Marketing yihadista

Berlín.– Es un día soleado con un cielo azul de fondo. A orillas del río Eufrates, en su tramo que corre al sur de la ciudad siria de Raqqa, un grupo de niños y adultos juegan y chapotean en las míticas aguas. Se ven felices e inofensivos.

La cámara enfoca entonces a un menor. Con su dorso desnudo y el cabello mojado, el menor mira fijamente al lente: “Me llamo Daoud y tengo 14 años. Me quiero unir al Estado Islámico en Irak y Siria y matar con ellos, porque ellos combaten infieles y apóstatas. El Estado Islámico no ha hecho nada malo. Lo amamos”, dice combativo en su lengua madre, el árabe.

Como Daoud, otros dos chicos –pero todavía más pequeños, uno de nueve años y otro mucho menor–, repiten sonrientes ante la cámara el mismo discurso de odio y muerte: se unen y luchan en favor del Estado Islámico para matar a quienes no comparten sus ideas ni el radicalismo de su religión. Ellos les llaman infieles y apóstatas. Estos niños son en realidad los futuros soldados del Califato islámico, que desde marzo de 2013 ocupó la ciudad siria de Raqqa y la denominó su capital.

La imagen es sólo un segmento del video documental realizado por el periodista de VICE News, Medyan Dairieh, quien tuvo acceso durante tres semanas en Irak y Siria al grupo radical y logró retratar, desde dentro, a los miembros del Estado Islámico (EI).

Presentado originalmente en cinco partes, el video de un poco más de 42 minutos muestra diversas facetas del Estado Islámico: su poderío militar, la crueldad de sus ejecuciones, el adoctrinamiento religioso, el reclutamiento de nuevos seguidores y la vida diaria bajo las reglas del Califato junto con su sistema de impartición de justicia. El mensaje es claro: se trata de un auténtico Estado organizado que funciona con un engranaje perfecto.

La Sharia

Las polvorientas calles de Raqqa que conducen a la periferia norte de la ciudad son por estos días muy peligrosas. A no más de 400 metros de distancia se encuentran las fuerzas del régimen de Bashar al-Assad que combaten al EI. Abu Mosa, el oficial encargado de Prensa dentro del EI explica al periodista de VICE News las cruentas batallas que se libran en ese punto y refiere cómo, después de días de lucha, el EI ha logrado rodear por completo a los combatientes del régimen en esa zona.

Después en el documental aparecen imágenes de los radicales islámicos en acción: enfrentamientos en la zona desértica que rodea la ciudad vieja de Raqqa.

Una voz en off explica a continuación que pocos días después las tropas de Assad­ cayeron. Las imágenes muestran entonces un jardín central de Raqqa. Cientos de curiosos se arremolinan con celulares en mano para fotografiar los cuerpos decapitados de cuando menos 50 soldados del ejército sirio. Sus cabezas, ensartadas en lanzas cual trofeos, son expuestas en las jardineras de esa plaza pública.

La noche cae sobre Siria y en algún lugar de Raqqa se celebra el Primer Festival luego de la declaración e instauración del Califato Islámico. Cientos de niños y jóvenes forman un enorme círculo en torno a una larga mesa en donde los líderes predican y entonan cánticos llenos de odio contra la América de Barack Obama y sus aliados occidentales. Los rodean las intimidantes figuras negras y largas de los soldados islámicos, detrás de las cuales sólo es posible ver un par de ojos. Enormes banderas negras, símbolo del EI, y armas Kalashnikov abundan en todos lados. Es el momento del reclutamiento y de la promesa de un paraíso musulmán guiados de la mano del príncipe de los fieles Abu Bakr al-Baghdadi.

La prisión del EI en Raqqa está llena de ciudadanos que han incumplido con la estricta interpretación de la Sharia, la ley islámica que guía el modo de vida de los musulmanes y que el EI le ha impuesto a todos. Posesión y consumo de alcohol o cigarros es un delito que se paga con azotes. También se castiga con severidad el adulterio y el robo.

