“H2Omx”

Hace un tiempo nos secuestraron en Iztapalapa”, comenta el conductor de una pipa de agua; claro, no se refiere al negocio del secuestro cotidiano que padece el país, sino a una acción desesperada por parte de los pobladores por asegurar su provisión de agua, líquido vital para el cual no existen sinónimos. El agua es el agua. En algunas zonas de colonias y pueblos del Valle de México, donde se padece la falta de suministro desde hace 35 años, la gente vive a diario un via crucis para un uso remotamente digno e higiénico.

En principio, el documental H2Omx (México, 2013), dirigido por José Cohen en colaboración por Lorenzo Hagerman, no dice mucho que no se sepa, que no se haya escuchado por aquí o por allá: carencia, desperdicio colosal, suministro condenado a detenerse en menos de una década; contaminación criminal de canales, fuentes y surtidores. La amenaza se hace cada día más patente hasta en zonas privilegiadas, pero cada quien se las arregla para salir del paso, o para olvidarse de la amenaza entre una crisis de abastecimiento y otra.

El gran mérito de este documental es haber integrado de forma coherente datos fragmentados, cifras y temas dispersos en relación con la catástrofe ecológica que vive el país y que se centra en la Ciudad de México. Se escuchan opiniones calificadas de expertos acerca del problema del agua, desde dentro o fuera de los organismos  interesados (Conagua, por ejemplo); se da voz a la gente que peor padece la carencia, o a comunidades más expuestas a enfermedades infecto-contagiosas debido a la contaminación. Requisito indispensable para enfrentar el desastre es la información.

Quizá falte contrastar el reclamo y la voz desesperada de los peor afectados contra las opiniones de los todavía privilegiados, de quienes no se interesan en saber de dónde llega el agua y a dónde va la caca. Los realizadores optaron por una línea menos controvertida, más didáctica, incluso optimista si los responsables actúan; no se acusa a nadie en particular, mostrar toneladas de basura flotando en aguas contaminadas, fugas tanto de aguas negras como potables, es ya bastante provocador. También sale a relucir la falta, atraso o insuficiencia de programas de tratamiento, de potabilización, de entubamiento.

A H2Omx le queda bien el título de fórmula, de desglose de elementos; las imágenes de Lorenzo Hagerman (Heli, Presunto culpable) y su equipo de fotógrafos enfrentan al público a la verdad del Valle de México, el horror de una distopía, sin exagerar. El gran Canal de desagüe recorre 60 kilómetros a cielo abierto; un panteón donde se tiran cadáveres, afirma un entrevistado. La música y efectos sonoros a cargo de Ariel Guzik resuenan con la zozobra del infierno que se avecina. Frase clave de este trabajo, la de un agricultor: la Ciudad de México nos manda su caca y nosotros se la regresamos en los alimentos, triste pero es la realidad.