En Jalisco, focos rojos electorales para el PRI

Las alarmas se prendieron en el PRI nacional y en el Ejecutivo federal por las pifias del gobernador jalisciense Aristóteles Sandoval. Los autores del análisis Perspectiva electoral de Jalisco en 2015 enumeran los problemas: inseguridad; activismo del padre del mandatario, Leonel Sandoval; liderazgos improvisados; división partidista. Y como el fiscal estatal Luis Carlos Nájera Gutiérrez no hace bien su trabajo, tuvieron que llevar a la entidad 200 efectivos de la Gendarmería Nacional. El diagnóstico señala sin tapujos: el gran enemigo político, Enrique Alfaro Ramírez, pondrá en apuros al PRI en los comicios del próximo año.

GUADALAJARA, JAL.– En el Comité Ejecutivo Nacional del PRI y varias oficinas del Ejecutivo federal circula un informe confidencial elaborado presuntamente en mayo pasado en el cual se habla de los riesgos que enfrentará ese partido en el proceso electoral de 2015 en esta entidad por dos factores: porque el gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz “no ha logrado consolidar un proyecto sólido de seguridad pública” y por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que se hizo presente en la administración del panista Emilio González Márquez.

En 10 páginas, el análisis denominado Perspectiva electoral de Jalisco en 2015, cuya copia obtuvo Proceso, resume la situación sociopolítica prevaleciente en la entidad y habla de la probabilidad de que el PRI sufra un revés en las urnas debido a la falta de seguridad –rubro que ha estado en manos de Luis Carlos Nájera desde la administración anterior: fue secretario general de Seguridad Pública con González Márquez y hoy es fiscal en la administración de Sandoval Díaz.

A ello se suma, según el documento, “el manejo inescrupuloso” del Comité Estatal del PRI, en el cual se menciona al padre del mandatario, el magistrado Leonel Sandoval Figueroa, quien realiza eventos de “inducciones e imposiciones de personajes afines a él, lo que lo ha llevado a tener fricciones con la actual dirigencia”, encabezada por Hugo Contreras Zepeda.

Según sus autores, en Jalisco el problema de seguridad pública “es el fenómeno más preocupante por su crecimiento desproporcionado en los últimos años. Los índices delictivos van al alza en forma permanente de acuerdo a información del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sobre todo a partir de la gestión de González Márquez”.

Al exgobernador panista “se le ha ligado con la delincuencia organizada a través de sus hermanos Eugenio y José Martín, así como de Luis Carlos Nájera Gutiérrez, su secretario de Seguridad Pública, y el procurador de Justicia (durante la pasada administración), Tomas Coronado Olmos, con un personaje relacionado con el mundo de la delincuencia: Sergio Smith, vinculado desde hace años con Roberto García Arteaga, hijo de Marcelino García Paniagua, y con el diputado federal Abel Salgado Peña”.

Con respecto al CJNG –la organización delictiva heredera del grupo de Ignacio Coronel–, el documento recoge información publicada en los medios locales y sostiene que ese cártel “influye en el fenómeno de Michoacán”.

Y sobre Nájera Gutiérrez, el responsable de la seguridad en los 125 municipios de la entidad y mano derecha del gobernador Sandoval Díaz, cita: “El actual fiscal general ha tenido diversos tropiezos: secretario de Seguridad Pública de Emilio González, trasladó el equipo completo a la actual Fiscalía General en donde las quejas de abusos policiacos, corrupción y asociación con la delincuencia organizada continúan como en el gobierno anterior.”

La presencia de Nájera Gutiérrez en el gabinete de Sandoval Díaz, puntualiza el documento, inhibe cualquier acción contra el exgobernador González Márquez y su círculo­ por los probables delitos que cometieron durante la pasada administración.­

Y se lanza contra el funcionario: “El gobierno actual no ha logrado consolidar un programa sólido de seguridad pública. Por otro lado, la llamada policía de Mando Único (Fuerza Única Regional), el proyecto que el gobierno del estado vendió a la sociedad como la solución, sigue sin brindar resultados”.

Las cosas están tan mal en materia de seguridad y en la conformación de la Fuerza Única Regional (FUR) que hace dos semanas llegó a Jalisco un nutrido contingente de la Gendarmería Nacional (GN) que cubrirá el corredor de Guadalajara a Guanajuato, según se desprende de la información oficial.

