Los efectos geopolíticos

Estados Unidos y la Unión Europea capitalizaron rápidamente el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en Ucrania para achacar ante la opinión pública una presunta responsabilidad de Moscú y de los separatistas prorrusos e inclinar a su favor el tablero del juego político global. Ello les ha permitido justificar un mayor apoyo al gobierno de Kiev, el acecho militar de la OTAN y nuevas sanciones financieras y comerciales contra Rusia, en cuya población se aviva el sentimiento antioccidental.

La investigación sobre el derribo del vuelo MH17 en Ucrania no ha concluido, pero la mayoría de los líderes y medios occidentales ya tienen un culpable. Basta leer los titulares de varios periódicos ingleses: “Putin mató a mi hijo”, escribió el Daily Mail; “La guerra de Putin”, tituló Daily News; “El misil de Putin”, encabezó The Sun, “Las víctimas de Putin”, cabeceó el Daily Mirror.

La trágica suerte del avión de Malasia –donde perdieron la vida 295 personas– es un factor más para inclinar el tablero en el gran juego político global, colocando a Rusia en el banquillo de los acusados.

Los tres niños que viajaban a Australia con su abuelo o los científicos que iban a la conferencia sobre sida, son ahora un argumento para aceitar la maquinaria bélica e imponer durísimas sanciones contra Moscú; la respuesta es el aumento del sentimiento antioccidental en Rusia, mientras la guerra –en la cual han muerto unas mil 500 personas, más que en Gaza– continúa su curso destructivo en la región ucraniana del Donbáss.

La guerra en Donbáss

“El gobierno de Ucrania prometió no bombardear Donetsk, pero la bombardea de manera permanente. Prometió un cese al fuego, pero no lo hubo. Disparos, bombas, son cosa de todos los días. Tengo amigos que están del lado de Ucrania, pero otro amigo murió combatiendo por la República Popular de Donetsk. Me da mucha pena porque todos son buena gente, tienen parte de razón, pero se matan unos a otros”, dice por teléfono desde Donetsk el comerciante Roman Serdiuk.

Comenta que muchos de sus amigos se fueron a Odesa, Lvov, Kiev y otras ciudades pero “no encuentran trabajo ni pueden alquilar departamentos, porque consideran terroristas a todos los habitantes de Donetsk. No los consideran personas. Se olvidaron que éramos un solo pueblo”.

“La gente empezó a darse cuenta de que hay una verdadera guerra en Ucrania después del terrible derribo del avión. Hay refugiados viviendo en los bosques sin nada de ayuda, casas destruidas, niños en las calles. La vida de unos ucranianos parece valer menos que la de otros ucranianos”, se lamenta Martin Repetto, argentino que trabajó como chef en el hotel cinco estrellas Donbáss Palace en Donetsk, donde se casó y tuvo a su hija.

“Desde mi ventana, en el centro de Donetsk, veo cuatro humaredas a lo lejos y los testigos hablan de muchas víctimas entre la gente inocente. En la estación de autobús, donde hay un intenso tiroteo, hay una casa para pensionados. Ayer hablé con el director y me dijo que hay 160 enfermos. ¿Quién los saca? ¿Quién les informa de posibles bombardeos, si ni siquiera las autoridades de la ciudad se enteran?”, escribió en su página de Facebook Enrique Menéndez, dueño de una empresa de publicidad.

En una región eminentemente industrial, las compañías han dejado de pagar salarios, las fábricas paran su producción debido a la destrucción de centrales eléctricas, la industria acerera ha detenido los altos hornos. Ello sin hablar de la destrucción de las fábricas en las zonas de Slaviansk y Kramatorsk.

En las minas hay cada vez más incidentes, como sucedió el miércoles 23 en la Trudovskaya, donde los ataques de la artillería cortaron la luz y los trabajadores no pudieron salir. La empresa Aguas del Donbáss anunció que por los daños en el canal Donetsk-Donbáss medio millón de personas se pueden quedar sin agua en unos pocos días.

“Se tiene la impresión de que se quiere convertir al Donbáss en una región destruida, sin industria, finanzas, bancos ni comunicaciones. Además los que huyen son decenas de miles”, publicó el periódico Vesti el jueves 24.

Testimonios como estos o como el de la abuela de Lugansk que entrega a los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea un juguete ensangrentado para que el presidente Petró Poroshenko “le regale a su nieto”, llenan las redes sociales, mostrando en las palabras de la gente común la situación de Lugansk y Donetsk.

