El fantasma clasificatorio confronta a Nely Miranda

La máxima autoridad mundial del deporte adaptado, el Comité Paralímpico Internacional, inició una investigación para determinar si una nadadora mexicana compite en una categoría distinta a la debida: Desde que Nely Miranda fue registrada en la clase S4 hace seis años, ha tenido una notoria mejoría física, admiten la propia atleta y funcionarios deportivos del país. El objetivo de la indagatoria es evitar otro escándalo como el del lanzador Mauro Máximo, quien simulaba una mayor discapacidad para triunfar en categorías más fáciles.

El Comité Paralímpico Internacional (IPC) analizará si la nadadora mexicana Nely Miranda está compitiendo en la categoría que le corresponde o no. El IPC le pidió a la atleta que se realizara una serie de estudios para decidir si su clasificación sigue siendo “S4”, tal como se determinó en 2008.

El pasado 2 de abril, la máxima responsable de la natación en el IPC, Agnes Szilak, envió un correo electrónico al secretario general del Comité Paralímpico Mexicano (Copame), Sergio Durand, en el que solicitó que la deportista se sometiera a una electromiografía de miembros superiores. Este análisis mide la actividad eléctrica de los músculos.

Szilak requirió también el historial clínico de Miranda correspondiente a los últimos tres años, realizado por un neurólogo, en el que se indique el nivel de espasticidad de Miranda, es decir, qué tan rígidos están sus músculos.

El doctor Eduardo de Garay, quien durante 40 años ha trabajado en el deporte paralímpico, asegura que si el IPC solicitó esos estudios es porque un panel de clasificadores revisará a la nadadora: “Eso es lo que va a pasar y el IPC dirá cuál es su nueva clasificación”.

El IPC realizó su petición siete días después de que esta reportera enviara a Agnes Szilak un correo electrónico en el que preguntaba si, a seis años de haber sido clasificada, Nely Miranda seguía estando en las categorías S4, SB3 y SM4, toda vez que la simple observación permite darse cuenta que la nadadora ha tenido una mejoría física.

De acuerdo con la reglamentación del IPC, los competidores que participan en S4, SB3 y SM4 “pueden usar sus brazos y tienen debilidad mínima en sus manos, pero no pueden utilizar su tronco o las piernas”. Según la ficha de Miranda, disponible en el sitio web del IPC, ella acusa lesiones en la médula espinal como consecuencia de una caída que le ocasionó tetraplejía, o sea, parálisis en sus cuatro extremidades.

En entrevista con Proceso, la atleta manifiesta que compite en la categoría que le corresponde. Recuerda que en 2008, después de ganar dos medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Beijing, fue sometida a exhaustivas revisiones que, asevera, no dejan lugar a dudas.

Sostiene que, primero, la periodista debió haberle preguntado a ella, que es quien conoce mejor su enfermedad. La reportera, continúa, no posee ningún elemento para cuestionar y, desde su perspectiva, sólo los clasificadores del IPC están en posición de protestar a un atleta: “Me ofende que tú me hayas metido en esto al decir que tengo una mejoría”.

–¿Se equivoca el IPC al pedirle estudios o si solicita una revisión? El reglamento indica que el ejercicio puede rehabilitar a los atletas –se le pregunta.

–Digo de risa porque me han hecho ver como que me están encubriendo. ¿Encubriendo de qué? Nadie me cubre nada. Que el IPC me pida estos estudios, pues está en su derecho, pero siempre y cuando sea porque ellos me vieron, no por terceras personas; en eso no estoy de acuerdo. Que sea porque en una competencia vieron algo, o la Conade (detectó algo anómalo), pero no por alguien más que ni me conoce, que no sabe de mi lesión a fondo. No se me hace justo. Creo en el juego limpio. Soy transparente. (Si quisiera engañar) las mejorías que tú ves no las enseñaría. Seguiría dejando que me asistieran para salir (al inicio de sus pruebas), escondería mis manos, no me jalaría sola.

Solicitud previa

El responsable del deporte adaptado de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Samuel Pérez, refiere que a finales del año pasado se reunió con el subdirector de Calidad para el Deporte, Othón Díaz, quien le pidió a él y al doctor Eduardo de Garay que hicieran una revisión minuciosa de qué atletas podrían estar en el límite de sus categorías y, por tanto, pudieran ser evaluados y reclasificados por el IPC.

Aunque admite que no es especialista en natación (México no cuenta con clasificadores nacionales en este deporte), su experiencia le permitió elaborar una lista en la que el nombre más destacado fue el de Nely Miranda. Ni De Garay ni Pérez quieren revelar quiénes son los demás ­atletas. Manifiestan que ni siquiera recuerdan la cantidad, pero ­calculan que eran menos de 10. El médico añade que en este momento todos, menos Miranda, están retirados.