El desplazamiento de los gendarmes sorprendió al gobierno de Sandoval Díaz y molestó a no pocos ciudadanos por la prepotencia con que se mueven en la ciudad. El viernes 19, por ejemplo, la exómbudsman estatal Guadalupe Morfín Otero escribió en su columna semanal en El Informador que ella situaba a los integrantes de la GN en lugares donde tienen que hacer frente a criminales; pero no, ellos están en Guadalajara. Se los topó, dice, en la calle López Cotilla, “donde la camioneta blindada de su comandante estorbaba la entrada­ de un estacionamiento público”.

Los temores

Los autores de Perspectiva electoral de Jalisco en 2015 parte de los comicios de 2012, que, dicen, dejaron en la entidad “una sensación de injusticia electoral propiciada, sobre todo, por el hecho que el actual gobernador (Sandoval Díaz) perdió la zona metropolitana, siendo rebasado por el candidato de Movimiento Ciudadano”, Enrique Alfaro Ramírez.

En abril pasado, comentan, el periódico Mural realizó encuestas para conocer las tendencias electorales en los municipios de la zona metropolitana. En Guadalajara y Zapopan, según el diario tapatío, los ciudadanos consultados manifestaron sus simpatías por Alfaro Ramírez y por quien fuera secretario general de Gobierno, Arturo Zamora Jiménez, quien renunció a principios de junio pasado por desavenencias con el equipo de Sandoval Díaz, en particular con el recién nombrado jefe de gabinete, Alberto Lamas Flores.

“En dichas encuestas resulta que en Guadalajara Alfaro tiene 59% de intención de voto, en tanto que Zamora sólo 21%. En Zapopan, Alfaro logra 49% y Zamora 24%”.

El análisis apunta: “La apreciación es de atipicidad de las tendencias, en las que se refleja el (ex)candidato de MC, acaparando más de la mitad de la votación en los dos municipios más importantes de Jalisco; en tanto que el PRI no logra un tercio de los votos y Acción Nacional es relegado al tercer lugar, contando únicamente con el probable triunfo en Tlaquepaque.”

No obstante, en ese municipio quien se llevó la presidencia municipal en 2012 fue Alfredo Barba Mariscal, hijo de Alfredo Barba Hernández, El Güero, cacique de Tlaquepaque y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).

Los autores del documento también advierten sobre un “efecto secundario” que, dicen, no debe descuidarse: la zona metropolitana tiene 10 de los 19 distritos de Jalisco –más de la mitad del padrón electoral–. Las simpatías de los potenciales votantes podrían volcarse hacia Alfaro en Zapopan y Tlajomulco y poner en aprietos a los priistas.

“La desproporción de las tendencias es preocupante no solamente para los partidos en desventaja, sino para la propia democracia, al perderse el motor principal: la competencia entre partidos. Entre otros efectos negativos es la potencial generación de caudillismos y fuerzas dominantes en una frágil democracia como la de Jalisco”, asienta el documento.

Incluso matiza: “Un factor determinante en el surgimiento de Alfaro en 2012 fue el notorio apoyo del gobernador del PAN, Emilio González, al entonces candidato del MC a la gubernatura con recursos del gobierno y de orígenes desconocidos”.

Otro asunto estratégico para el gobierno estatal –que no logra consolidarse por los intereses que se mueven en su entorno– es el del transporte público. “A la fecha –resumen los autores del estudio–, las acciones que se han realizado han sido de poco alcance y menor efecto, como fortalecer a la paraestatal Servicios y Transportes. Se antoja difícil la consolidación del proyecto cuando menos en el corto plazo, esto es, para efectos en la elección de 2015”.

Según ellos, “el actuar del gobierno de Jalisco se aprecia inseguro, su mensaje roza lo populista, las equivocaciones y el cambio constante de decisiones del gobierno y su titular (Sandoval Díaz) restan credibilidad y generan desánimo en la sociedad.

“Debe hacerse mención de la permanente intervención de Leonel Sandoval, padre del gobernador, en asuntos de gobierno, como en decisiones del Poder Judicial y del PRI, lo que ha generado fricciones con el Comité Estatal.

“La imagen que generan es de falta de experiencia y seriedad en su desempeño. Algunas decisiones en materia de adquisiciones en la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas han sido cuestionadas, como la adquisición de las mochilas escolares, que los medios señalaron como compras a sobreprecio.”

“La piedra en el zapato”

El análisis destaca las deficiencias en todos los municipios de la zona metropolitana, incluido Tlajomulco, que está en manos del MC. Pero es el de Guadalajara el más afectado pues muchos de sus problemas son heredados de la anterior administración –la de Sandoval Díaz precisamente y la de su suplente Francisco de Jesús Ayón López– y de las anteriores de Acción Nacional.

