José Luis Valle es un cineasta nacido en El Salvador pero naturalizado mexicano quien ocupa ya un lugar reconocido en el séptimo arte, gracias a El milagro del Papa (documental estrenado en la Semana de la Crítica del 62 Festival de Cine de Locarno), los filmes de ficción Workers (cuya premier en México es el 4 de agosto y el 7 del mismo mes se proyecta en salas), así como por Las búsquedas.
Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, Valle proyectó a nivel mundial su ópera prima Workers (2013) en la sección Panorama de la 63 Berlinale, mientras que en el Festival de Cine de Biarritz ganó el Abrazo de Oro como mejor película latinoamericana, en el mismo rubro el Colón de Oro en el Festival de Cine de Huelva, y en México los máximos galardones en Festivales de Guadalajara y Morelia como mejor película mexicana.
Fue en este último encuentro donde recibió el Premio Canana Distribución Digital, premio que le hace saltar a la pantalla grande del país.
A pregunta expresa de qué tan arduo le ha sido encontrar distribuidora para un proyecto como Workers (protagonizada por Jesús Padilla y Susana Salazar), responde en entrevista “que ningún distribuidor de México se interesó”, pese a que la cinta se mostró en los festivales más importantes del mundo, “y con una postura unánime positiva de crítica y público”.
Confiesa no saber si la distribución va acorde a la importancia que el largometraje ha tenido en el extranjero:
“Ha estado dos meses en cartelera en Alemania, Francia, Holanda y Suiza, pero en México no le vemos interés.”
–¿En qué lo nota?
–No sé. No es el tipo de cine que están buscando.
“Bueno, no soy distribuidor, no me he metido mayormente en eso, nosotros hicimos nuestra parte. Es una película con dinero del Fondo para la Producción Cinematográfica (Foprocine) en coproducción con Alemania, y la realizamos lo mejor que pudimos. Pero en México no interesó. Sin embargo, creo que no es sólo mi caso. Yo he conocido cineastas mexicanos fuera del país, muy talentosos, pero aquí no se les conoce.
“Es algo muy usual con cineastas emergentes de largometrajes que no son entretenimiento puro y duro, de tartajo. Es una problemática estructural. En un país donde Elba Esther Gordillo manejó la educación por décadas, qué se puede esperar. Dizque la cultura es aburrida, etcétera.”
Serán pocas las copias que distribuirá Canana, señala, “como seis u ocho, muy pequeña cantidad y aunque no me quiero meter, es algo casi simbólico, casi por compromiso”.
Humor bizarro
Workers trata de Rafael, quien vive las horas previas al tan esperado día de su jubilación como empleado de limpieza en una fábrica. Y también de Lidia, quien luego de 30 años de sirvienta en una casa se entera que su patrona le deja su herencia al perro.
El pasado de ambos está conectado por una historia de amor; su futuro, por una jugada inesperada del destino. A decir de Valle, este filme sirve cual pretexto para compartir inquietudes personales:
“Es un conjunto de temas, anécdotas, de cosas que había visto, e inquietudes estéticas. Son historias de vidas extraordinarias y rarísimas de gente ordinaria, y la lógica es contarlas de manera muy personal, con un humor muy bizarro y una manera de composición que me nace para narrar la película.
“Me interesaba hablar del trabajo. No como discurso, ni reivindicación, sino como fuente de dignidad, porque si no tienes trabajo te sientes mal, y si lo tienes te sientes mejor. No como fuente de dinero, sino de experiencias: el eje de tu vida. Después de dos años –porque es difícil hacer cine en México– de estar viendo el panorama, llegué a conclusiones tan desoladoras, que la cinta es una especie de fábula social muy esperanzadora.”
Intentó que Workers fuera una obra de múltiples capas de lecturas que funcionaran para distintos públicos. Por eso aborda la migración, la jubilación, la vejez, la soledad, historias de amor en el pasado, entre otros tópicos, “de gente que está tras bambalinas, que labora toda una vida pero no se le recompensa bien” y “se atropellan vidas enteras, sin importar”.
Su segundo largometraje, Las búsquedas (2013), ganó los festivales de la Riviera Maya y Monterrey como mejor película mexicana. José Luis Valle procurará sacarla “en una distribución hormiga”, o la subirá por internet.
Actualmente desarrolla su nueva película en la Berlinale Residency, donde cambia de giro en la comedia titulada Operación Baby; advierte que es “cine independiente para no tener compromisos”, si bien costará 4 millones de dólares y “tendrá su propio estilo”.
Será una historia de amistad en el marco de la guerra civil de El Salvador.








