la creación de sistemas de recolección de lluvia no es suficiente.
Hubiera sido interesante que los realizadores hubieran entrevistado a autoridades competentes y las cuestionaran sobre este problema y ver si alguien tiene alguna propuesta o alguna idea de qué es lo que está pasando.