“El caso más grave era ella, visto por nosotros. Los demás no son relevantes”, ataja Samuel Pérez.

“Yo hice una lista y se la entregué a la Conade. No soy especialista en natación ni atletismo, sino en basquetbol, pero he trabajado muchos años en estos deportes y tengo un rango de error muy bajo. Di la lista en la cual aparecía Nely y otros más”, detalla De Garay.

–¿Cuando hizo esa lista pensó en informar al IPC antes de que los clasificadores hicieran algún señalamiento a México? –se le inquiere.

–No, la verdad no pensé en decírselo al IPC.

–De acuerdo con sus conocimientos y experiencia, ¿Nely es o no S4?

–Sí, es S4. Está dentro del rango, pero a lo mejor está ya más pegada para el S5.

–La categoría S4 indica que los atletas no tienen fuerza en el tronco, ¿Nely Miranda no tiene fuerza en el tronco?

–Sí tiene fuerza en el tronco. Las clasificaciones las hace el IPC con base en puntajes del 0 al 5. Si usted le hace una revisión a Nely le va a mandar tres puntos en un músculo y cero en otro, porque es cuadripléjica, aunque para usted no parezca cuadripléjica. A lo mejor Nely ahorita ya está en la puntuación cercana a la otra categoría y por eso la van a revisar.

–¿Le parece una exageración que la revisen y, en su caso, reclasifiquen?

–No, para nada. Buscamos competir en igualdad de circunstancias.

Miranda tiene otra postura: “Mi lesión es cuadriplejía. Que hoy vean que me muevo es muy diferente. Mi lesión la tengo en cervicales C4 y C5. Si le pregunta a un médico le va a decir que corresponde a una persona que no se mueve, que tiene que estar totalmente en reposo. Siempre he ido en contra de los pronósticos médicos. Siempre he buscado estar mejor. Logré recuperar movimiento en brazos que es cuando inicié en natación. Mi movimiento sólo es en brazos.

“No tengo control de mi tronco; si me suelto me caigo, si me hago hacia adelante tengo que estar sostenida para mantenerme. No puedo mover las piernas, ni las siento. Si gustas puedes pellizcarme o ponerme algo caliente. He buscado alternativas. He recuperado la espasticidad total de mis manos, eso me ayuda a sostener un vaso, pero no quiere decir que porque lo sostengo o logro hacer algo estoy recuperada.”

Nely explica que la Conade nunca le informó que estaba en la lista de quienes podrían ser monitoreados por el IPC. Dice que le parece “tonto” que la etiqueten o la comparen, sobre todo porque esa lista fue elaborada después de que el lanzador de bala y jabalina Mauro Máximo fuera reclasificado (Proceso 1913). Al subir de categoría, sus marcas ya no le alcanzaron para participar en el Campeonato Mundial 2013. Hoy día está retirado.

La reportera le recuerda a Nely Miranda que cuando comenzó a competir, sus manos estaban cerradas y que tenía poca movilidad en los brazos. Ahora sus manos están abiertas y puede levantar ambas extremidades sin necesidad de sostener su brazo izquierdo con la mano derecha, como solía hacerlo durante las premiaciones.

La atleta aclara que, después de competir, sus manos no están estiradas, que quedan con “una pequeña contracción”. Esto ocurre, puntualiza, porque “padezco de crisis de espasticidad y empiezo a contraerme”. Dice que gracias a un medicamento que toma ha logrado controlar esos episodios. “No por eso estoy curada. He mejorado. Es diferente”, especifica.

“Me puede pasar en cualquier momento y no me doy cuenta: caigo en esa espasticidad. No lo puedo controlar. Cuando veo estoy convulsionada, me contracturo, me pongo en posición fetal, se cierran mis manos, y hasta que recupero la respiración y me dan masaje, se relajan mis manos para que pueda abrirlas. Cuando me ocurre, termino muy cansada. Tomo un día de reposo y al día siguiente sigo mi vida normal. Son (situaciones) muy esporádicas. A veces no me dan, o a veces sí es seguido. Eso no me impide competir.”

Así las cosas

La electromiografía la realizó el doctor Gerardo Roldán Gándara, especialista en Medicina Física y Rehabilitación que da consulta en la Unidad de Fisioterapia, Rehabilitación y Deporte de Veracruz, con cédula profesional 1962279 y cédula especial 3166689. El resultado del análisis fue que Nely Miranda tiene falta de fuerza muscular, pero sin llegar a la denervación. “Que no tiene una desmielinización tan fuerte como para no tener nervios en los miembros superiores”, apunta De Garay. El IPC está a la espera de recibir el segundo estudio solicitado a Miranda.

