Señor director:
El pasado 6 de febrero, a las 13:00 horas, mi esposo José Gómez Calvillo y yo nos dirigíamos a nuestra casa, ubicada en Ojo de Agua de Santelmo, Michoacán. Nos acompañaban nuestros hijos: un niño de año y medio de edad, y mi niña de siete. Ambos iban en la parte trasera de la troquita, y mi esposo manejaba el vehículo en dirección a la calle principal.
Algunos comunitarios y policías federales nos ordenaron detener la camioneta. Luego, los primeros, apuntándonos con sus armas, exigieron a mi marido bajar del vehículo. De inmediato lo esposaron y metieron a la tienda de Hugo Valdovinos. Allí tenían también a mi hermano, igualmente arrestado.
Cuando un federal me exigió retirarme, le pregunte qué pasaría con mi esposo y con mi hermano. Igualmente, por qué los detenían. El oficial respondió que no podía dar información, que se los llevarían a la presidencia de Coahuayana, donde me comunicarían su situación.
Fui entonces a dejar a mis hijos con mi mamá y me dirigí hacia la presidencia. Al llegar, me percaté de que los estaban subiendo al carro blindado de la Policía Federal. Pregunté a un oficial qué estaba pasando, y él me dijo que los iban a trasladar a la PGR de Colima para ser investigados porque estaban acusados de delincuencia organizada.
Lo interrogué acerca de si tenían pruebas sobre eso, y él contestó que hasta el momento no podía darme más información. Días después de la detención nos enteramos de que los federales cambiaron los hechos e inventaron nuevos cargos contra mi esposo, mi hermano y otras cinco personas. Luego les dictaron formal prisión.
Le juro, señor director, que todo lo que pusieron los federales es mentira. Mis familiares siguen presos sin prueba alguna y ya han pasado seis meses privados de su libertad.
Es una gran injusticia porque los están tratando como criminales, cuando ellos sólo estaban apoyando a los comunitarios. Sin embargo, cuando éstos ya no los ocuparon, decidieron encerrarlos. El daño no es sólo para ellos, sino también para nosotros, su familia.
Le juro por Dios que si fueran culpables yo no le estaría escribiendo. Únicamente pido justicia y piedad para ellos. Le envío esta carta para que alguien, por favor, nos ayude a hacer justicia. (Carta resumida.)
Atentamente
Reinalda Jurado Sánchez








