En Monterrey está por concluir Da Vinci. La exhibición, que presenta 70 copias de máquinas de tamaño natural realizadas con distintos materiales (madera, metales y otros elementos artesanales), tomadas de los planos originales del florentino. La muestra está itinerando por el mundo, viene de Malasia e irá a Guadalajara.
MONTERREY, NL.- Entre los siglos XV y XVI el genial artista, científico e inventor italiano Leonardo Da Vinci trazó centenares de bocetos con inventos, reflexiones y estudios sobre, prácticamente, cualquier rama de la ciencia.
Algunas de sus creaciones fueron ejecutadas. Otras sólo quedaron como mero ensayo en papel, aunque confirman el extraordinario talento gráfico del florentino.
Cinco siglos después, un grupo de carpinteros italianos emprendió una tarea audaz: dieron forma, con madera, a los inventos diseñados por el renacentista.
Sus creaciones son presentadas en Da Vinci. La exhibición, una muestra itinerante que recorre el mundo y que es presentada, por vez primera en México, en el Parque Fundidora de esta capital.
La exposición consta de 70 máquinas, de tamaño natural, hechas con madera, metales y otros elementos artesanales, basadas en los planos tal y como los ideó el florentino. La singularidad de esta muestra es que los asistentes pueden manipular libremente todos los aparatos, girando manivelas, pedaleando, estirando, vistiendo.
También hay reproducción de los famosos códices, presentados en cuadros de alta definición, en los que se aprecian, a detalle, sus bocetos de anatomía. En una de las salas se exhiben réplicas de, por ejemplo, La última cena, La Gioconda y El hombre de vitruvio.
Da Vinci exploró la creación en todas sus vertientes y con una curiosidad nunca satisfecha. Se le conoce como “el hombre que quería saberlo todo”.
La empresa mexicana Plan B trajo a Monterrey esta exhibición, abierta desde el 17 de julio y que cerrará este 24 de agosto, en horario de 11:00 a 21:00 horas, todos los días.
La curadora es Diana Avellaneda, que ha colaborado, entre otros espacios, en el Departamento de Educación del Museo Metropolitano de Nueva York.
Gabriela Pineda García, coordinadora de la muestra, señala que los visitantes al espacio ubicado en el interior de la Nave Generadores, de Fundidora, podrán apreciar las otras facetas que no son conocidas del creador nacido en 1452. “Se le conoce mucho por sus pinturas, pero poco por sus máquinas”, dice.
“La exhibición la pusimos, principalmente, por los inventos. Queremos que la gente conozca que Leonardo no sólo era pintor, porque cualquiera menciona de él la Mona Lisa o el Vitruvio. Aquí vemos que además era inventor, científico, anatomista, biólogo, músico, poeta. Un genio como parece que no ha existido otro”, explica.
La exposición consta de siete secciones: espejos, códices, hidráulica, mecánica, guerra, música y pintura.
La de los espejos es una invitación interactiva para desentrañar uno de los mayores misterios del italiano. Se sabe que escribía con la mano izquierda, pero tenía la habilidad de escribir al revés, empezando por la derecha, con textos que tenían el orden invertido de las letras.
Los estudiosos consideran que tal vez sus textos estaban tergiversados para evitar que fueran leídos por cualquiera. Pudo haber establecido, así, su propio código secreto para que nadie más accediera a sus inventos, que deseaba mantener indescifrables e irrepetibles.
El que ingresa a esta sala encuentra cuadros con frases del artista escritas en español, pero en un orden invertido. A cada visitante se le entrega un pequeño espejo para que, de espaldas al cuadro, pueda leer en el reflejo la frase en el orden correcto.
Algunas sentencias atribuidas al artista, y que ahí se leen, son: “Aquél que más posee, más miedo tiene de perderlo”, “Lo que mueve al mundo no son las máquinas, sino las ideas”, “La amenaza en el arma, es el arma del amenazado”, “Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias”.
En el área de los códices se encuentran 20 bocetos con descripciones detalladas de extremidades y cada uno de sus músculos. Hay explicaciones del funcionamiento del hombro; la columna vertebral, con sus cervicales; la cadera; el sistema vascular; los pies, con un detalle de los huesos; el cerebro, el sistema óptico.
Y en cada cuadro aparecen, también, las inscripciones indescifrables de palabras inversas.
El área hidráulica muestra la obsesión de Leonardo con el agua. En las construcciones artesanales se observa la maqueta de una ciudad ideal, hecha completamente con madera, en la que el genio diseñó un plan para canalizar todos los desechos fluidos, y la irrigación del enclave, con lo que demuestra sus dotes de urbanista.
Ideó aletas para manos y también una escafandra de piel con visores, alimentada de oxigeno desde la superficie, para facilitar las inmersiones. Una lancha a pedales permite que los visitantes puedan subirse al modelo exhibido y constatar cómo el movimiento de los pies hacía girar las aspas a los costados.
