Pasada la euforia futbolística tras el ascenso de los Leones Negros a la Liga MX, la Universidad de Guadalajara comienza a ver los problemas que implica alimentar la nómina cada vez más costosa del equipo. Para superar ese escollo, la institución busca soluciones prácticas a través de la Operadora Deportiva Leones Negros e incluso elevar el número de seguidores del club presidido por el exrector Raúl Padilla López mediante la llamada “Tarjeta Negra” y hacer que los trabajadores universitarios la adquieran y así puedan acudir a los estadios a ver a su equipo.
La impresión de miles de carnets de plástico por parte de la Operadora Deportiva Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UdeG) para venderlas entre los aficionados al equipo que logró su ascenso a la Liga MX de futbol después de 20 años ha sido un rotundo fracaso.
Para no quedarse con el montón de plásticos, los dirigentes del club encontraron una “solución práctica”: obligar a los empleados de confianza y sindicalizados de la casa de estudios a comprar esas tarjetas que les darán pase directo a los partidos de la presente temporada y a venderlas entre sus conocidos.
Fuentes cercanas a la UdeG refieren que el exrector Raúl Padilla López ordenó a los rectores de los centros universitarios que pusieran a trabajar a sus colaboradores, en especial a José Alberto Castellanos, quien fue desbancado por Padilla López como titular de la presidencia del club y hoy está al frente del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).
Consultado al respecto, uno de los que ya adquirieron la tarjeta señala a Proceso Jalisco que en sentido estricto no fue obligado a comprarla, lo hizo para evitar problemas laborales, como ser congelado, excluido de futuros proyectos.
Otro compañero suyo comenta al reportero que él sí fue forzado. Le advirtieron que si no compraba el carnet sería despedido. Ambos entrevistados aseguran que ha habido reprimendas verbales contra los trabajadores que aún no venden la tarjeta.
El 16 de junio pasado la Operadora Deportiva de Leones Negros puso en circulación la llamada “Tarjeta Negra”, que da pase ilimitado a los partidos en los que el equipo sea el anfitrión en los torneos Apertura 2014 y Clausura 2015 de la Liga Bancomer MX. Los precios varían, según la zona del estadio: En la “C” se cotizan en 845 pesos; en la “B” en mil 230, en la “A” en 2 mil 450 y en la “Preferente” en 3 mil 200.
La propia UdeG difundió un boletín en el cual expuso que el beneficio de tener una membresía no sólo era ingresar a todos los encuentros, sino también a recibir la invitación a la firma de autógrafos de los jugadores del equipo, a presenciar sus entrenamientos y a participar en las promociones y descuentos de los patrocinadores de Leones Negros.
A la cabeza del proyecto se encuentra el vicepresidente de Marketing del club, Juan José Frangie Saade, quien ocupó similares cargos en los equipos Chivas y Estudiantes Tecos.
En una entrevista con el diario AM de Querétaro el 30 de julio, el también empresario restaurantero señala que de los 13 mil plásticos impresos ya se vendieron 8 mil y sólo van tres jornadas del actual campeonato.
Las promesas
Desde que los Leones Negros consiguieron su pase a Primera división al derrotar en tanda de penaltis a Estudiantes Tecos en aquella final del 10 de mayo pasado en el Estadio Jalisco, el tema del financiamiento ya era motivo de preocupación entre las autoridades universitarias.
Un día antes de ese encuentro, el rector Tonatiuh Bravo Padilla respondió a un reportero que le preguntó sobre la presunta venta de la oncena deportiva valuada en 25 millones de dólares, con un: “¡Háganosla buena!”.
En su edición del pasado 9 de mayo, La Afición, del diario Milenio, destacó incluso la firmeza del rector sobre la venta de la franquicia de Leones Negros: “No estoy muy de acuerdo en la participación institucional a través del futbol profesional, pero también veo por otro lado una afición y un gran ánimo de parte de un gran número en la comunidad estudiantil, de profesores y trabajadores a través de esta posibilidad.”