“Fui traído aquí porque encontraron alcohol en mi casa. Yo no era justo conmigo mismo. Estando aquí me di cuenta de eso. Antes no oraba. Ahora oro y hago ayuno. Gracias a Dios volví a practicar mi religión. Gracias a ellos (EI)”, dice a la cámara uno de los condenados.

Otro, cuyo delito fue consumir y traficar con drogas, se esmera también en agradecer a los radicales por volver a encontrar su camino. Lo que quizás no sabe, es que los delitos relacionados con drogas se pagan con ejecución.

Otro ejemplo de la justicia bajo el Califato islámico: en una esquina de la ciudad un hombre acusado y condenado por haber matado a otro, yace crucificado ante los ojos de todos.

Al estilo Hollywood

Desde su fundación la política de comunicación y propaganda del EI ha jugado un papel esencial para su difusión y fortalecimiento. Especialistas en el tema destacan la precisión y éxito que, en materia de comunicación, ha alcanzado el EI.

“Poseen un trabajo de medios y comunicación altamente profesional que es efectivo en la medida en que, por un lado, éste impacta con alta resonancia en el público al que quieren llegar y, por el otro, se refleja y fortalece al ser transmitido por los medios tradicionales árabes-islámicos y los denominados medios occidentales, lo que les garantiza presencia en la esfera pública del mundo”, explica en entrevista con Proceso Christoph Günther, investigador de la Universidad de Leipzig especializado en el Estado Islámico y la cultura visual en la cultura árabe.

Profundiza: “El EI utiliza además no sólo todos los medios de comunicación más modernos que tiene a su alcance, sino especialmente productos audiovisuales de gran calidad y estética, que recuerdan incluso los productos Blockbuster de Hollywood o los juegos cibernéticos. Y con esta estética los jóvenes, especialmente los varones, se sienten familiarizados en todo el mundo.

“Al mismo tiempo utiliza una serie de símbolos lingüísticos y visuales (la bandera negra es sólo uno de ellos) que le permite vincularse a un pasado glorioso e idealizado”, señala.

Con Günther coincide el también investigador y especialista en seguridad y política internacional Xavier Servitja: “La efectividad de su estrategia se mide en el hecho de que hoy, y según fuentes de inteligencia de varios Estados de Europa Occidental y Estados Unidos, el EI es la organización que logra captar más combatientes extranjeros y es el grupo salafista yihadista más importante en la región de Medio Oriente, superando incluso a Al Qaeda. Por ello, podemos señalar que el EI desarrolla una perfecta campaña de ‘marketing yihadista’ por todo el mundo”.

Tal estrategia, agrega Servitja, se basa en el adecuado uso de redes sociales y nuevas tecnologías, y, sobre todo, en el grupo de profesionales y voluntarios que dominan el uso del espacio 2.0 y 3.0, con amplios conocimientos en diseño gráfico y audiovisual que les permiten editar el material de alta calidad.

A Servitja se le pregunta cuáles son el objetivo y la estrategia de EI cuando permite que un medio occidental como Vice News tenga acceso al territorio dominado por esa organización y la manera en que ésta lo administra.

“Ello obedece a distintas razones que van desde la simple propaganda, hasta la contrainformación, pasando por mostrar una apariencia de ‘normalidad’ dentro del territorio que domina; o todo lo contrario, demostrar que la brutalidad de sus acciones de la que tanto se habla en los medios es cierta para infundir miedo y terror en sus enemigos”, plantea Servitja, quien también ha laborado para el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP, por sus siglas en alemán) y en el Programa de Riesgo Político y Amenazas Trasnacionales del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por siglas en inglés).

Lo cierto es que, desde cualquier ángulo que se vea, parece que el EI cumple con éxito su propósito de propaganda y comunicación.­

“Lógicamente, sólo muestra lo que le interesa mostrar. Si pretende vender la imagen de que en su califato la gente vive de manera normal, lo va a hacer. De la misma manera que si quiere enseñar cómo trata a los prisioneros del ejército sirio de Al Assad o cómo sus cabezas son exhibidas en las calles de una ciudad, también lo harán. Todo entra dentro de la planificación de esa estrategia de comunicación hasta ahora casi perfecta del Estado islámico.”