Señor director:
Desde hace unos años sé que algo anda mal en la situación política, social y cultural del estado de Morelos, y el gobierno sigue sin hacer nada para mejorar. Hoy se vive un clima de desconfianza, porque el crimen acecha en todas partes y es imposible explicarle a un criminal que no debe humillar a nadie. El crimen es sordo y ciego. Se necesita un verdadero estado de derecho para terminar con ese cáncer.
Si los actuales gobernantes quieren volver a ganar la confianza de los ciudadanos que les dieron su voto, tienen que patentizar que la han construido, dialogando con la disidencia (no reprimiéndola) y persiguiendo a los criminales. No con discursos, sino con actos, y mediante sus mejores leyes y hombres, en beneficio de la sociedad civil. Quizá es una utopía, sí. Pero deben empeñarse en ello para salvar no sólo la dignidad, sino la de todos los ciudadanos.
Es decir, el gobierno debe trabajar para hacer desaparecer la injusticia y el crimen que están envenenando todo. De lo contrario, lejos de contribuir al orden, a la justicia y a la democracia, habrá contribuido a establecer un estado de ingobernabilidad, de anarquía y de envilecimiento, pues poco falta para estar ahí.
¿Estamos al límite?, me han preguntado infinidad de morelenses. No lo sé; pero me duele decirlo: Hoy Morelos está en la incertidumbre. El gobierno no sólo ha sido incapaz de poner paz, sino de conciliar en una sociedad harta de discursos políticos, que vive aterrorizada y que no ve alternativas para solucionar los problemas, ya que muchos de sus funcionarios y agentes policiacos de todos los niveles están al servicio de las bandas criminales, que tienen las calles del centro histórico semivacías por las noches, y no digamos los municipios de Jiutepec o Yautepec, que son verdaderos escenarios del crimen organizado.
Cuernavaca parece la misma, salvo por la infinidad de construcciones nuevas que chocan a la vista. El intenso y rico aroma de las buganvilias (cuyo color es un milagro de la naturaleza) es el mismo. Parece que no han pasado los años, y claro que han pasado. El estado es hoy en día un polvorín de conflictos sin solución, un espejismo fabricado en los últimos tres gobiernos . El mito de la ciudad de la eterna primavera, del lugar adonde todo mundo quería venir, se está perdiendo poco a poco.
No se vive de sueños, sino de realidad. Y hoy Morelos es la realidad de un pésimo gobierno.
Atentamente
Miguel Ángel Muñoz
Poeta e historiador








