Entre los muchos problemas que tienen confundido al gobierno de Aristóteles Sandoval está el del alto índice de criminalidad en la entidad. El mandatario optó por cantar victoria sobre los delitos de alto impacto, pero las cifras de la Fiscalía General no coinciden con las del Sistema Nacional de Seguridad Pública ni –dato menor– con la realidad que perciben los ciudadanos.
Aunque el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz se jacta de que los delitos de alto impacto van a la baja en el estado, el martes 9, poco después de las 22:00 horas, varios sujetos robaron diversos objetos de valor en el Sanborns ubicado frente a la Plaza del Sol, que cuenta con vigilancia privada y pública.
A la vista de muchos clientes, cinco sujetos armados con martillos y una pistola de bajo calibre rompieron los cristales de un mostrador y se llevaron relojes, celulares y computadoras con valor aproximado de medio millón de pesos. Ninguna patrulla acudió al lugar ni hubo detenidos.
El miércoles 3 –cuando asistió al segundo informe de gobierno del presidente municipal de Tlaquepaque, Alfredo Barba Mariscal–, el gobernador presumió que “a escala estatal, los primeros meses de este año el robo a vehículos particulares se redujo 28%, con respecto al mismo periodo de 2013; se han desmembrado el doble de bandas que en todo el año pasado”.
De acuerdo con las estadísticas que subió la Fiscalía General del Estado (FGE) a su portal en internet, de enero a julio de 2013 se presentaron en Jalisco 5 mil 683 denuncias por robo de vehículos particulares, mientras que en el periodo equivalente de 2014 dicha cifra fue de 3 mil 356, lo que implica una reducción de 40%.
Sin embargo, al analizar esas estadísticas se aprecia que en la región norte del estado –que comprende los municipios de Bolaños, Chimaltitlán, Colotlán, Huejúcar, Huejuquilla El Alto, Mezquitic, San Martín de Bolaños, Santa María de los Ángeles, Totatiche y Villa Guerrero– el robo de vehículos creció en 120%, puesto que de enero a julio de 2013 se presentaron 62 denuncias por dicho delito, mientras que en los primeros siete meses de este año ya suman 136.
También se incrementó ese delito en los Altos Norte –Encarnación de Díaz, Lagos de Moreno, Ojuelos, San Diego de Alejandría, San Juan de Los Lagos, Teocaltiche, Unión de San Antonio y Villa Hidalgo–, donde el año pasado no se presentó ninguna denuncia por hurto de vehículos particulares y en 2014 van ocho.
En la región Sierra de Amula –formada por Atengo, Chiquilistlán, Ejutla, El Grullo, El Limón, Juchitlán, Tecolotlán, Tenamaxtlán, Tonaya, Tuxcacuesco y Unión de Tula–, el año pasado se interpusieron ante la FGE 13 querellas, y van 15 en 2014.
En tanto, el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) indica que en esta entidad se reportaron 863 autos robados con violencia o algún tipo de intimidación en el primer semestre de 2014, mientras que el año pasado fueron 806. El sistema indica que de enero a junio se integraron 2 mil 864 averiguaciones previas por la sustracción de vehículos sin violencia, cuando el año anterior llegaron a 4 mil 389.
Tampoco casan con la presunción de Sandoval Díaz las estadísticas de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), según las cuales desde mayo de 2012 hasta abril de 2013 se robaron en Jalisco 7 mil 676 autos asegurados, mientras que en el lapso equivalente de 2013-2014 descendieron 5%, es decir, a 7 mil 285.
En este último periodo, detalla la AMIS, las tres entidades que encabezan la lista de vehículos robados fueron el Estado de México (21 mil 512), el Distrito Federal (11 mil 31) y Jalisco (7 mil 285), aunque acota el leve descenso, ya mencionado, en esta última entidad.
La asociación resalta que cerca de 60% de los robos al parque vehicular asegurado ocurren en esos tres estados, donde sólo alrededor de 35% de los autos en circulación están asegurados.
En el ámbito nacional, el índice de robo con violencia continúa en ascenso. La AMIS detalla que entre mayo de 2013 y abril pasado las entidades donde se reportaron más robos con violencia fueron el Estado de México (15 mil 486), el Distrito Federal (5 mil 364) y Jalisco (2 mil 947).
Además, señala que los municipios y la delegación de esas entidades donde más robos con violencia se cometieron fueron Ecatepec de Morelos, Estado de México (4 mil 477); Iztapalapa, Distrito Federal (993), y Guadalajara, Jalisco (mil 512).
Desacuerdos
En el sitio de la FGE se dice que en la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG), comprendida en los municipios de Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan y Guadalajara, se observa que las amenazas pasaron de cero casos en 2013 a mil 684 en los primeros siete meses del presente año.
También aumentaron delitos como el narcomenudeo (cerca de 23% más) y el robo a negocios (ninguna denuncia el año pasado y 113 en lo que va de 2014).
No obstante, la base de datos del SNSP registra que el año pasado se presentaron 458 casos de asaltos a negocio con violencia, y que de enero a junio de este año van 600 atracos, es decir 142 más. En cuanto a los robos a negocio sin violencia, el SNSP también registra un incremento, mil 266 averiguaciones previas en el primer semestre de 2014 contra mil 172 en el anterior periodo.
Según la FGE, durante los mismos periodos en el resto de los municipios jaliscienses el robo a casa habitación casi permaneció en el mismo nivel: mientras que en 2013 se contabilizaron mil 621 denuncias, este año se tienen mil 612.
