80 años del Palacio de Bellas Artes

María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, anuncia a Proceso el rescate de la antigua maquinaria teatral del Palacio que cumple 80 años, la que se llevará a un nuevo recinto. Y que se han generado propuestas de modificación de la ley para que el instituto amplíe su capacidad de protección del patrimonio.

Protagonista y testigo de acontecimientos históricos, políticos, artísticos y culturales del país, el Palacio de Bellas Artes (PBA) cumplirá 80 años de existencia el próximo 29 de septiembre, fecha en la cual se rememorará el concierto con el cual, bajo la dirección de Carlos Chávez, la Orquesta Sinfónica Nacional inauguró el recinto concebido por el arquitecto italiano Adamo Boari en los primeros años del siglo XX.

En el contexto de este aniversario, María Cristina García Cepeda, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), anuncia que se trabaja en un proyecto para reutilizar la antigua mecánica teatral del PBA y en otro más para proponer reformas a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que subsanen las limitaciones del instituto en la protección del patrimonio cultural moderno.

En entrevista con Proceso en sus oficinas ubicadas a un costado del Centro Cultural del Bosque, García Cepeda también desglosa el vasto programa que ha venido desarrollándose a lo largo del año e incluirá actividades especiales para este  septiembre, entre ellas el estreno de una iluminación nocturna que busca resaltar las características arquitectónicas del PBA y un espectáculo lumínico sobre la fachada, mediante el cual se evocarán momentos singulares ocurridos a lo largo de estas ocho décadas, además de la edición de un libro con fotografías del artista italiano Massimo Listri.

La mecánica

La funcionaria indica que las celebraciones por el aniversario contemplan la construcción de un conjunto para salas y teatros de ensayo en los terrenos que antes ocupaba el demolido edificio La Mariscala, en la esquina de Eje Central y Avenida Hidalgo, a espaldas del PBA, y que pertenecen al INBA.

Ahí se instalará la mecánica teatral que fue retirada de la Sala Principal del Palacio en la polémica remodelación realizada entre 2007 y 2010, cuando presidieron el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) Sergio Vela (2006-2009) y Consuelo Sáizar (2009-2012).

Y es que contrario a lo afirmado en su momento por Teresa Vicencio, directora general del INBA entre 2009 y 2012, en el sentido de que esa maquinaria era ya obsoleta e ineficaz, incluso peligrosa y por tanto se hacía urgente su cambio, García Cepeda asegura que estaba funcionando “muy bien” y se encuentra ahora en “posibilidades de volver a instalarse y funcionar”.

El retiro de la antigua maquinaria, montada en 1908, como la propia remodelación del Palacio, fueron objeto de acalorados debates que inclusive llegaron a organismos internacionales como el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

García Cepeda considera histórica la mecánica teatral retirada. No obstante, defiende el cambio pues considera que la actual está acorde con las nuevas tecnologías y eso ha permitido al PBA realizar modernas producciones y montajes, como se hac en otras partes del mundo.

–Pero reitera que la maquinaria funcionaba perfectamente y está en posibilidades…

–En posibilidades de volverse a instalar y funcionar. Pero desde luego la tecnología cambia y las propuestas escénicas, tanto de teatro como de ópera, tienen otras necesidades tecnológicas. Y ahora con la nueva mecánica teatral podemos realmente responder a cualquier proyecto escénico o tecnológico que presenten tanto grupos nacionales como internacionales.

Insiste en que el cambio tenía que darse tarde o temprano pues “estamos en un mundo globalizado, tecnológico” e incluso muchos teatros en el mundo se han ido adecuando a estas necesidades tecnológicas.

En su momento se habló de que, si bien se requerían algunas adecuaciones para la mecánica, instalaciones eléctricas y otra infraestructura de la sala de espectáculos del PBA, Sergio Vela se cobijó en un diagnóstico del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México para realizar un gran proyecto que se colgó a las actividades conmemorativas del Bicentenario de la Independencia y tuvo un costo de cerca de 700 millones de pesos.

–Se dijo que fue un capricho porque la maquinaria funcionaba perfectamente y no se necesitaba la inversión en ese momento.

–Reitero: Sí funcionaba la maquinaria, pero no tenía los avances tecnológicos con los que ahora cuenta el PBA. Yo creo que los cambios siempre suscitan una serie de suspicacias y la gente se pregunta: ¿si esto está funcionando, por qué?

Dice entonces que en tanto la sala del PBA no es exclusivamente para conciertos, sino para funciones de ópera y danza, entre otras, se requiere una mecánica que posibilite esa diversidad:

“Podría haberse conservado la mecánica teatral, pero se tendría que haber pensado en construir un teatro para ópera, por ejemplo, o una sala de conciertos, con los adelantos. Creo que haber dotado de esta nueva mecánica al Palacio de Bellas Artes le permite albergar las nuevas propuestas tecnológicas y toda esta diversidad.”

Recientemente se publicó en los medios que Bellas Artes ha gastado más de 2 millones de pesos, de 2011 a la fecha, por el pago en renta de una bodega en el municipio de Lerma, Estado de México, para guardar las partes de la antigua mecánica del PBA, reducidas a “escombros”.