Máquinas geniales
Ingresar al área mecánica es conocer la destreza creativa de Da Vinci en su mayor dimensión. Está exhibida una bicicleta de madera, idéntica a las que se usan ahora.
Hay manivelas que conectan con ruedas dentadas para facilitar la generación de energía. Hay dos discos de madera con esferas del mismo material, como precursores de lo que hoy se conoce como baleros.
Está además su famosa máquina de tornillo aéreo, con un ala en forma de espiral, con la que pretendía elevarse. Aunque el aparato nunca despegó, se le considera precursor de los helicópteros.
Se muestra un ala con la que el inventor creía poder hacer que un hombre volara, aunque la idea fracasó.
Hay un prototipo de un elevador mecánico, un aparato que actualmente es auxiliar mecánico para la reposición de llantas en los coches y que ahora se conoce como gato.
La sala de guerra demuestra cómo el florentino, siendo un pacifista, prestó su talento a los potentados de la época, con el propósito de obtener financiamiento. De esta época surge el primer coche artillado, en forma cónica de madera, manejado por ocho personas, que permitía disparar cañones, mientras desde adentro se movían las ruedas por acción mecánica de pedales.
Hay proyectiles ojivales, que se rellenan con metales y que, al estallar, generan una lluvia de metralla. Diseñó un cañón con un mecanismo movible que permite la adecuación del disparo en el ángulo deseado. Otras extravagancias se exhiben como modelos a escala de coches con guadañas para atacar con filosas hojas a los rivales.
Una catapulta en escala muestra cómo funciona el mortífero invento, creado para ser usado en el campo de batalla.
Hay un cañón sin pólvora, que funciona con energía generada por vapor de agua.
Pineda García pide a los asistentes que hagan uso de los objetos. “Todo es interactivo. El que no toca el invento, no prueba lo que es la exposición. Aquí les pedimos que se metan a la mente de Da Vinci. Queremos que prueben el intento, muevan la manija, vean cómo funciona todo. Sentir estos objetos mueve a la imaginación”.
Lo que se observa en Da Vinci. La exhibición, comprueba que el artista fue un gran precursor de su época, señala la coordinadora. Todos sus inventos sentaron precedentes para las máquinas de ahora. Incluso en estos tiempos se están redescubriendo sus bocetos para adaptarlos a la tecnología.
Desafortunadamente para el creador, nunca supo de la grandeza de su obra, pues sus bocetos y códices permanecieron ocultos durante siglos. La mayoría de los originales se encuentran actualmente en las bóvedas del Vaticano, observa Pineda.
La pequeña sala de música contiene un teclado, elaborado por Da Vinci, una flauta doble, entre otros instrumentos musicales. Aunque el italiano era un músico competente nunca escribió pieza alguna porque, según decía, las melodías debían ser lanzadas al viento para que fluyeran libres.
El hombre de vitruvio, la representación universal del ser humano, engalana una pared completa, con una explicación sobre el interés del fisionomista por exponer la perfección simétrica del cuerpo y demostrar que los brazos extendidos tienen la misma longitud en el cuerpo que la que hay entre los pies y la cabeza. Aparece con todo y sus definiciones anatómicas.
En la sala de arte está el La última cena, elaborado en Milán, donde se aprecian los detalles técnicos y la intuición del pintor por entender la simetría como un elemento indispensable para generar una atmósfera real en la idealizada escena bíblica.
También se exhibe su autorretrato, el de su conocido rostro viejo y barbado. Están réplicas de La dama del armiño, La Virgen de las Rocas, La anunciación y El bautizo de Jesús.
Destaca desde luego el cuadro hecho a la modelo Lisa Gherardini, esposa de Francisco de Bartolomeo Giocondo. Es la obra más famosa de su tipo en el mundo.
El recorrido se completa con un documental de unos 10 minutos, en una pequeña sala de cine, que da un breve repaso a la vida completa de Leonardo, hasta su muerte ocurrida en 1519, con una representación dramatizada de los momentos en que hizo algunos de sus trabajos.
También hay una sala donde los visitantes pueden sentarse ante un caballete y, con unos pinceles facilitados por los organizadores, iluminar el famoso rostro de la Mona Lisa. Y también hay una representación del mismo cuadro con un hoyo en el lugar del rostro para que cualquiera se tome una foto.
La entrada cuesta 150 pesos por adulto, y 100 para niños y personas de la tercera edad.
La exhibición llegó a Monterrey procedente de Malasia. La empresa, que maneja el concepto de la exhibición y a la que pertenecen las colecciones, está radicada en Italia y presenta esta muestra simultáneamente en diferentes partes del mundo.
Después de esta ciudad, la colección será presentada en Guadalajara, Puebla y, posiblemente, Veracruz.