Sin embargo, en regiones como Ciénega (Atotonilco El Alto, Chapala, Ayotlán, Degollado, Jamay, Jocotepec, La Barca, Ocotlán, Poncitlán, Tizapán El Alto, Tototlán, Tuxcueca y Zapotlán El Rey) sí hubo un incremento considerable, al pasar de 149 denuncias a 208 por robo a vivienda, es decir 39% más.
La tendencia se repitió en las regiones Valles (Ahualulco de Mercado, Amatitán, Ameca, Cocula, El Arenal, Etzatlán, Hostotipaquillo, Magdalena, San Juanito de Escobedo, San Marcos, San Martín Hidalgo, Tala, Tequila y Teuchitlán) y Centro (Acaltán de Juárez, Cuquío, El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos, Ixtlahuacán del Río, Juanactlán, San Cristóbal de la Barranca, Tlajomulco de Zúñiga, Villa Corona y Zapotlanejo), donde los robos ascendieron de 130 a 178, y de 402 a 530, respectivamente.
En cuanto a las regiones Norte, Altos Norte, Altos Sur, Sur, Sierra de Amula, Costa Sur y Norte, disminuyó ligeramente la cifra de robos a casas, mientras que en la ZMG se registraron 620 robos a casa habitación en los primeros siete meses de 2013, por 459 de 2014.
En los totales de este delito en el estado discrepan nuevamente la FGE y el SNSP: para éste último, en el primer semestre de 2014 se recibieron 3 mil 64 denuncias de robo a casa habitación sin violencia, por 3 mil 19 de 2013. Además, indica que en 2014 se documentaron 250 casos de robo con violencia y 234 en 2013.
En contraste, durante la presentación de la Fuerza Única Regional (FUR), el gobernador reconoció un incremento de 2.7% en el robo a casa habitación y de 15.3% en robo a negocio, pero lo atribuyó a la diversificación de actividades de las bandas delictivas.
En cuanto a robos varios, la FGE indica que en los municipios del interior disminuyeron en 18%, al registrarse mil 446 casos en 2013, contra mil 175 en 2014.
En el discurso que pronunció en Tlaquepaque, Sandoval Díaz señaló que los homicidios dolosos se redujeron en 27%. Según las estadísticas de la FGE, en la ZMG se registraron 322 casos durante 2013, contra 226 en 2014.
En tanto, el SNSP reporta que en 2013 sumaron mil 99 los homicidios dolosos cometidos en Jalisco, por 504 en el presente año. En cuanto a secuestros, oficialmente se cuentan 15 casos en 2014, contra 39 del año pasado.
Mala percepción
El académico Dante Jaime Haro Reyes, especialista en seguridad pública de la Universidad de Guadalajara, comenta que “hay veces que en las diferentes instituciones gubernamentales no concuerdan en las cifras (…), entonces como investigadores se debe acudir a varias fuentes, hacer el cruce de información para sacar lo más cercano a lo que se está pidiendo”.
Recuerda que el gobierno federal, a través del Inegi, dio a conocer que algunos delitos sí van a la baja, por ejemplo el homicidio doloso, que disminuyó en 12.5%. “Sin embargo –aclara–, si hacemos el cruce de información con las desapariciones, en el mismo lapso que se está presentando, resulta que hay un aumento de hasta 200% en desapariciones”.
Desde su punto de vista, es necesario analizar si las instancias forenses de cada entidad, al realizar una autopsia, cuentan el caso como homicidio doloso o como desaparición, lo cual implicaría tener un subregistro.
En cuanto al robo en sus diferentes modalidades, refiere: “Tenemos el problema de una cifra negra, es decir, no todos los delitos son reportados. Aquí hay una cifra negra que es bastante considerable; se habla inclusive que en Jalisco hay una cifra negra de 85%. Estamos hablando de que un 12 o 15% es lo único que se está visualizando. Entonces es difícil dar un panorama de si realmente se están reduciendo los delitos, porque no se contabiliza la cifra negra”.
Haro indica que la disminución de los robos de vehículos en el país tiene una explicación: “Desde finales de abril de este año Estados Unidos puso el antidumping por la parte de aranceles al acero mexicano, entonces llegaban muchos autos hechos chatarra, en forma de un cubo compactado, y como ahora ya les cobran el arancel de hasta 70%, los robos de vehículos dejaron de ser atractivos para venderlos como chatarra y por eso bajó la incidencia delictiva”.
Cuando se le comenta que la FGE y la AMIS sólo concuerdan en que bajó el robo de autos particulares, pero no en la cantidad, Haro recuerda que se debe tomar en cuenta que la asociación presenta únicamente las estadísticas de autos asegurados:
“Estamos hablando que hay 40% de vehículos asegurados, es decir 60% no se sabe qué pasa con ellos porque no están asegurados, y eso refleja también una parte de la realidad. La AMIS indicó el año pasado que los municipios con mayor problemática eran Tizapán, Guadalajara y Zapopan. Ahora ha cambiado, pero hace falta mucho por trabajar.”
Añade que Jalisco también ocupa los primeros lugares en índices delictivos como el tráfico de mercancía ilegal por el crimen organizado, robo de hidrocarburo y violencia intrafamiliar.
En todos esos rubros, dice, “tenemos que ver cuáles son los parámetros, que a veces no tienen nada que ver con la seguridad, sino que son cuestiones sociales, económicas, las macro y micro… para entonces sí poder dar un panorama de la situación”.
Añade que también se debe analizar la “seguridad subjetiva, que es la percepción que tiene el ciudadano de sentirse libre de cualquier daño o peligro, es decir sentirse protegido en una colectividad. En ese sentido, el que haya bajado la incidencia delictiva no se refleja en la percepción que tienen los ciudadanos. Estamos hablando de que siete de cada 10 jaliscienses se siente inseguro y más cuando los hechos se presentan en su entorno”.