La directora del INBA contradice esta versión. Asegura que la maquinaria está catalogada y resguardada en una bodega perteneciente al instituto, ubicada en Tultitlán, Estado de México. Y Añade que en breve estará en posibilidad de dar a conocer los detalles del proyecto de construcción de las salas de ensayos, que serán utilizadas por la Orquesta Sinfónica Nacional, montajes operísticos y compañías de ballet. Será una infraestructura complementaria del propio Palacio y los recursos necesarios formarán parte de la partida presupuestal de 2015.

Condenados

a la modernidad

En julio pasado se celebró el décimo aniversario de la inscripción de la Casa Estudio Luis Barragán en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En conferencia de prensa realizada en el PBA con ese motivo, la representante del organismo internacional en México, Nuria Sanz, advirtió que la arquitectura moderna de América Latina está desapareciendo y no hay una legislación fuerte para evitar la destrucción de edificios e incluso zonas.

Aunque el INBA es responsable de la aplicación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos en lo que corresponde al patrimonio moderno (siglo XX), hechos como la demolición de la Octava Delegación de Policía pese a los llamamientos del instituto al gobierno de la Ciudad de México, ponen en cuestionamiento su capacidad para proteger inmuebles y zonas no declarados como monumento.

Cuestionada al respecto, García Cepeda expresa que está en favor de la actualización de la ley y de buscar nuevos mecanismos de apoyo para los propietarios de inmuebles que sólo están catalogados, para incentivarlos a hacerse corresponsables de la preservación y conservación del patrimonio.

Al INBA, agrega, le concierne la parte de la normatividad y “desde luego ver la actualización de la ley para que de manera coordinada, entre todos, mejoremos la protección y la conservación.

“A nosotros nos interesa, hemos analizado cuál es la problemática y estamos trabajando para sentarnos con el Legislativo y platicarlo a fondo. Habrá que sentarse también con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con la de Economía, tenemos que estimular a la ciudadanía, concientizarla, darle las facilidades, y al mismo tiempo nosotros como institución tener los mecanismos que nos permitan actuar con mayor precisión.”

Se le comenta que hay propietarios de inmuebles catalogados conscientes y participativos que han visto afectada su propiedad por la construcción de altos edificios en los terrenos aledaños, y eso se solucionaría quizá con una declaratoria de zona, contemplada en la ley.

La funcionaria reitera un argumento que hace tiempo da Bellas Artes, aunque no aparece tal cual en el articulado de la ley de monumentos: No se puede declarar un edificio o zona si no hay una petición de parte, es decir si el privado no hace la solicitud, pues “no lo podemos hacer de manera arbitraria”. Y respecto del espacio público toca intervenir a las autoridades del gobierno de la ciudad, dice.

Por eso insiste en que se tendrán que establecer mesas de reflexión donde participen todos los interesados, el instituto, el gobierno de la ciudad, los propietarios privados, para no declarar de “manera unilateral” y  crear un “problema vecinal terrible”.

“Es una situación compleja pero estamos dispuestos a explorar porque la declaratoria de zonas también puede beneficiar en gran medida la preservación del patrimonio”, dice sin precisar fechas tentativas para la realización de esas mesas.

Dado que en su participación en la Bienal de Venecia 2014 el Pabellón de México llevó por título la frase “Condenados a ser modernos” en evocación a reflexiones de Octavio Paz, se le pregunta a García Cepeda cuál es el límite que condena, como si fuera una pena, a la modernidad y cuál el que permite preservar la memoria y el pasado entrañables.

“Yo no vería ‘condenados’ como algo negativo. Realmente la modernidad de todas maneras nos alcanza, estamos hablando del siglo XXI, de toda esta nueva tecnología que, querámoslo o no, existe. Ya todos tenemos nuestro teléfono aquí cerca (el celular), estamos pendientes del internet, del facebook, del twitter, esta tecnología que nos ha alcanzado. Tenemos que ver cómo la utilizamos y cómo le sacamos el mejor provecho.

“En esta Bienal de Arquitectura, el curador Rem Koolhaas, Premio Pritzker 2000, dio una conferencia diciendo que la modernidad duele porque destruye pero al mismo tiempo construye.”

Menciona a guisa de ejemplo la obra de Luis Barragán, que quizá no existiría si no se hubiera construido donde existió otra arquitectura tal vez sin el mismo valor, y en cambio hay ahí ahora un valor del siglo XX:

“Entonces cuando se habla de condenados a ser modernos quiere decir que no nos queda de otra más que enfrentar la modernidad, pero enfrentémosla con toda la dignidad que significa construirla. Yo lo veo en ese sentido.”

La cuestión es, entonces, si el INBA acepta esa idea de la modernidad, qué tanto va a defender del patrimonio.

“¡Ah no, por supuesto! Lo que es entrañable y tiene un valor artístico lo debemos defender y ese es el compromiso de la institución.”

De todo un poco

La larga fiesta por los 80 años del Palacio de Bellas Artes comenzó con el año. En sus espacios se han presentado ya la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, el Cuarteto Latinoamericano, el pianista chino Lang Lang, la violinista Sarah Chang, el Cuarteto Jerusalem, la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, la Royal Philharmonic Orchestra de Reino Unido, y los grupos artísticos del propio INBA, por mencionar sólo algunos.

