En el centenario del nacimiento de la poetisa guatemalteca –maestra de la UNAM, asesora de la revista Fem, conductora en los sesenta en Radio Universidad de un programa pionero contra la represión a las mujeres quichés– los cineastas María del Carmen de Lara y Leopoldo Best acaban de proyectar en el marco del Festival Internacional de Cine de Guanajuato el documental Alaíde Foppa Falla, la sin ventura. Esta mujer extraordinaria, que fue desaparecida tras el asesinato de sus hijos guerrilleros en ese país, está olvidada, dicen a Proceso, y reclaman a la UNAM que pague su deuda con ella mediante un gran homenaje.
Poeta, periodista, crítica de arte, precursora del feminismo, traductora, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y activista por los derechos de los indígenas guatemaltecos, Alaíde Foppa Falla, quien cumpliría 100 años el próximo 3 de diciembre, yace en el olvido.
Lo peor es que cuando contaba con 66 años fue secuestrada. Ocurrió el 19 de diciembre de 1980 por obra del gobierno militar guatemalteco, presidido por Fernando Romeo Lucas García, y hasta la fecha forma parte de la lista de desaparecidos en ese país porque no se sabe dónde quedaron sus restos, ni de dos de sus hijos, Juan Pablo y Mario, nacidos en México, quienes combatían en el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) Guatemala, que fueron asesinados.
Los cineastas María del Carmen de Lara y Leopoldo Best cuentan la vida de esta intelectual de origen guatemalteco, quien vivió exiliada en México, en el documental Alaíde Foppa Falla, la sin ventura, el cual se proyectó el jueves 26 de este año en San Miguel Allende, en el marco de la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, y se estrenará a finales de octubre próximo en la Cineteca Nacional.
De Lara, comenta a Proceso: “Nos interesa contar su historia y sobre todo en este momento, ante el primer siglo de su nacimiento. La idea es hacerla visible otra vez, que se sepa que esta mujer existió, que aportó mucho para la creación de México.
“Es una pionera en muchas cosas, pero está olvidada. Creó un seminario sobre la mujer en la Facultad de Ciencias Políticas. Participa en la primera conferencia mundial sobre la mujer, organizada en México, yo opino que fue impulsada por ella. Quizá tiene que ver con la actitud de su mamá, Julia Falla, una pianista guatemalteca, quien a pesar de ser reaccionaria era aventurera, ya que se casa con el argentino Tito Livio Foppa, corresponsal de guerra en Europa.”
El documental, de 93 minutos, contiene testimonios de los hijos sobrevivientes de Alaíde: Julio, Laura y Silvia Solórzano; la nieta de la escritora, Mariana Lujo; su exyerno, Juan Lugo; su sobrina, Cristi Falla, además de investigadoras y escritoras como Eli Bartra, Jean Franco, Marta Lamas, Guisela López y Elena Poniatowska, entre otras, y Arturo Taracena.
También se muestran imágenes fotográficas de toda la familia Solórzano Falla y varios filmes históricos de la represión que ha sufrido el pueblo de Guatemala.
Un video, incluido en el documental, enseña aspectos de la finca San Sebastián, también en Guatemala, donde se ve a la niña Foppa Falla, nacida en Barcelona, España, en 1914. Allí se cuenta que vivió entre Europa y Latinoamérica y llegó a Guatemala en 1940, a los 30 años, y le atrajo la revolución de octubre de 1940.
Según Guisela López, coordinadora de la Cátedra Alaíde Foppa e investigadora del Instituto Universitario de la Mujer de la Universidad de San Carlos (IUMUSAC), todos esos ideales de la revolución de 1944 en Guatemala, encabezada por militares, estudiantes y trabajadores que derrocaron al gobierno de Federico Ponce Vaides, la inspiraron.
En Guatemala se cuenta que una de las primeras actividades de Alaíde fue entrevistar al entonces presidente Juan José Arévalo, de donde surgió un romance, cuyo producto fue su hijo Julio, adoptado por su futuro esposo Alfonso Solórzano.
Tras la intervención en Estados Unidos y el derrocamiento del “segundo gobierno revolucionario”, el de Jacobo Arbenz, se exilian en México, y Foppa Falla se inclina más por la poesía.
El historiador guatemalteco Arturo Taracena testimonia frente a los cineastas que en la casa de la traductora se
reunían intelectuales mexicanos y exiliados guatemaltecos.
Sus demás hijos nacen en México, pero Juan Pablo, Mario y Silvia se enfilaron hacia el EGP. Hacia 1980 es asesinado el primero, con sólo 28 años de edad. Alfonso Solórzano, distraído por el dolor del fallecimiento de su hijo menor, sale a la calle y fallece al ser atropellado en la Ciudad de México.
Laura Solórzano, por su parte, narra sobre su mamá que fue a dejarla al aeropuerto y jamás la volvió a ver:
“Mi hermano Mario le dijo que se fuera de Guatemala. La secuestraron en un mercado donde pasó a comprar algunos recuerdos. Yo sabía que iba a entregar un sobre amarillo al EGP. La torturaron durante tres días.”