“Sin embargo –añaden–, la inexperiencia y tibieza del actual presidente municipal, Ramiro Hernández García, han sido claves para agravar la problemática de la capital, sobre todo por mantener un equipo sin capacidad de operación y gestión ante la severa crisis que enfrenta.”

También critican al PRI estatal y a su presidente, Hugo Contreras, quien proviene del grupo de Los Javieres, mote que viene de la mancuerna de compadres Javier Galván y Javier Guízar.

Esa corriente “ha desmantelado al PRI en el estado a través de imposiciones de dirigencias y candidaturas, generando rechazo entre miembros y simpatizantes, a la vez que ha dañado las estructuras, al inhi­bir el surgimiento y desarrollo de liderazgos naturales que enriquecen la vida de esa institución”.

El Comité Estatal continúa con las endémicas acciones de manipulación e imposición de liderazgos improvisados en direcciones partidistas, por lo que, insiste el documento Perspectiva electoral de Jalisco en 2015, es de esperar que Contreras hará lo mismo con las futuras candidaturas.

“Sumado al manejo inescrupuloso del Comité Estatal, aparece el padre del actual gobernador, Leonel Sandoval, participando en inducciones e imposiciones de personajes afines a él, lo que lo ha llevado a fricciones con la actual dirigencia.”

Pero la verdadera piedra en el zapato de Sandoval Díaz, y por ende del PRI en Jalisco, es Alfaro Ramírez, de ahí que el análisis se centre en él, pues “mediante una campaña agresiva contra los desgastados grupos tradicionales y un hábil manejo de imagen personal, logró un crecimiento acelerado”,

Incluso, insiste, el candidato del MC en 2012 “estuvo a punto de desplazar al candidato del PRI (Sandoval Díaz), a pesar de contar éste con la figura de Peña Nieto en su apoyo” (sic).

Alfaro, destaca, tiene fortalezas –“una presencia fresca con un manejo habilidoso de las redes sociales y un discurso que impactó a los electores de entre 18 y 40 años– y debilidades –“la ausencia de liderazgos que soporten la propuesta (de MC) en ciudades, distritos y municipios”, así como la cercanía del exalcalde de Tlajomulco con grupos de interés que han gobernado a nombre del PAN: González Márquez y Nájera Gutiérrez–.

También genera inconformidad el exalcalde de Tlajomulco por “su apoyo a la permanencia de Alonso Godoy Pelayo, auditor superior del estado a pesar de la parcialidad de su actuación y lo tendencioso de sus dictámenes para proteger funcionarios que han medrado y abusado de los presupuestos”.

Por último, “su manejo ante la opinión pública de bajo nivel de crítica a los gobiernos es notorio y no se entiende cómo evaden (los de MC) señalar abusos y torpezas del gobierno estatal y de los municipales”.

Sobre las alianzas de Alfaro, según el documento, en este momento son el exgobernador González Márquez y otros militantes del PAN, académicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), de origen jesuita y perteneciente a la red de Universidades Iberoamericanas, así como grupos y líderes empresariales.

Además, en los ayuntamientos que controla el MC, como Puerto Vallarta y Tlajomulco, hay problemas administrativos: “En el primero ha habido constantes conflictos entre regidores, mientras que en Tlajomulco el principal problema ha sido el crecimiento exagerado de la inseguridad, corrupción, desarrollo urbano anárquico y contaminación en el lago de Cajititlán, donde recientemente murieron millones de peces”.

Con respecto al PAN, “se encuentra en franco deterioro” y no tiene más posibilidades de ganar en la zona metropolitana que Tlaquepaque; Guadalajara es muy difícil, así sea candidato Alfonso Petersen, quien ya fue alcalde entre 2007 y 2009 pero “sin impacto importante en la opinión pública”.

Por lo que toca al PRD, su fuerza se centra en el Grupo Universidad de Guadalajara. “Su manejo es pragmático y utilitario”, con alianzas ocasionales con fracciones de oposición y colaboraciones con el gobierno estatal y el PRI.

Entre las observaciones que se hacen en el análisis, destaca que “se debe reencauzar la administración pública actual”, pues no se descartan fenómenos inesperados, como ocurrió en las elecciones de 1995, cuando el PAN, con 53% de los sufragios, obtuvo 17 distritos, más de 90%, y el PRI, por su parte, con 37% de la votación apenas tuvo tres distritos.