Para los próximos meses habrá más actividades. Entre ellas, una gala internacional de ballet con el Ballet del Teatro Marinsky, el Staatsballett de Berlín, el del Teatro Bolshoi, el Nacional de Holanda, el San Francisco Ballet y el Ballet Estable del Teatro Colón. Se inaugura la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, que conmemora también el centenario del nacimiento del poeta, y que recibió el 20 de agosto una monumental escultura Reclining Figure: Arch Leg, de Henry Moore, en la explanada del Palacio.

Para el 29 de septiembre se programó un concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional, que interpretará la Sinfonía No. 9 de Ludwig van  Beethoven, con más de 200 participantes en escena, entre músicos y coro.

La celebración se estructuró, explica García Cepeda, en torno a cuatro ejes temáticos: Difusión artística, vanguardia tecnológica, actividades académicas y memoria histórica del recinto, que además de ser “un edificio emblemático, es una referencia en la Ciudad de México… y en el mundo”.

El propio edificio es en sí un monumento, fue declarado como tal el 4 de mayo de 1987, y cuenta en su interior con la obra mural de Jorge González Camarena, Roberto Montenegro, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Manuel Rodríguez Lozano, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo.

Su historia se está presentando en cápsulas en el Canal Once, en el marco del aniversario. En ellas se cuenta cómo inició el proyecto Adamo Boari, en qué contexto histórico. Por qué terminó la obra el arquitecto mexicano Federico Mariscal. Cómo es que fue escenario para la toma de posesión de los presidentes Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, y el primer informe de gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Para destacar sus cualidades arquitectónicas externas se inaugurará en septiembre una nueva iluminación, en la cual se invirtió un millón 500 mil pesos. La directora destaca que este proyecto se realizó con la colaboración del gobierno de la Ciudad de México que remozó el entorno del Palacio. Como resultado, la calle Ángela Peralta se remodeló y forma parte integral de la Alameda Central, con lo cual es ahora “un espacio público insustituible”.

Ello se está aprovechando para instalar, en ciertas actividades, pantallas gigantes y proyectar en vivo en la explanada lo que está ocurriendo en el escenario. Y el propósito, agrega, es que a partir de septiembre se transmita vía satélite a todo el país. Dice que lograron convencer a Maurice Béjart y la Orquesta de San Petersburgo de hacer la proyección exenta sin el pago de derechos, pues se trata de una actividad sin fines comerciales. Se trata de que “el gran público también pueda disfrutar de lo que está sucediendo en el Palacio de Bellas Artes”.

Considera que así se cumple “con uno de los propósitos que nos ha marcado el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan de Cultura del Conaculta, de hacer llegar los beneficios del arte y la cultura al mayor número de mexicanos, y qué mejor que hacerlo a través de las nuevas tecnologías que están ahora tan en boga y al alcance de todos nosotros”.

Pero la idea de ver escenificaciones en pantalla no a todos convence, y fue razón de una polémica entre algunos creadores teatrales y la entonces secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México, Lucía García Noriega, en 2013. García Cepeda reconoce que disfrutar de un espectáculo en vivo en un teatro o sala de espectáculos es una experiencia insustituible, pero considera que las nuevas tecnologías contribuirán a acercar el arte a quienes no han tenido contacto con él y generar la inquietud de ir a presenciarlo en vivo.

“Creo que esto irá acercando al público al propio Palacio. Nosotros queremos abrir sus puertas a todo el público, cuidamos que los precios sean accesibles y al mismo tiempo poder transmitir por streaming.”

Tercia Roberto Perea, director de Difusión y Relaciones Públicas del INBA, para comentar que para la función de La verdad sospechosa, con la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, se ofrecieron 150 cortesías vía twitter, y en apenas una hora se agotaron, y fueron solicitadas principalmente por jóvenes. Eso se hará con más frecuencia, indica.

García Cepeda dice sentirse satisfecha porque a raíz de los ochenta años muchos espectáculos tanto nacionales como internacionales han agotado sus localidades. Lo atribuye en parte a la publicidad  en  torno  al  aniversario  y  a la difusión de las cápsulas en televisión. En lo que va de 2014 han asistido al Palacio 730 mil 734 personas. 290 mil 883 de ellas a actividades diversas, 356 mil 273 al Museo del PBA y 83 mil 578 al Museo de Arquitectura. En 2013 la suma de asistentes fue de un millón 95 mil 451 personas.

En otro orden habla brevemente del estado en el cual se encuentra el inmueble, que ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo de estas ocho décadas de vida. Afirma que recibe mantenimiento permanente, para el cual se destina un presupuesto anual de entre 500 mil y 700 mil pesos, y el compromiso del INBA es mantenerlo bien de manera integral. Ello implica tener también actualizada la nueva mecánica teatral, porque “la tecnología va cambiando”.

Expone, finalmente, que el reto para los próximos años es llegar al mayor número de personas y mantener al Palacio de Bellas Artes como “la referencia de la excelencia artística”.