Después Mario, periodista, también fue asesinado.
El filme se complementa con poemas de la activista, incluso se subraya que dejó una novela aunque hasta ahora nadie la ha encontrado. Se destaca su labor como asesora en la revista Fem y de su programa en Radio Universidad, donde revelaba la represión indígena en Guatemala y la violencia contra las mujeres quichés.
Poniatowska la recuerda muy bien vestida siempre, muy guapa, como una gran ama de casa y muy activa.
Un retrato difícil
Egresados del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y fundadores de la compañía de cine y video Calacas y Palomas, De Lara y Best platican que tardaron casi tres años en realizar Alaíde Foppa, la sin ventura porque se enfrentaron a poco material, además de que contaron con poco presupuesto, e informan que la idea del documental tiene mucho que ver Eli Bartra y Martha Lamas, quienes siempre mencionan a Foppa Falla. No encontraron muchas fotos de ella. Y revelan que los hijos no saben dónde están los archivos de la escritora.
De Lara rememora que Gilda Salinas, autora de El eco de tu nombre, una biografía de Alaíde Foppa, realizó un guión de ficción de la autora de Poesías, Los dedos de mi mano y Elogio de mi cuerpo:
“Me propuso dirigirlo y lo ingresé al Instituto Mexicano de Cinematografía, pero nunca pasó los concursos. Es un guión muy costoso y la parte política era la menos explorada. Entonces era urgente contar la historia de Alaíde desde el documental. Poder reivindicar la figura y poder llegar a este centenario, fue parte de la presión. No pudimos seguir investigando más por los poco recursos y el poco tiempo, pero hay una urgencia de hablar de estos temas, de hablar de problemas que nos han dolido pero que han aportado porque si no, pasa lo de los chicos del movimiento 132, una represión brutal.
“Quizá hubo cierta ingenuidad por parte de Alaíde al regresar a Guatemala, de esa mano tan voraz de los militares, y obviamente, como tenía una presencia internacional, la querían acallar. El hermano de Solórzano, es decir un cuñado de la poeta, tenía un puesto importante en el gobierno de Fernando Romeo Lucas García y pensaron que la iba a proteger, pero no. La muerte de su hijo fue un detonador de algo que ella ya estaba empezando a trabajar. Taracena señala que su casa era un punto de reunión de los exiliados guatemaltecos y ella buscó la reivindicación de ciertos movimientos.”
–¿Su matrimonio no era convencional?
–No, eran muy politizados, ese es otro factor que los unía, pero cuando se trata de tus propios hijos es como un shock empezar a descubrir lo que puedes perder.
Best interviene en la charla con Proceso, efectuada en su estudio de Coyoacán. Recuerda que en una visita a Argentina por otras situaciones, acudieron a la biblioteca para buscar datos del papá de Alaíde y encontraron que escribió un libro sobre Emiliano Zapata:
“Vino a México durante la Revolución Mexicana, entrevistó a Zapata y publica un libro y por ello lo corre el gobierno mexicano. Va a Guatemala y conoce a Julia Falla y se casan.”
A la pregunta de a qué le atribuyen que Foppa esté olvidada, De Lara explica que gracias al trabajo de Guisela López está presente en Guatemala, “es un personaje que allí se reconoce cada vez más, pero en México nos encontramos en una situación de olvidar todo de inmediato, de consumir imágenes y olvidar a las personas”.
–¿La UNAM también tiene a la maestra relegada?
–Sí, la UNAM tiene una deuda con Alaíde y sobre todo en este año. Debería organizarle un gran homenaje, no sólo como precursora del feminismo, además, por su trabajo como crítica de arte, profesora universitaria, de una mujer que de alguna manera aportó mucho para la creación del país, porque Fem también es una creación de mucha visión, el programa de Radio UNAM es el primero sobre mujeres.
–¿Qué opinan de esas reuniones con intelectuales en su casa?, ya que no se conocían.
–No se conocieron públicamente porque muchas de las cosas que trabajaron fueron de manera clandestina. No querían que nadie lo supiera –externa Best.
Con esta película, los directores (quienes también han realizado series de televisión) redescubrieron a la feminista:
“La pensaba una mujer menos política, fue politizándose poco a poco. Ella viene de una cuestión totalmente literaria, de estudiar a fondo el italiano y volverse traductora de Miguel Ángel, pero de pronto descubrimos su dimensión política con discursos del proletariado, ¡es sorprendente!”, destaca el director.
La situación sobre Guatemala que se muestra en el largometraje, los 45 mil desparecidos y las víctimas, reflejan un paralelo con el actual México, y De Lara no lo niega:
“Sí, desde los desaparecidos hasta la injerencia de Estados Unidos. Por eso hay que rescatar la historia. Todos esto liderazgos, como el de José Manuel Mireles, de silenciarlos, callarlos, guardarlos, creo que es una línea que ha pasado en Latinoamérica y desgraciadamente lo estamos viviendo en México.”
Ahora los creadores buscan difundir Alaíde Foppa, la sin ventura, producido por Anden A. C., Calacas y Palomas con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y Sistema Nacional de Creadores de Arte.








