El sábado 23 se clausuró el Encuentro Iberoamericano de dramaturgia en Bogotá, Colombia, con el estreno de la obra Donde se descomponen las colas de los burros, de la compañía Umbral Teatro, convocante del encuentro.
Se inauguró el lunes 4 con el documental Luchando contra el olvido. Lecturas dramáticas, que recoge la experiencia de Umbral Teatro en comunidades del Cauca, de Caquetá y de Sucre, en las que se abordó el tema de la violencia. La violencia, y otros temas específicos de la dramaturgia (como la definición de sus fronteras y la fragmentación, ejes del teatro contemporáneo), fueron abordados en mesas redondas por autores latinoamericanos, principalmente. Al mismo tiempo, se desarrollaron talleres de una semana, impartidos por los dramaturgos Arístides Vargas, de Ecuador; Mariana de Althaus, de Perú; José Sanchis Sinisterra, de España, y Marco Antonio de la Parra, de Chile. Para Carolina Vivas, directora del encuentro, los talleres (cada uno conformado por quince participantes luego de una extensa selección), son un elemento fundamental, pues son semilleros de futuros escritores y permiten la profesionalización de tantos otros.
El encuentro, Punto cadeneta punto, forma parte de las actividades anuales de Umbral Teatro, con el que conmemoran 23 años de su fundación. La clausura se llevó a cabo en El Galponcito, espacio sede de la compañía, localizado en un curioso centro comercial en Bogotá. El grupo reabrió ese espacio, cerrado luego de que un asesinato en una discoteca del lugar había convirtió ese centro en un foco rojo. Umbral Teatro levantó su pequeño espacio dándole al rústico centro comercial un nuevo matiz porque ahora, además de comercios, tienen allí su sede otros grupos teatrales y un par de librerías y cafeterías.
Donde se descomponen las colas de los burros, aborda el conflicto de la violencia, la desaparición de un hijo y la larga búsqueda para recuperar su cuerpo. Escrita por Carolina Vivas, la obra denuncia, desde lo íntimo, el significado de la ausencia, la injusticia y la impunidad. El desaparecido, que se hace presente a lo largo de la obra, rompe la cuarta pared y la ficción que se desarrolla en la obra. Con un giro final, el texto deja un aire de fraternidad, esperanzador dentro del desaliento. La dirección de Nacho Rodríguez logra crear imágenes notables y dota a la propuesta de una música –compuesta por él– que es reflejo de la región y que, al ser interpretada por los experimentados actores de la compañía, le da gran vitalidad.
Junto a las mesas redondas, que en Bogotá llaman conversatorios, se realizaron tres lecturas dramatizadas con la presencia del dramaturgo. Al finalizar cada una tuvo lugar un fructífero diálogo con el público. Las lecturas comenzaron con la obra Tiempo de Dios, de Juan Camilo Ahumada (Bogotá 1987), la cual obtuvo el año pasado el Premio de Dramaturgia IDARTES, de Colombia. De peinetas que hablan y otras rarezas de Carolina Vivas, se presentó en el Teatro del Parque Nacional, dirigida por ella misma. El ciclo cerró con la obra Antes de la caída –de Estela Leñero, dirigida por William Guevara, de Colombia–, que se estrenará el próximo octubre en la ciudad de México.
Durante un mes, el Encuentro Iberoamericano de Dramaturgia en Colombia revitalizó a la comunidad teatral bogotana y al público en general. Durante un mes el teatro estuvo vivo a través de lecturas, montajes, talleres y conversatorios, algo que pocas veces sucede.








