BERLÍN.- Las imágenes de decenas de niños palestinos muertos y de los incesantes bombardeos sobre Gaza han generado en distintas ciudades europeas manifestaciones de repudio y actos que desde la dictadura nazi no se veían: ofensas e intentos de agresión física contra judíos.
El pasado fin de semana, en el suburbio parisino de Sarcelles –conocido incluso como La Pequeña Jerusalén por los muchos judíos que ahí viven– manifestantes quemaron autos y saquearon tiendas. Uno de esos negocios era de alimentos kosher.
Una semana antes, en el Reino Unido luego de un mitin de apoyo a Palestina, tripulantes de un auto que circulaba por el barrio judío de Broughton Park, a pocos kilómetros de Manchester, lanzaron latas y huevos a peatones presumiblemente judíos. Así lo reportó la organización judía Community Security Trust, la cual también denunció que el mismo día en Glasgow se oyeron las consignas: “¡Muerte a los judíos!”.
Las redes sociales también reflejaron el fenómeno. En Twitter los hashtags #HitlerWasRight y #HitlerDidNothingWrong fueron trend topics mundial cuando menos el jueves 24.
Llamaron la atención los actos en Alemania debido a la carga simbólica que el tema del antisemitismo tiene en este país. El jueves 17, durante una manifestación en Berlín convocada por la comunidad palestina en repudio a la política de Israel, se escuchó repetidamente el grito de “¡Judío, cerdo cobarde, sal y pelea solo!”.
Dos días después la policía tuvo que intervenir para evitar que un hombre con kipá (el pequeño gorro negro usado por los judíos) fuera agredido en Unter den Linden, una de las avenidas principales de la capital alemana.
De inmediato el Consejo Central de Judíos calificó los actos como una “escandalosa explosión de antisemitismo y odio”, y en el diario Berliner Zeitung –uno de los más leídos de la capital– apareció en primera plana una entrevista con el embajador de Israel en Alemania, Yakov Hadas-Handelsman, quien acusó a islamistas, neonazis y miembros de la extrema izquierda alemana de formar una alianza para promover el odio contra el pueblo judío y el Estado de Israel.
El tema generó incluso que el martes 22 los ministros de exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier; Francia, Laurent Fabius; e Italia, Federica Mogherini, emitieran desde Bruselas un comunicado conjunto de condena a las expresiones vertidas en toda Europa.
“La incitación antisemita así como las hostilidades contra judíos y ataques a sinagogas no tienen lugar en nuestra sociedad. Respetamos el derecho a la libre manifestación, pero procederemos con los medios del estado de derecho contra actos y expresiones que sobrepasen los límites del antisemitismo, racismo y xenofobia”, firmaron.
Para el historiador y analista político Alexander Hasgall lo que sucede estos días en Europa está lejos de ser similar a la situación de hace 80 años en la Alemania nazi.
Sin embargo advierte que no debe dejarse pasar ni considerarse algo superficial. “La experiencia del pasado nos enseña que ignorar este tipo de cosas es peligroso y no hay que esperar a que una situación crezca”, dice en entrevista con Proceso.
“Lo inaceptable es que tratándose de decisiones de gobierno del Estado de Israel, los judíos que viven aquí y que son alemanes y no ciudadanos de Israel, sean atacados y se les atribuya alguna responsabilidad en el conflicto sólo por el hecho de ser judíos. Pero por fortuna la gran mayoría de los europeos repudia la violencia contra los judíos. Aunque todavía hay formas sutiles de rersentimiento contra ellos”, señala el también excoordinador del Foro Europeo contra el Antisemitismo, con sede en Berlín.
Un asunto delicado
El judaísmo y la política de Israel son temas por demás sensibles en este país debido a la responsabilidad histórica que Alemania tuvo en el Holocausto.
Los recientes actos contra Israel y los judíos en Europa en reacción al ataque a la Franja de Gaza han planteado otra vez en los medios alemanes un debate recurrente: si disentir de la política de Israel hacia los palestinos –o incluso criticar éstas con dureza–, implica profesar el antisemitismo.
El influyente semanario Die Zeit, por ejemplo, publicó el jueves 24 en su portada un editorial donde sostuvo: “En Gaza dominan los intransigentes. En Israel también. Ante esto el mundo no puede callar y Alemania tampoco”. Y planteó la necesidad de que Alemania acabe con el malentendido de que asumir la responsabilidad histórica con Israel es sinónimo de aceptar su política.
“Cuando a principios de año Martin Schultz, presidente del Parlamento Europeo, criticó y calificó en un discurso frente al Knéset (el Parlamento de Israel) la política de colonización y el bloqueo a Gaza como un obstáculo para la paz, de inmediato fue acusado de antisemitismo por la cúpula de la derecha israelí”, apuntó. Así pareciera que cada alemán debe cargar con la responsabilidad del Holocausto y que por ello “tiene la obligación de defender a Israel y lo que venga.
“Ese malentendido se tiene que disipar: Debido a la historia los alemanes tienen una obligación especial de luchar contra el antisemitismo y abogar por el derecho a existir de Israel. Pero no hay ninguna obligación de callar ante actos en contra del derecho internacional cometidos por el gobierno de Israel”, señaló el editorial.