No obstante, el día de la final, Bravo Padilla no sólo tuvo que recular, sino que el 19 de junio salió en defensa del préstamo por 120 millones de pesos que realizó el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (Staudeg) a la Promotora Deportiva para que fuera al draft de Cancún a comprar jugadores.
En esa ocasión, el técnico Luis Alfonso Sosa había mencionado en una rueda de prensa que con cuatro o cinco refuerzos sería suficiente, pero la directiva se trajo casi una veintena.
Para apaciguar las críticas de los académicos, Bravo Padilla intentó explicarles que los pensionados deberían sentirse contentos porque recibirán 6% de rendimiento en intereses, el doble de lo que obtendrían si su dinero estuviera en el banco.
Sin embargo, en entrevista del 17 de junio con el diario El Informador, el secretario general del sindicato, Martín Vargas Magaña, rechazó que el rendimiento sea tan atractivo como dijo el rector. Refirió que el préstamo es a cuatro años con un interés de 4%, que es ligeramente mayor al que paga una institución crediticia (2.9%).
Los académicos del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU) respondieron de inmediato en un comunicado que comenzó a circular el 20 de junio en las redes sociales y retomaron algunos diarios en su versión electrónica en el que preguntaban al rector: “¿Por qué nuestra universidad debe tener un equipo de futbol en Primera División?”.
La pregunta se deriva del incremento en los recursos de la nómina de los Leones Negros en los últimos meses: cuando el equipo jugaba en la división de ascenso era de 25 millones de pesos anuales; apenas llegó a la Liga MX la cifra se elevó a poco más de 200 millones. Además, la Promotora Deportiva de la oncena firmó contrato con 12 marcas comerciales, aunque se desconoce el monto total de esos patrocinios.
La prensa deportiva apenas destaca que por los derechos de transmisión de sus partidos en Estados Unidos con la cadena Univisión, los Leones Negros obtuvieron un contrato por 6 millones de dólares, y alrededor de 10 millones más con la cadena ESPN y con el magnate Carlos Slim a través de su empresa Claro Sports para la difusión de los encuentros en territorio nacional.
Pero la apuesta que se trazó la directiva desde el ascenso de la escuadra a Primera División es la consolidación de un mercado de aficionados entre sus trabajadores, estudiantes y egresados. El presidente del club, Raúl Padilla López, lo dejó muy claro cuando nombró a su equipo de colaboradores el 2 de junio pasado.
En la universidad existe un potencial mercado de 256 mil alumnos, 30 mil trabajadores y más de 600 mil egresados que están con los Leones Negros, según declaró ese día, que estarían dispuestos a comprar sus productos. No obstante, en el partido de presentación de la actual temporada en el Estadio Jalisco contra el Querétaro –ante el cual sucumbieron por la mínima diferencia– sólo acudieron 25 mil aficionados.
No obstante, Frangie declaró al diario AM que los Leones Negros tienen muchos seguidores, por lo que, insistió, en los juegos en los que el equipo sea anfitrión, poco a poco irá ganando adeptos.
El arribo de los Leones Negros a Primera División coincide con el rechazo de más de 50% de estudiantes al calendario escolar 2014-B, a iniciarse a finales de mes.
Futbol y academia
De los 102 mil 256 aspirantes a cursar el bachillerato sólo fue admitido 45%, en tanto que de los 43 mil 666 estudiantes que concluyeron su trámite para ingresar a una de las 97 licenciaturas que se imparten en los siete centros temáticos de la zona metropolitana de Guadalajara, en los ocho regionales y en el Sistema de Universidad Virtual (SUV) de la UdeG, sólo fueron admitidos 16 mil 828 alumnos (38.54%).
Ante esas cifras abrumadoras, no sólo los académicos del CRU cuestionan la pertinencia de que la universidad sea dueña de un equipo de futbol en Primera División. La comunidad virtual Yo Soy Rechazado UDG, creada ex profeso en Facebook, demanda la desaparición del conglomerado de empresas parauniversitarias que detenta Padilla López, en las que invierte 16 millones de pesos mensuales sólo en nómina.