Desde antes de la tragedia del Boeing “los medios occidentales habían condenado a los rebeldes del Donbáss y a Rusia, lo que permitió a las fuerzas ucranianas realizar un ataque masivo contra sus posiciones, sin tener en cuenta las víctimas civiles”, dice a Proceso Mijail Pogrebinsky, analista del Centro de Investigaciones Políticas y de Conflictología de Kiev.

“Dispararon contra viviendas de Donetsk y Lugansk. A dos días del derribo del avión la cifra de muertos y heridos en esas poblaciones era de más de 200. El presidente Poroshenko ya había terminado las negociaciones con los rebeldes excluyendo cualquier posibilidad de resolución pacífica del conflicto”, agrega.

El curso de Kiev

La trágica suerte del vuelo MH17 ha venido como anillo al dedo para empujar el tablero político en Kiev más contra Rusia y a favor de un mayor alineamiento con Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El jueves 24 renunció el primer ministro Arseni Yatseniuk, nombrado después de la caída de Víctor Yanukóvich el 22 de febrero, aunque seguirá ejerciendo sus funciones hasta el nombramiento de un nuevo gobierno. Su renuncia se produjo por el retiro de la coalición de gobierno de los partidos Svoboda, de ultraderecha, y Udar, del excampeón de boxeo Vitali Klichkó, actual alcalde de Kiev y principal apoyo de Poroshenko.

La crisis fue provocada para adelantar las elecciones parlamentarias y lograr una mayoría que excluya de la Rada (Parlamento) a los opositores Partido de las Regiones, cuya base social era el oriente prorruso, y al Partido Comunista.

“Al llamar a elecciones el resultado será fortalecer las posiciones de Udar, del partido nacionalista Svoboda y del Sector de Derecha sobre la base de la retórica antirrusa”, expresa el analista Alexei Poltorakov.

La Rada aprobó la ley de “des-separatización”, que considera delito apoyar el separatismo y castiga con prohibición de ejercer cargos públicos y hasta con expropiación de propiedades a quienes lo promuevan. Los diputados prohibieron la fracción del Partido Comunista, llamaron a considerar organizaciones terroristas a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, pidieron a Estados Unidos y la Unión Europea (UE) aumentar las sanciones contra Rusia y aprobaron el llamado a la movilización militar.

En entrevista con CNN, Poroshenko informó que están analizando “pedir al Congreso de Estados Unidos otorgar un status especial a Ucrania como socio fundamental por fuera del bloque de la OTAN”, como Israel, Australia o Filipinas.

La UE por su parte discute la aplicación de durísimas sanciones contra Rusia para impactar su economía, aumentando la lista de personas sancionadas, prohibiendo a las instituciones europeas otorgar préstamos y golpeando donde más duele: la capacidad de financiamiento de los bancos rusos para forzar al Estado a gastar sus reservas y agravar los problemas fiscales.

En un documento confidencial llamado No paper, publicado el jueves 24 por el diario inglés The Independent, se prevé prohibir a cualquier ciudadano de la UE invertir en acciones o papeles de empresas financieras rusas que sean propiedad del Estado en más de 50% por plazos superiores a 90 días.

El documento dice que la UE también analiza un posible embargo a la compra de armamento ruso, uno de los sectores que más exporta ese país, además de prohibir la venta a Rusia de tecnología y productos de electrónica y computación, así como de realizar inversiones en exploraciones en mar abierto o de gas no convencional.

Señala que las compañías rusas son muy dependientes del mercado de capitales europeo: Entre 2004 y 2012 consiguieron 48 mil 400 millones de dólares en esos mercados y en 2013, 47% de los bonos emitidos por instituciones estatales rusas se vendieron en Europa. “Al restringir el acceso a los mercados de capital, las instituciones estatales financieras (de Rusia) verán aumentados sus costos para conseguir fondos y limitarán su capacidad para financiar la economía, a no ser que las autoridades rusas les den financiamiento. Esto creará un clima de incertidumbre que acelerará la salida de capitales”, dice el documento.

“Los efectos adversos se pueden materializar en pérdida de ingresos y posiciones en los mercados, disminución del valor de los activos y en el peor escenario, caer en cesación de pagos”, sostiene. Sin embargo, vaticina que las autoridades rusas no querrán que esto suceda y acudirán en su ayuda, con las consecuencias antes mencionadas.

