Un sueño que se desplomó

En los noventa, cuando se construyó, el aeródromo Francisco Primo de Verdad y Ramos era el orgullo de los laguenses. Las autoridades federales incluso pretendían darle proyección internacional. Pero la década siguiente el proyecto se cayó y comenzaron los problemas, hasta que un grupo de empresarios, entre ellos familiares del expresidente Carlos Salinas de Gortari y del exgobernador Emilio González, se interesaron por él. No obstante, los candados puestos por el propio ayuntamiento de Lagos impiden su privatización.

LAGOS DE MORENO.– El aeródromo local, cuya negra trompa se extiende por más de dos kilómetros en línea recta hacia el oriente de la torre de control, luce abandonado. Muy de vez en cuando maniobran en su pista aviones pequeños de empresarios ligados a las firmas Nestlé, Sigma, Fitnes y otras asentadas en la región Altos Norte.

Este elefante blanco ocupa 33.4 hectáreas y, aunque se ubica en terrenos del municipio Unión de San Antonio, el mantenimiento lo paga el ayuntamiento laguense.

En la década de los noventa, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se construyó la terminal aérea en la región que Cecilia Occelli, entonces esposa del mandatario, tomó como su tierra adoptiva. La gente hablaba con orgullo del Aeropuerto Licenciado Francisco Primo de Verdad y Ramos. Era el orgullo de los laguenses, quienes recuerdan que el entonces mandatario aún amaba a Cecilia, según publicó Proceso Jalisco en su edición número 40, correspondiente al 14 de agosto de 2005.

El idilio terminó pronto. Apenas concluida su gestión, Salinas se divorció de ella y la magna obra quedó abandonada. En el año 2000, la terminal comenzó a ser utilizada para fines comerciales y movimiento de pasajeros por aeronaves de la empresa Taesa, que cubría la ruta México-Lagos-Tijuana.

Cuando la aerolínea quebró, el aeropuerto quedó subutilizado y hoy lo custodian los militares, quienes impiden el ingreso a las instalaciones, cercanas a la carretera que une a Lagos de Moreno con Unión de San Antonio, a la altura del kilómetro 10, a poca distancia de la autopista Guadalajara-Lagos de Moreno.

En el ayuntamiento laguense nadie informa sobre la terminal aérea. La Dirección de Comunicación Social, encabezada por Alejandro Gómez Espinoza, no responde a las solicitudes del reportero para entrevistar al alcalde, el priista Hugo René Ruiz Esparza Hermosillo.

Para algunos de los lugareños consultados por Proceso Jalisco, el ayuntamiento intenta vender el aeródromo desde 2002, pero los intereses creados han entrampado a las administraciones locales, en las que han participado políticos del PRI y del PAN.

A esta puja, según comentan los entrevistados, se sumaron en 2013 familiares del exgobernador panista Emilio González Márquez, así como Juan Cristóbal Salinas Occelli, hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

El 14 de febrero último, el periódico Reporte Índigo publicó un reportaje en el cual mencionó el interés de los miembros de la familia Salinas Occelli y parientes de González Márquez por convertir el aeropuerto de Lagos en una empresa lucrativa.

El diario mencionó a María del Pilar Mena González, sobrina del exgobernador panista y esposa de Jorge Antonio Mendoza; a Gabriel Díaz Ibarra, esposo de Gabriela González Márquez, hermana de Emilio, y a Jorge Tamayo Mora, “operador financiero del exmandatario”

Todos ellos, según la publicación, estarían trabajando con Juan Cristóbal Salinas Occelli para reactivar la pequeña terminal aérea.

Sin embargo, el ayuntamiento guarda silencio sobre el asunto. En su informe de gobierno, presentado el jueves 11, el alcalde Ruiz Esparza Hermosillo ni siquiera mencionó el aeródromo, a pesar de que al iniciar su gestión habló de la recuperación del proyecto y del parque industrial Colinas de Lagos.

Habló incluso de una inversión inicial de 60 millones de pesos para las obras que se realizarán, dijo, en una superficie de 280 hectáreas, y generarán al menos 5 mil empleos para beneficio de 153 mil habitantes.

La diputada Norma Cordero, representante del Distrito 2, con cabecera en esta ciudad, dice que cualquier negocio con el aeródromo está entrampado por innumerables candados que impiden enajenar el inmueble, así como por el fideicomiso creado en 2012 por el gobierno interino que encabezaba Marco Antonio González.

De acuerdo con González, el propósito era ampliar la pista de aterrizaje a más de 3 mil 200 metros para facilitar las maniobras de aviones con cargas de hasta 400 toneladas; construir 21 mil metros cuadrados de almaceneras y el área fiscal, y otros 5 mil metros de terminal aérea.