Entre las 16 empresas que integran el corporativo están: el Auditorio Telmex; el Hotel Montecarlo; la Operadora Parque Industrial Belenes, Uniterra; la Casa Productora de Cine, Televisión, Distribución y Entretenimiento –que desde su creación en 2006 ha tenido pérdidas–; Desarrolladora de Software Empresarial y de Negocios, e Insignia Club (Uniclub).
A esa situación se agrega además que la UdeG pretende endosar “cuotas de recuperación” a estudiantes y público en general que desee utilizar las instalaciones del Complejo Deportivo Universitario donde se encuentran canchas de tenis, beisbol, futbol, así como el gimnasio, la alberca y la pista de atletismo.
El diario Mural publicó el 22 de julio que para ingresar a las canchas de futbol se requiere de un permiso especial; para entrar a las de futbol rápido, por ejemplo, el cobro es de 200 pesos; para las instalaciones techadas, la cuota es de 390 pesos.
A ello se añade que la universidad aspira a endosarle al estudiantado de manera anual una credencial con valor de 80 pesos, y un seguro contra accidentes por 139 pesos con de Banamex para el uso de esas instalaciones.
El académico de la Universidad de Guadalajara Francisco Cortázar señala a Proceso Jalisco que es muy común el ofrecimiento a trabajadores y académicos de toda la gama de productos que genera el corporativo de empresas que controla Padilla López. Refiere que la base de datos del personal por lo general es usada con fines propagandísticos, más que de divulgación académica.
“No me extrañaría que fuera así. La Universidad de Guadalajara tiene una larga tradición de presionar a cuadros administrativos y personal de confianza para que adquiera boletos para diferentes tipos de actividades. Eso pasa, por ejemplo, con los boletos del sorteo para los hospitales civiles: le dan descuentos a profesores e investigadores.
“Pero también suele haber presión en los centros universitarios y preparatorias para que vendan boletos (carnets, en este caso). Por lo tanto, directivos y personal de confianza “están obligados” a adquirir ese tipo de boletos. Es un mecanismo clientelar, corporativo”, resalta.
Cuenta Cortázar que a su correo electrónico le llegaron avisos comerciales de que ya estaba a la venta la “Tarjeta Negra”, que contaba con una serie de atractivos beneficios. Lo mismo le pasó al investigador Román Munguía Huato, quien a propósito de esto escribió el 26 de junio en su columna del diario Milenio:
“No hay librería universitaria, no hay política editorial, no hay fomento para la investigación, pero, eso sí; la camarilla en el poder está más preocupada por sacar adelante este nuevo negocio con un mercado cautivo de más 200 mil universitarios. No hay academia, pero sí proyecto empresarial futbolístico.”
De la misma forma, Cortázar advierte que de los 120 millones de pesos que tomó en préstamo la Promotora Deportiva del Staudeg, no se establece ninguna partida para la formación de cuadros deportistas, actividades culturales, científicas o académicas.
Los académicos entrevistados consideran que el regreso de Leones Negros a la Primera División desplazó el interés de Padilla López de sus otras empresas –incluso por encima de la Feria Internacional del Libro– y se le ha visto muy activo en los eventos relacionados con la escuadra felina, cual si trajera un “juguete nuevo”.
Estuvo presente en la final que disputó el equipo para ganar su ascenso al máximo circuito, dicen; luego viajó a Cancún para supervisar la compra de jugadores, y al iniciarse la actual temporada, dio la patada al arranque del partido de los Leones Negros ante los Gallos Blancos de Querétaro. Las fotografías del evento dan cuenta del dominio pleno del llamado cacique de la universidad.
Cortázar vacila de las cuentas alegres que han hecho los directivos con la cantidad de aficionados que puedan tener. Dice que se basan más en números que en estudios cualitativos. Refiere que si bien es cierto que Leones ya tiene una historia, en los hechos se trata de un nuevo equipo que debe ganarse la simpatía de la afición.