En opinión de Sergio Durand, también director técnico internacional de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas desde hace 11 años, Miranda ha mejorado su técnica para nadar, pero no su lesión. “Ella no está evitando ni falseando algo. Ella sabe que la van a revisar y si la suben (de categoría) no está en nuestra manos, sino en el desarrollo que ha tenido”.

Durand Alcántara explica que clasificar a nadadores es muy complejo. Dice que el procedimiento implica tres fases en las que participan un médico y un técnico del IPC. Primero, el atleta es recostado en una camilla y se le pide que mueva todas sus extremidades, que abra y cierre manos, y si es amputado se mide el tramo que tenga. Dependiendo de la fuerza, se le asigna una puntuación.

Después, en una alberca, se le pide que nade distancias de 50 metros en los distintos estilos y también se le califica dependiendo de los movimientos que realice. La última prueba es cuando el nadador está en competencia haciendo su máximo esfuerzo.

Los deportistas pueden quedar “etiquetados” con la letra R (review) si no se les ha asignado una categoría definitiva, o con la C (confirmed) cuando la categoría ya no se va a ajustar.

“Cuando ya es C no se puede protestar. Aunque quiera, si digo que un chileno o alguno de otro país no es esa categoría, no puedo hacerlo. El único que está capacitado para cambiarla es el panel de clasificadores, en el cual debe estar sin falta el jefe de clasificadores del deporte correspondiente. Con todo esto puedes estar segura de algo: el IPC está revisando a Nely porque recibió información de que algo pasa”, abunda Durand.

“Pero no hay nada que esconder. Si hay un panel que dice que tiene que ser subida, se subirá y ya. Lo más seguro es que en la próxima competencia saquen el papelito (expediente) y digan ‘la voy a ver porque está reportada’. Hay que aclarar que las clasificaciones funcionales son muy grandes. Puede ser una S4 que se codea con la S3 o con la S5. Los clasificadores son serios, responsables y muy difíciles de engañar.”

Nely Miranda expresa: “Estoy consciente de que las personas que me están clasificando o reclasificando son profesionales. Cada vez que competimos tenemos clasificadores en las orillas de la alberca, y si ellos ven algo nos mandan llamar. Todo el tiempo que he estado compitiendo ha sido bajo supervisión de clasificadores. No soy una atleta a la cual no vean. Todo el tiempo nos ven a todos y checan nuestros movimientos, cómo nadamos, y si ven algo le piden al comité nacional (en este caso, México) que se presente el atleta para una reclasificación. Yo sigo dentro de la categoría S4 aunque tenga una mejoría. Obviamente mi lesión está, mis espasmos existen”.

–Sergio Durand indica que ningún país la ha protestado a usted porque nadie que esté en la categoría C puede ser protestado –se le comenta.

–Salió en un comunicado que todos (los atletas paralímpicos) íbamos a ser reclasificados. Punto.

–¿Cuándo salió? ¿Quién lo informó?

–Hace mucho tiempo. Ellos (los integrantes de IPC) tendrán su tiempo para mandarnos llamar, pero no así nada más. Eso nos lo informaron a todos los atletas en un oficio por correo electrónico.

–Le pido que me facilite una copia de ese documento…

–No le veo caso, ya tienes mucha información. Estoy dando la cara a tus preguntas y eso es suficiente.

Samuel Pérez, Eduardo de Garay y Sergio Durand coinciden en que ni la Conade ni el Comité Paralímpico Mexicano ni la Federación de Deportes Sobre Silla de Ruedas solapan a atletas que hayan mejorado de sus lesiones gracias a la realización de actividad física.

Para evitar que ocurra otro caso como el de Mauro Máximo –quien cuando estaba en México caminaba, viajaba en transporte público sin ser asistido y era capaz de cargar su equipo deportivo, pero cuando se presentaba en una competencia internacional andaba en silla de ruedas y necesitaba que lo ayudaran a sentarse en el banco de lanzamientos–, acordaron con todas las federaciones del deporte adaptado establecer estrategias de trabajo para los próximos cuatro años.

Una de las más importantes, acota Samuel Pérez, es que en la Paralimpiada Nacional no permitirían que participe ningún deportista que no cuente con una clasificación nacional: “Fue un acuerdo con todas las federaciones. Teníamos 300 atletas sin clasificar para la Paralimpiada y la postura fue: no van. Era la mitad de los participantes”.