Paralelamente crece la presión para que Francia suspenda la entrega de dos barcos Mistral encargados por Rusia por un valor de mil 200 millones de dólares, a pesar de que esto implicaría pagar mil millones de dólares de resarcimiento y despedir a mil trabajadores.

“Observamos la radicalización de los sentimientos de la Unión Europea hacia Rusia. Las exigencias son más fuertes e incluso los Estados que habían dudado cuestionar a Rusia ahora están más decididos a mostrar su desaprobación” dice a Proceso Dimitri Ostroushko, investigador del Centro Gorshenin de Kiev.

Por su parte, la OTAN analiza el establecimiento de una base militar “para concentrarla en la misión del Artículo 5, que consagra el principio de la defensa común, según el cual el ataque a uno de sus miembros es un ataque a todos”, según fuentes citadas el jueves 24 por el londinense The Times.

La base se ubicaría en el puerto de Sechin, en el mar Báltico (Polonia) y cerca de la frontera rusa, según informó el jefe de las fuerzas conjuntas Philip Breedlove, quien dijo que la OTAN necesita “provisiones, municiones y bases listas para aceptar fuerzas” en caso de necesidad.

La Primavera Rusa

“A Rusia le están dando un ultimátum: o les dejamos destruir parte de la población que es étnica, cultural e históricamente cercana a Rusia o nos sancionan. Es una lógica extraña y totalmente inaceptable”, dijo Putin en una conferencia de prensa el lunes 21.

Todo movimiento genera su opuesto y la presión occidental está provocando un salto en la popularidad de Putin entre la población de su país: subió 30 puntos, llegando a 83% según una encuesta de Gallup.

Para Georgy Boyt, analista de The Moscow Times, “entre más presión aplique la comunidad internacional, mayor será el sentimiento antioccidental en Rusia y mayor el rating de Putin. Como resultado, en pocos años el sentimiento antioccidental y antiestadunidense en Rusia llegará a niveles que harán parecer a la Unión Soviética como un viejo amigo de Occidente”, escribió el miércoles 23.

A nivel social ha surgido un fenómeno que se ha dado en llamar la Primavera Rusa: Un movimiento social patriótico de apoyo a las repúblicas de Donetsk y de Lugansk, ahora denominadas Nueva Rusia.

“La gente dona dinero para la ayuda humanitaria, voluntarios llevan la ayuda a las ciudades sitiadas, los hombres con experiencia militar se dirigen por miles a la guerra como voluntarios. Es la mayor movilización masiva patriótica en la historia de la Rusia postsoviética”, señaló Konstantin Makienko, vicedirector del Centro de Análisis de Estrategia y Tecnología, en texto publicado en Global Affairs el martes 22.

Según el analista Boris Mezhuev lo fundamental ya dejó de ser quién apretó el botón del misil Buk que derribó el MH17. “De cualquier manera dirían que Rusia es la culpable. Nadie en sus cabales considera que Rusia o que los separatistas querían derribar un avión civil, pero el Boeing derribado es la justificación para atacar a Rusia. Nadie se pregunta por qué los controladores aéreos ucranianos permitieron a este avión volar por encima de la zona donde se realizan acciones militares, donde Kiev usa la aviación regularmente.

“Todos recuerdan que en 1988 Estados Unidos derribó un avión de pasajeros iraní y Ucrania derribó en 2011 un avión ruso que venía de Israel, pero ni los presidentes Ronald Reagan ni Leonid Kuchma fueron considerados ‘enemigos de la civilización’ ni se creyó que estos hechos fueran un acto terrorista, como el del avión de Pan American Airlines derribado en Lockerby en 1988 por Libia”, escribió el 23 de julio en Global Affairs.

La actual correlación de fuerzas es favorable a Kiev, pero como señala Makienko, hay factores que impiden un triunfo definitivo en el Donbáss porque con cerca de 35 mil hombres no puede controlar un territorio de 6 millones de personas, densamente urbanizado, donde, incluso, un pequeño grupo mal armado puede resistir mucho tiempo.

Existe otro factor: Las fuerzas de Ucrania ya tienen por lo menos mil muertos, una cifra muy importante que aumentará las protestas sociales.

Mezhuev resume con un refrán el punto de vista ruso: “Lo que no mata fortalece”. Y explica: “La actual crisis implica la posibilidad de aumentar el fortalecimiento de nuestro Estado y consolidar el apoyo social ante un serio peligro. Si alguien piensa que esto es una exageración, basta recordar la suerte de Yugoslavia, Irak y Libia”.