El aeropuerto tendría en sus alrededores un hotel, gasolinera y varias casas de cambio de divisas, decía el alcalde interino; habló también de una inversión de más de 110 millones de dólares para la adquisición de reserva territorial. Pero todo quedó en planes.

Cordero relata que varios funcionarios se autonombraron representantes del fideicomiso por encima de sus facultades y atribuciones. El ayuntamiento laguense apareció incluso como socio en cualquier transacción comercial, lo que limita la posibilidad de venta del aeródromo.

Pura imaginación

A mediados de los noventa el país vivía la fiebre de la apertura comercial detonada por el Tratado de Libre Comercio para América del Norte. Lagos gozaba de las deferencias de la familia presidencial.

Salinas de Gortari buscaba convertir el aeródromo en un poderoso aeropuerto internacional de pasaje y carga que atendiera la demanda de transportación de mercancías en la ruta México-El Bajío-Tijuana.

En el mejor momento de su historia, el inmueble llegó a cotizarse en 60 millones de pesos –el metro cuadrado se cotizaba en 14 pesos–, según el avalúo realizado por el entonces alcalde panista Saúl Contreras, quien fue el primero en intentar vender el inmueble. Hoy, su precio apenas rebasa los 10 millones.

Paradójicamente, mientras al interior de la terminal aérea el precio de la tierra equivalía al de un predio en breña, los especuladores regionales y nacionales de manera artificial hicieron que la tierra aledaña al aeródromo se incrementara por encima de 160 pesos el metro cuadrado (1 millón 600 mil pesos la hectárea).

El 24 de junio de 2005 se aprobó la venta a favor del Grupo Aeropuertos Alternos del Bajío, S.A. de C.V. (GAABSA), cuyos dueños se comprometieron incluso a invertir 64 millones de dólares en obras de remodelación. La propuesta no prosperó.

Durante el salinato en el aeródromo la pista se amplió a 30 metros de ancho y creció más de 2 mil metros de largo. Bajo esas condiciones técnicas, además del movimiento de aterrizaje de jets, los vecinos de la franja limítrofe Lagos de Moreno-Unión de San Antonio pudieron ver las maniobras de aviones 737 y DC9 de Taesa, cuando cubrieron la ruta Tijuana-Zacatecas-Lagos de Moreno-Ciudad de México.

En 2002, durante la gestión de Vicente Fox Quesada en Los Pinos, el proyecto de “gran despegue del aeropuerto” seguía en pie, pero también fracasó.

A través de Aeronáutica Civil, dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la federación puso en manos del ayuntamiento laguense el aeropuerto. Según el permiso ST-1198, otorgado por el responsable de esa área, Fernando Antillón, las autoridades municipales tenían la libertad de usar el aeródromo con fines particulares.

En junio de 2012, otro grupo empresarial denominado Desarrolladora Aeroportuaria de Los Altos, S.A. de C.V., manifestó su interesas en administrar la terminal aérea. El cabildo de Lagos incluso aprobó la conformación de un fideicomiso y propuso un contrato de asociación de participación para la operación del Aeródromo Francisco Primo de Verdad y Ramos.

Dos años después, las instalaciones están semiabandonadas. En la parte alta de la torre de control crecen los matorrales y las hierbas. La infraestructura está descuidada; el edificio central es un jacalón pintado de blanco resguardado con las trincheras instaladas por los militares que lo custodian.

La legisladora Norma Cordero afirma que cada gobierno se inventa cosas diferentes para tratar de vender el aeropuerto, pero ninguno lo ha logrado.

“Cada administración –dice– ha tenido un invento, con diferentes compradores o diferentes postores. Se manejan todo tipo de intereses y precios. Al principio, los interesados eran empresarios de varias entidades, luego llegaron los de Guadalajara. Ha habido cuando menos tres intentos por vender, pero ninguno logra cuajar.

“Lo más grave es que la administración pasada constituyó un fideicomiso, según el cual solamente representantes de ese gobierno (el de Lagos) quedan autorizados para hacer las gestiones de la reactivación del aeropuerto.

“Sin embargo, esta administración (encabezada por el priista Ruiz Esparza Hermosillo) no le ha metido dinero, a pesar de que es del mismo partido a la del anterior alcalde; incluso anunció que iba a nulificar el fideicomiso, pero no lo ha hecho.”

Ruiz Esparza se muestra optimista, dice que en breve el municipio contará con un nuevo parque industrial que vendrá a reforzar algunas áreas del desarrollo empresarial, como ocurre con la industria automotriz, y confía en rearticular el aeródromo como parte de la estrategia de consolidar a Lagos como gran puerto para el desarrollo industrial y el traslado de mercancías.